Eleanor Oliphant está perfectamente por Gail Honeyman

Título: Eleanor Oliphant está perfectamente
Autor: Gail Honeyman
Editorial: Roca Editorial
Nº Pág.: 336 pág.
Género: Novela Contemporánea, Ficción
Primera edición: octubre 2017


Eleanor Oliphant siempre dice lo que piensa. Lucha por dejar de ser alguien con pocas habilidades sociales. Se ha preparado un calendario vital cuidadoso y estricto para evitar interacciones sociales: los fines de semana los pasa sola comiendo pizza congelada y bebiendo vodka y todos los miércoles habla con su madre. Pero todo cambia cuando Eleanor conoce a Raymond, el informático de la oficina. Juntos abandonarán la soledad en la que han estado viviendo.
Una novela cálida y elegante. La historia de una heroína fuera de lo común, cuya inexplicable rareza e ingenio descarado la llevará a darse cuenta de que la única manera de sobrevivir en el mundo real es abriendo su corazón a la amistad.


Con esta lectura me estreno en el Reto Serendipia Recomiendo 2018, recomendada por Laky de Libros que hay que leer. Lo cierto es que ya le tenía echado el ojo por varias reseñas muy favorables que había visto, así que esta es una buena ocasión para ello.

Ya he dicho en ciertas ocasiones que tengo debilidad por las protagonistas que parecen antagonistas. Solitarias, bordes, antisociales pero buenas en el más hondo de su corazón. Aquellas que rechazan una caricia pero la desean fervientemente. Esas por las que hay que pelear para ser sus amigos pero que cuando se consigue es para siempre. Desconfío de las personas que entregan su lealtad rápidamente en la vida real y suelo trasladarlo a mis personajes favoritos también.

En este caso conoceremos a Eleanor Oliphant, una mujer, como poco, peculiar. En un principio puede parecer un poco chalada ya que la novela comienza cuando nuestra protagonista asiste como público en un concierto, se enamora perdidamente del cantante y decide elaborar un plan para prepararse físicamente y conocerlo. Y cuando digo prepararse me refiero a cosas tales como peluquería, depilación, manicura, pedicura e investigación exhaustiva de su vida. La verdad es que raya el absoluto acoso y obsesión. Pero al mismo tiempo Eleanor tiene personalidad, sabe que lo que hace es para él, no para sí misma.

“Compadezco a la gente guapa. Desde el momento en que poseen belleza, se les escapa de las manos. Es efímera. Debe de ser difícil tener que demostrar continuamente que eres algo más, querer que los demás vean bajo la superficie, que te quieran por ti mismo, y no por tu cuerpo imponente, tus ojos brillantes o tu melena espesa y lustrosa.”

Al mismo tiempo Eleanor conocerá a Raymond, un informático de la oficina y ambos iniciarán algo semejante a la amistad, no sin mucho esfuerzo por parte de este último. Esto tan común para los demás mortales es totalmente excepcional para Eleanor que solo tiene dos relaciones en su vida: la primera, con su madre. Un vínculo bastante tóxico y poco satisfactorio, destructivo y carente de afecto. Y la segunda, con su asistente social que la visita dos veces al año para cerciorase que efectivamente Eleanor Oliphant está perfectamente.

“El tiempo solo sirve para limar el dolor de la perdida, pero no lo borra del todo.”

Ya hace unos meses que me leí este libro pero aún y así la recuerdo como si fuera ayer. Ciertamente es una novela que me conquistó desde la primera página. Sabía que se trataba de la primera de la autora y en esas ocasiones tengo cierta cautela pero QUÉ LIBRO! Me lo zampé en un par de días. La primera cosa que me llamó mucho la atención y ya me predispuso de manera favorable es el lenguaje de nuestra protagonista. Eleanor Oliphant no es un ser social que interactúe mucho con la gente pero en su cabeza utiliza un vocabulario muy variado y culto, con expresiones que a muchos ya nos gustaría. Esto es coherente con el hecho de ser una persona aficionada a la lectura y tener tiempo para ello. La verdad es que da gusto leer la voz de Eleanor, que es como se nos presenta el libro.

“En la universidad me enamoré de la cultura clásica y me consagré felizmente al estudio. Perderme estudiando, sacar las mejores notas y conseguir el generoso aplauso de mis tutores me había parecido un trueque más que justo. ”

La segunda cosa a destacar es la propia personalidad de la protagonista. En algunos momentos me recordaba a Sheldon de The Big Bang Theory. Su descarada sinceridad, el desconocimiento de los principios básicos del comportamiento humano cuando se interactúa con otros, su poca empatía con los demás y un largo etcétera. Me he tronchado de risa en muchos momentos, como cuando Eleanor va a depilarse o a hacerse las uñas y me he entristecido con ella después de las llamadas de su madre y durante sus fines de semana con el vodka. Porque ella, como todos, tiene su lado tierno, su recodo de tristeza.

“En el corazón también tengo cicatrices igual de gruesas y feas que las de la cara. Sé que están ahí. Pero espero que quede algo de tejido sano, un pequeño retal por el que pueda entrar el amor y colarse dentro. Ojalá. ”

Y pese a que el argumento parece muy sencillo: chica rara con relación rutinaria con su madre conoce un amigo en su oficina, os prometo que nada es plano en esta novela. Hay varios giros muy interesantes y el final es magistral. No sabía cómo podía terminar esta historia y no me lo esperaba. Me sorprendió muy gratamente y más que una novela sobre el día a día de Eleanor Oliphant leeremos sobre el principio del resto de su vida. Una historia de superación y fortaleza, con una buena dosis de humor y un vocabulario extravagante.

P.D.: Tengo que darle las gracias a este reto y a Laky por su recomendación porque Eleanor Oliphant está perfectamente es de lo mejorcito que he leído este año y se merece mis cinco ovejitas.

P.D.bis: Sé que me he pasado con las citas pero es que no podía descartar ninguna más.

P.D.ter: ¡Por favor leedlo!


Esta lectura se engloba en el Reto Serendipia Recomienda 2018.


Por Nitha

Arderás en la tormenta por John Verdon

Título: Arderás en la tormenta
Autor: John Verdon
Editorial: Roca Editoria
Nº Pág.: 500 pág.
Género: Policial, Thriller
Primera edición: junio 2018


La tensión ha ido en aumento en White River. El inminente primer aniversario de la muerte de un motorista negro por el disparo de un policía local inquieta a una población económicamente deprimida y racialmente polarizada, enfrentada por discursos incendiarios, manifestaciones airadas y casos de incendios y saqueos.
La situación en White River se vuelve realmente tensa cuando se producen más muertes en lo que parece ser una escalada de venganzas. Sin embargo, cuando Gurney se pregunta por la verdadera naturaleza de todo este baño de sangre y se centra en aspectos peculiares de cada uno de los homicidios, el fiscal del distrito le ordena desvincularse de la investigación.
Obsesionado con los indicios que no corroboran la versión oficial de los hechos, Gurney decide actuar por su cuenta.


Soy muy fan de John Verdon pero nuestra relación no empezó como la de todo el mundo porque a veces puedo llegar a ser muy alérgica a los bestsellers. En mi caso este autor me fue redescubierto por Ninia. Decidimos hacer parte del Camino de Santiago y mientras una servidora sólo se llevó la Guía del Camino (para no cargar peso extra), Ninia decidió llevarse un libro y en esas horas de tedio, por la tarde después de caminar, me tumbaba en la litera junto con mi amiga y leía trozos sueltos, los que me daba tiempo, puesto que Ninia es una lectora muy veloz. A partir de ese momento he sido fiel a John Verdon, o mejor dicho, a Dave Gurney. Algunos de sus libros me han gustado más o menos pero todos tienen algo especial. Así que cuando fui a la librería y vi éste no dudé. Cierto es que la sinopsis no me invitaba a la compra ya que no es una trama que me cautive pero a veces hay que apostar por el autor y no por el argumento.

Así es cómo nos encontramos ante la sexta novela protagonizada por Dave Gurney, policía retirado casi por obligación y deseo de su mujer Madeleine. Pero nuestro protagonista tiene esa parte de su carácter que adora resolver acertijos, los busca incluso donde no lo hay y, sorprendentemente, los encuentra. Así es como se le presenta este caso, por medio de viejos conocidos, en este caso, Kline Sheridan, el fiscal del distrito.

Los que hemos leído los primeros libros de la saga de Gurney sabemos que Sheridan no es de fiar y así nos lo presenta Dave, reacio en un principio de tener tratos con él. Pero el caso de White River está en todas las noticias, en todo internet y, casi sin querer, Gurney no puede evitar sentir curiosidad ya que al fin y al cabo es un rompecabezas y a él eso le encanta. Por todo ello acepta el ofrecimiento de Kline de ser un investigador privado e independiente. Casi de forma instantánea le coge cierta manía a Dell Beckert, el jefe de policía, un hombre ambicioso donde los haya y que siempre es capaz de aprovechar las desgracias que lo rodean a su favor.

La verdad tengo que reconocer que no es ni será mi libro favorito sobre Dave Gurney. Obviamente está estructurado de forma excepcional y la trama es buena pero en este caso me falta ese elemento de genialidad que caracteriza a los anteriores libros. Me falta esa escena en la que nuestro detective, cual mago famoso, saca al conejo de la chistera y todos nos quedamos maravillados. No ha habido eso en esta trama puesto que en lugar de hacer magia Dave Gurney duda entre varias hipótesis de resolución del caso y cuando se decide por una comienza a cuestionarse la posibilidad de la segunda.

"-Lo creo y no lo creo. Estoy seguro y no lo estoy. Por una parte me digo: sí, seguro(...).Pero después de digo: no, no puede ser".

Aún y todo lo anterior reconozco que la intención de todo el argumento es buena. John Verdon, además de plantearnos un caso embrollado a la vez nos presenta una trama con una crítica dura a la manipulación informativa, la creación de noticias falsas y la exaltación y provocación de la violencia con el fin de conseguir más audiencia. Al leer Arderas en la tormenta y conocer la forma de proceder de la RAM-TV, cadena estrella de la televisión y especializada en el caso de White River, no he podido dejar de recordar algunas situaciones reales de noticias recientes y cómo las televisiones manipulan a los espectadores. Esto se ve perfectamente plasmado y visto desde fuera uno se pregunta cómo la gente se puede creer esas mentiras y, sin embargo, cuando uno reflexiona, se da cuenta que en la vida real pasa lo mismo y tú formas parte del rebaño de la televisión.

Otro tema que también se trata con cierta profundidad es el del racismo. John Verdon "reproduce" diversos debates televisivos entre líderes de asociaciones de personas de colar y los pro-blancos. No es difícil ver toda la manipulación que hay detrás, las noticias a los pies de la mala praxis política y el sesgo que hay en el trato. Es un problema muy grave, sobretodo en EEUU donde tiene una historia más de 300 años, y la solución no es fácil, no existe una panacea. Sobre esto hay una larga reflexión por medio de distintos personajes, tanto blancos como afroamericanos, extremistas, moderados y pacifistas, lo cual me ha encantado puesto que se plasman los diversos puntos de vista existentes.

"¿No es eso lo que hace la mayoría de la gente que elegimos para resolver nuestros problemas? No resuelven nada, en realidad; solo modifican unos cuantos detalles para librarse de la presión política y hacer que parezca que se está haciendo algo importante".

Y no puedo dejar de mencionar a otros personajes. Madeleine, una actriz secundaria con el peso de una protagonista, me parece una mujer excepcional. Me encantaría conocerla en el mundo real porque me parece alguien realmente interesante y diferente. Y Jack Hardwic, cada vez que aparece los ojos se me agrandan. ¿Cómo puede ser uno tan irreverente y caer tan bien? Este es un punto fuerte de John Verdon: crear personajes tan bien caracterizados que nunca los podrías confundir con otros. 

La verdad es que tengo sentimientos encontrados esta vez. Por un lado me gusta lo que he leído, por otro lado me ha decepcionado un poco el argumento porque en algunos puntos carece de originalidad. Incluso la subtrama que vemos incluida sobre la excavación que Dave Gurney ha iniciado en su propiedad y que lleva a un final aterrador me ha interesado más y hubiera querido que se hubiera insistido más en el tema. Así que para concluir diría que es un libro entretenido, que me ha enganchado bastante pero no será la novela de Verdon que recomendaré a mis amigos.




Esta lectura se engloba en el reto del Mes del Thriller:


Por Nitha

En estado salvaje por Charlotte Wood

Título: En estado salvaje
Autor: Charlotte Wood
Editorial: Lumen
Nº Pág.: 256 pág.
Género: Distopía, Crítica social
Primera edición: octubre 2015


Te preguntas dónde estás,
pero lo que de verdad importa
es saber qué eres.

Diez mujeres atrapadas en medio de la nada. Una novela que cuestiona el papel de la mujer en la sociedad. Perturbadora y difícil de olvidar.

Son diez, y al despertarse una mañana descubren el horror: alguien las ha drogado y trasladado a un lugar siniestro en medio de la nada. Están encerradas en barracones oscuros, llevan unas túnicas de algodón basto, unas botas viejas y el pelo rapado.

Van atadas como animales, caminan sin descanso a las órdenes de sus captores, y al volver les esperan un cuenco de papilla amarillenta y un vaso de agua sucia. No hay luz en el barracón ni conexión alguna con el mundo exterior; el silencio solo se rasga con el canto enloquecido de los pájaros por la noche.

Son diez, diez mujeres jóvenes que fueron muy hermosas. Hace poco seguían las últimas tendencias de la moda, y ahora intentan saber qué pasó, dónde están y cómo salir de esta pesadilla. Preguntan, intentan averiguar, seducir a quien haga falta, pero la verdad tarda en llegar. ¿Vale la pena esperar?

Al hilo de la mejor tradición literaria, con ecos que nos recuerdan las escenas más impactantes de El cuento de la criada y El señor de las moscas, Charlotte Wood ha escrito una novela hipnótica que nada tiene que ver con un futuro lejano. Estas diez mujeres podrían estar hoy aquí. Es más, podrían ser cualquiera de nosotras. Quien avisa no es traidor.


Sinceramente no sé en qué momento ni donde supe de la existencia de este libro. Lo único que recuerdo es que después de leer la sinopsis se me quedo metido entre ceja y ceja y solo sabía que quería leerlo. Y es que me parecieron tan duras las palabras con las que la editorial nos presentaba la novela de Charlotte Wood que me dieron ganas de torturarme con esas páginas ya que algo me decía que no me arrepentiría.

Nos encontraremos con un lugar indeterminado pero caluroso, un lugar abandonado que parece haber sido una granja o una fábrica o algo por el estilo. 10 mujeres han sido raptadas o engatusadas por personas indeterminadas y todas ellas despiertan en unos cubículos, con síntomas evidentes de haber sido drogadas. A partir de ese momento serán sometidas a numerosas humillaciones, vejaciones, malos tratos físicos por parte de sus captores: dos hombres y una mujer. Son muchas las mujeres raptadas pero dos son nuestras narradoras: Yala Kovacs, y Vera Wood. Ambas se encuentran poco después de despertarse. Vestidas con ropas ásperas, despojadas de sus cosas y calzando unas botas viejas no saben dónde están, no saben qué les espera, no saben si pueden confiar una en la otra. Toda la novela es angustiosa y difícil de masticar y todo eso comienza desde este buen principio.

A partir de este momento los dos hombre, magnánimos en sus papeles de tiranos, someten a las chicas a la pura y dura esclavitud. Les rapan el pelo, las despojan de cualquier signo de feminidad y delicadeza, las golpean, hieren, azotan y las hacen mover piedras para construir una carretera para que un día determinado lleguen los mandamases de una compañía llamada Hardings International, supuesta patrocinadora de este encierro. Se establece un statu quo en el que las chicas se preguntan por qué están allí. Todos nos preguntaremos qué crimen debieron cometer para merecer este castigo. Y la respuesta es simple: ninguno pero, casualmente, todas están relacionadas con algún escándalo sexual, todas tienen ciertas ansias de fama hasta el punto de plantearse que este encierro no es más que un programa de telerealidad, un realityshow o así lo desean. Y la guinda del pastel: no pueden marcharse, están rodeadas de una valla metálica electrificada.

"(...) le dio un empellón en la espalda con sus manos fuertes y gritó: "La siguiente" mientras la obligaba a pasar por otra puerta, y Yala pasó dando tumbos, igual que una oveja cayendo por una rampa bajo la luz deslumbrante, a la mierda y terror del aprisco, hasta que se vio en otra habitación. Llena de chicas calvas y asustadas".

Si habéis leído la sinopsis más arriba, ya en la contraportada se compara este libro con El cuento de la criada. No he querido hacer esta reseña sin haber leído antes esta última novela porque sólo con ver la serie ya no me parecían comparables. Para mí El cuento de la criada (espero reseñarlo en breve) es eso, un cuento, una distopía que podría pasar si se dieren ciertas circunstancias y elementos en una combinación perfecta, casi como en todas las distopías. En cambio En estado salvaje es una novela sobre una historia que pasó, pasa y pasará, que se basa en el estereotipo de la mujer como objeto sexual, en una sociedad que aún tiene que avanzar en ciertos aspectos. De hecho, hace poco leí una entrevistan con la autora en la que declaró que al escribir En estado salvaje se inspiró en una historia real, que pasó en Nueva Gales del Sur (Australia), en los años sesenta, cuando existió "una cárcel de mujeres donde castigaban brutalmente a las presas. A muchas las metían acusadas de vagas o por tener mal carácter".

Es obvio que Charlotte Wood no ha pretendido crear una distopía sino hacer una crítica social. Por un lado tenemos el papel de los hombres captores que no saben manejar el poder sin ser crueles. Pretenden tener autoridad, ser superiores a sus presas pero todo se acaba reduciendo a las ansias de poder y dominación a través del sexo. Por otro lado, la mujer captora, Nancy, representa el papel de la "traidora a su género", celosa en secreto de las cautivas pero disfrutando con sus desgracias y de su superioridad respecto de ellas. Y por último tenemos al "pueblo llano", a las maltratadas, más numerosas que sus celadores, consientes de que pueden dominarlos pero por alguna razón no son capaces de ponerse de acuerdo, todo lo contrario, buscan pisar a las demás para sobresalir y ser la favorita.

"Las chicas veían como Teddy utilizaba a Nancy. Era asqueroso, como todos los hombres, convenían. Eran los hombres quienes empezaban las guerras, quienes cometían las matanzas, las violaciones y mutilaciones.
–Imaginad si las mujeres dirigieran el mundo –suspiró Izzy.
Se hizo el silencio.
–Pero a mí me gustan los hombres –musitó Rhiannon. Todos los rostros se volvieron hacia ella, así que añadió a toda prisa–: No estos, claro.
–Imaginad como sería este sitio si estuviéramos solo nosotras –dijo Barbs.
Las demás lo pensaros en silencio.
–Aún estaría Nancy –dijo por fin la vocecilla de Joy.
–Y Hetty –dijo Maitlynd.
Se estremecieron."

En estado salvaje es una novela incómoda, dura y que en muchas ocasiones te hace revolver el estómago. No es apta para todos los públicos ni para todos los momentos. Reconozco que en ciertos pasajes lo pasé mal y las descripciones a veces pueden ser demasiado gráficas. No se escatima en el lenguaje llano pero a la vez directo, ningún aspecto se ve suavizado. En varios momentos tuve que dejar de leer pero en ningún momento lo quise dejar. Lo cierto es que en general tengo que decir que me ha gustado pero creo que la novela es demasiado extensa, desde mi humilde punto de vista creo que la última parte se alarga demasiado y ya no aporta nada nuevo. Aún y así lo recomendaría pero haciendo todas estas advertencias que dejo en este párrafo.



Por Nitha

La hija del tiempo por Josephine Tey

Título: La hija del tiempo
Autor: Elizabeth Mackintosh con el seudónimo Josephine Tey
Editorial: RBA
Nº Pág.: 197 pág.
Género: Misterio, Intriga
Primera edición: 2012
Fecha de publicación original: 1951


Las largas horas de convalecencia en la cama de un hospital pueden llegar a ser mortales para una mente despierta como la de Alan Grant, inspector de Scotland Yard. Pero sus días de tedio acaban cuando alguien le propone un interesante tema sobre el que meditar: ¿podría adivinarse el carácter de alguien solo por su aspecto? Grant se basará en un retrato de Ricardo III para demostrar que ello es posible: el monarca más despiadado de la historia del Reino Unido podría haber sido, según Grant, inocente de todo crimen. Aquí comienza una investigación llena de conjeturas acerca de la persona y el reinado de Ricardo III, un controvertido pasaje de la historia británica que, tras haber leído esta novela, indudablemente será visto con otros ojos.


Hoy vengo hablaros de una novela que sube el listón solo con la contraportada. Al final de la sinopsis se menciona una breve biografía de la autora y la editorial hace el siguiente apunte: "La hija del tiempo, declarada en 1990 la mejor novela de misterio de la historia por la Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos." Con este panorama cualquiera se espera una historia extraordinaria, pero creo que este libro es un poco diferente a las expectativas que uno puede tener después de leer semejante calificativo. Nótese: no peor sino diferente.

La hija del tiempo lleva en mi estantería ya un tiempo. Un día se me ocurrió ir comprando una colección que ofrecía un diario (ya no me acuerdo cuál) de Grandes Clásicos de la Novela Negra. Una colección que debo confesar que no llegué a terminar pero que me ha aportado algunas lecturas que veréis reseñadas algún día.

"La verdad es la hija del tiempo." Proverbio antiguo.

Me decidí por La hija del tiempo porque me pareció muy interesante el planteamiento de nuestro protagonista. Alan Grant, un inspector de Scotland Yard, que debe guardar cama durante largo tiempo. El pobre es una persona activa a la que no le sienta nada bien el sedentarismo. Odia que lo mangoneen las enfermeras, a las que les ha puesto sendos apodos de La Amazona y La Enana. Aborrece los libros que le han traído sus amistades, libros sin originalidad, secuelas de autores que en cada novela repiten el mismo esquema. Como podéis ver el pobre Alan está un poco desquiciado. Y entonces, como caída del cielo lo visita Martha. Una mujer guapa, excéntrica donde las haya. Martha es actriz y quizás esa alma bohemia hace que le compadezca más a Alan, de modo que decide entretener a su amigo.

Martha le trae unos retratos de personalidades de la historia y es el de Ricardo III el que deja prendado a Alan. A primera vista, y sin saber quién es, Alan califica a ese hombre con muchos adjetivos, pero nunca el de un asesino despiadado. A partir de allí nuestro protagonista empezará a investigar, siempre desde su cama del hospital, los hechos histórica que envuelven a Ricardo III y su supuesto crimen. 

"Le sorprendió descubrir que el reinado de Ricardo III había sido tan breve. El hecho de que se convirtiera en uno de los gobernantes más celebres en los dos mil años de historia de Inglaterra y de que hubiera dispuesto de solo dos años para hacerlo sin duda auguraba una personalidad arrolladora."

En este punto confieso que me perdí un poco porque no tengo demasiados conocimientos sobre la monarquía inglesa y francesa pero con un poco de paciencia y perseverancia pude seguir bastante bien el relato de la autora. Uno de las cosas que más me ha gustado es que este libro me generó verdadera curiosidad y me vi buscando información. Así descubrí que cuando Josephine Tey (Elizabeth Mackintosh) escribió este libro sus ideas se consideraron revolucionarias, puesto que poner en duda la autoría asesina de Ricardo III no era nada contemplado por los historiadores. Con el tiempo, y siguiendo en muchos casos los hilos que ha seguido Alan Grant en sus peripecias históricas, estamos en un punto en que efectivamente hay muchos historiadores que respaldan la teoría a la que se llega en esta novela. Y aquí quiero citar una de mis frases favoritas del libro:

"La verdad de la Historia está en los libros de cuentas."

Así que nos encontramos no sólo ante una novela de misterio, sino también ante una obra muy bien documentada, con una investigación exhaustiva que la respalda. Es cierto que no es una novela de misterio al uso actual, quien busqué escenas trepidantes o un ritmo acelerado en los hechos no los encontrará pero yo, que soy una fan acérrima de Agatha Christie y Reymond Chandler, es de agradecer encontrar estas pequeñas joyas del género en su versión más clásica.

Además he descubierto que Alan Grant protagoniza otras cuatro novelas de Josephine Tey, con lo cual creo que tengo aquí una fuente de entretenimiento asegurada.

Os dejo aquí un retrato de Ricardo III, ¿realmente os parece un asesino despiadado?


Esta lectura se engloba en el Reto Serendipia Recomienda 2018.


Por Nitha