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17 de septiembre de 2018

Donde fuimos invencibles por María Oruña

Título: Donde fuimos invencibles
Autor: María Oruña
Editorial: Destino
Nº Pág.: 414 pág.
Género: Suspense
Primera edición: abril 2018


El verano está terminando y la teniente Valentina Redondo está contando los días para empezar sus vacaciones. Pero algo insólito sucede en el centro mismo del pueblo costero de Suances: el jardinero del antiguo Palacio del Amo ha aparecido muerto en el césped de esa enigmática propiedad.

El palacio es una de las casonas con más historia de los alrededores, y después de permanecer mucho tiempo deshabitada, el escritor americano Carlos Green, heredero de la propiedad, ha decidido instalarse temporalmente en el lugar donde vivió sus mejores veranos de juventud. Pero la paz que buscaba se verá truncada por el terrible suceso, y aunque todo apunta a una muerte por causas naturales, parece que alguien ha tocado el cadáver, y Carlos confiesa que en los últimos días ha percibido presencias inexplicables a la razón.

A pesar de que Valentina es absolutamente escéptica en torno a lo paranormal, tanto ella como su equipo, e incluso su pareja, Oliver, se verán envueltos en una sucesión de hechos insólitos que les llevarán a investigar lo sucedido de la forma más extravagante y anómala, descubriendo que algunos lugares guardan un sorprendente aliento atemporal y secreto y que todos los personajes tienen algo que contar y ocultar.


Como persona tengo un defecto o una virtud, según como se mire, y es que soy capaz de disfrutar de las tareas que menos me gustan. Así que aunque detesto limpiar la cocina y me cuesta horrores ponerme a ello cada semana, una vez que la bayeta está en mis manos le veo la gracia a la cosa. Eso me pasa también con los libros: aunque no me guste uno, lo termino, por pura cabezonería y porque creo que es imposible formarse una opinión solo con las primeras 50 o 100 páginas. Esa capacidad de resistencia la he tenido que usar en parte con la novela que traigo hoy pero no porque no sea un buen libro sino que soy incapaz de empatizar con ningún personaje.

Pero vayamos por partes. Donde fuimos invencibles es la tercera parte de la Serie Puerto Escondido de María Oruña. Las dos primeras novelas cayeron en mis manos por la gracia de Nynia que me las regaló el año pasado por mi cumpleaños. Y todas ellas tienen como protagonista a Valentina Redondo, teniente de la Guardia Civil, una mujer de armas tomar, con un carácter peculiar y mirada bicolor que traspasa a aquél que mira. Y, al igual que me pasó con las anteriores entregas, pese a que creo que es un personaje bastante bien dibujado con una psicología muy bien pensada, no he sido capaz de identificarme con ella ni con ninguno de sus compañeros.

"La vida nos hace tropezar con escenarios llenos de magia. Hasta en la muerte más grotesca puede haber belleza: el brillo de una última dignidad, un agonizante asomo de resistencia".

Pero, tal y como he escrito más arriba, decidí seguir leyendo aunque no fueran los libros que más me entretuviesen. En este caso nos encontramos con que la acción transcurre en Suances, en una casona con mucha historia, la Quinta del Amo. Me ha encantado que ese palacete o algo similar realmente existe y que la autora ha tenido base física para describirlo. Eso se nota mucha y la Quinta del Amo se convierte así en uno de los personajes de todo el libro. 

En esta idílica ubicación el jardinero aparece muerto por lo que aparenta ser una muerte natural pero enseguida, Carlos Green, el heredero de la finca, le cuenta a Valentina y a su equipo los extraños sucesos paranormales que han sucedido en las últimas semanas. Así, luces que van y vienen, el gramófono que se enciende y se apaga, una apariencia etérea que se presenta y moratones que aparecen en su cuerpo, todos fenómenos sin explicar dan lugar a una situación peculiar. Por todo ello nuestra protagonista decide indagar un poco más y cerciorarse que realmente ha sido muerte natural.

Y aunque a algunos les puede echar para atrás que se incluya este cariz paranormal como parte del argumento de la novela, creo que es su principal atractivo. De hecho esa es una de las razones por las que siempre sigo leyendo las novelas de María Oruña. Esta autora hace un trabajo tan excepcional en la labor previa de documentación y lo refleja tan bien en sus libros que es como revisar una monografía sobre un tema sin los inconvenientes que eso supone. Por esto no solo seguiremos la investigación de Valentina Redondo y su equipo sino que hay otra voz en la novela, de la mano de Cristian Valle y Álvaro Marchín. Éste último es un profesor versado en el tema que expone unas ponencias de tres días en su firme defensa de que lo paranormal no existe y que todo se puede explicar científicamente. Cristian, sin embargo, es un caza fantasmas moderno que sí cree y quiere aprender más sobre las teorías del Profesor. Esa ha sido, de hecho, para mí, una de las mejores partes. Muchos datos, muchos diálogos, exposiciones razonadas, con cierto punto de humor y la dosis justa de teología y escepticismo.

" -Entonces, señorita Fernández, nos encontramos ante el poder que confiere a nuestras palabras el que se encuentren escritas y refrendadas por algo que asociemos a algún tipo de autoridad: lo que viene en los periódicos, en los libros... para nosotros parece adquirir una suerte de fiabilidad que damos por sentada".

Pero no hay dos sin tres. Así que tenemos una tercera línea argumental que consiste básicamente en extractos de la novela que Carlos Green está escribiendo. En realidad es una autobiografía que cuenta sus años de juventud con bastantes detalles y cómo ha evolucionado en la persona que es. Y aunque esta parte es entretenida, lo cierto es que no me ha aportada mucho. Veo por qué lo incluye la autora, como parte de la solución que se le da al asunto de lo paranormal, pero aún así no me ha servido para identificarme con Carlos Green.

Pero debo decir que pese a sus personajes, Donde fuimos invencibles es una novela ágil, con un lenguaje sencillo y accesible, con muchos diálogos y se lee rápido. A ello contribuye que los capítulos sean cortos, que se intercalen las distintas voces, de modo que nunca te aburres y siempre quieres leer más. La propia estructura de la novela es muy dinámica y me encanta que al principio de cada capítulo la autora incluya una cita. Siempre son frases interpretables que una vez terminado ese capítulo cobra un sentido especial. En este caso quiero destacar el siguiente fragmento que me pareció muy  acertado a la vez que místico.
 
"...me pasó por la cabeza la idea de que si la gente se movilizaba a la búsqueda de fantasmas era porque tenía necesidad de una verdad, la que fuese, que no sabía encontrar en su vida diaria. Y de una verdad que diese miedo, porque el miedo es una maravillosa distracción. De profesión, fantasma, Hubert Monteilhet"

Por último, quisiera destacar el papel de Oliver en la vida e investigación de Valentina. Realmente este hombre se ha convertido en uno de los personajes notables de la saga. Entiendo que debe aportar un punto de humor a la vida personal de nuestra teniente, al igual que el Comisario Caruso lo aporta a la profesional (me encanta lo deslenguado que es). Se agradecen esas notas de humor pero detesto cuando la llama baby. Manías personales pero aún así, cada vez que lo leía pensaba en Britney Spears y su famoso videoclip.
 
Concluyendo, leed a María Oruña. Dadle una oportunidad porque es una experiencia muy enriquecedora. Me gustó Puerto Escondido por la historia de Oliver, Un lugar donde ir por lo que aprendí sobre cuevas y Donde fuimos invencibles por tratar el tema de lo paranormal desde un punto de vista tan racional y real. ¿Dónde sino aprendería términos tan específicos como paraidolia? Todos estos libros, pese a formar parte de una serie, se pueden disfrutar de forma independiente sin perderse mucho, así que empezad por donde queráis.




P.D.: Pareidolia - "la denominación que damos al hecho de que nuestro cerebro trate de darle forma reconocible a estímulos vagos e indefinidos. Es nuestra forma de protegernos, de intentar identificar nuestro entorno. Usted escucha un susurro, un suspiro en el aire, pero trata de identificar una palabra en ello. Si se encuentra en un bosque y escucha un ruido, supone ver un bulto, cree identificar un oso o un jabalí y sale corriendo. Ese es su instinto básico: el de identificar a toda costa qué tiene a su alrededor para poder sobrevivir".

Por Nitha

30 de agosto de 2018

El Cuarto Mono por J.D. Barker

Título: El Cuarto Mono
Autor: J.D. Barker
Editorial: Destino
Nº Pág.: 553 pág.
Género: Thriller, Suspense
Primera edición: junio 2018

Sam Porter, detective de la policía de Chicago, investiga el caso de un hombre atropellado, pues todos los indicios en la escena del crimen apuntan a que se trata del Cuarto Mono, un asesino en serie que lleva años aterrorizando la ciudad. Su modus operandi consiste en enviar tres cajas blancas a las familias de las víctimas que secuestra y mata: una con una oreja, otra con los dos ojos, y la última con la lengua, para finalmente abandonar el cuerpo sin vida en algún lugar. El hombre atropellado llevaba una de esas cajas blancas. Empieza así una frenética carrera contrareloj para encontrar a la víctima antes de que sea demasiado tarde. Pero lo que parece una simple operación policial se acaba convirtiendo en algo mucho más oscuro, porque no todo el mundo dice la verdad...


Hoy se acaba agosto. Para algunos también es el final del verano. Para mi el 31 de agosto siempre me ha supuesto como una especie de catarsis, como el 31 de diciembre. Es el momento de hacerse nuevos propósitos, de empezar nuevos proyectos, los niños irán al colegio y mis vecinos acabarán las obras ¡por fin! Así que para celebrarlo traigo otro thriller, uno que últimamente se ha hecho muy famoso: El Cuarto Mono.

"Hola, amigo mío:
Soy un ladrón, un asesino, un secuestrador. He matado por diversión. He matado porque era necesario. He matado por odio. He matado simplemente para satisfacer esa necesidad que suele crecer dentro de mí con el paso del tiempo, una necesidad muy similar a un hambre que sólo puede saciar la tentación de la sangre o el canto que hay en el grito del tormento.
 (...)
¿Quién soy? Decir mi nombre le quitaría la diversión a todo esto, sin más, ¿no le parece?"

Esta vez haremos migas con Sam Porter, un detective de la policía de Chicago, que tiene la mala suerte de llevar un caso eterno. El Cuarto Mono es el apodo que recibe un asesino en serie que mata a sus víctimas no sin antes torturarlas a ellas y a sus familias, cortándoles una oreja, arrancándoles los ojos y por último la lengua. Todo esto es ciudadosamente enviado a su familia en unas cajitas blancas. Pera esta vez hay un cambio, un hombre es atropellado por un autobús justo cuando pretendía echar al correo una de esas cajitas. En vista de ello el detective Sam y su equipo saca dos conclusiones: primera, hay una nueva víctima y, segundo, el atropellado es el Cuarto Mono. A partir de ese momento comienza una carrera contrareloj, pues no solo hay que identificar al hombre atropellado para ponerle nombre y apellidos sino también a la víctima y encontrarla con vida. Los policías tiene tres días, que es el máximo tiempo que puede aguantar una persona sin agua.

Este thriller está estructurado en tres voces. La primera será la que se ocupe de la trama principal y seguiremos las pistas junto con Sam Porter y su equipo. Me ha gustado mucho la forma de presentarlo: muchos diálogos, personajes bastante bien dibujados, bromas y pullas entre compañeros, todo muy auténtico y fácil de leer. La segunda parte y en capítulos intercalados leeremos con ojos de nuestro detective el diario del Cuarto Mono, donde él mismo cuenta su infancia y se justifica de por qué es como es. Esta es la parte que más me ha gustado y creo que es el elemento original del libro. Me he sentido un poco un voyer ya que el autor realmente te sabe transportar a ese otro contexto. 

"Desearía poner cada cosa en su sitio desde el primer momento.
Esto no es culpa de mis padres.
Crecí en un hogar lleno de cariño..."

Y la tercera parte es la que nos permite conocer a la víctima, atrapada en un lugar desconocido, a oscuras y totalmente desprotegida. Personalmente no creo que le añada nada a la historia sino que a veces la hace más lenta. Es interesante ver cómo la víctima se intenta sobreponer y luchar, intentar buscar una solución, pero sus alucinaciones me han hecho esta parte más plana. 

En cualquier caso me lo he pasado muy bien leyendo El Cuarto Mono. Es un thriller muy entretenido, con un ritmo trepidante, muchos diálogos, bastante acción y algún que otro giro inesperado. Se anuncia como el "sucesor de El Silencio de los Corderos". Bueno, yo no diría tanto pero es muy recomendable y cualquier amante del género se lo pasará estupendamente. La verdad es que leer El Cuarto Mono ha sido como ver una serie, queriendo ver más y más capítulos hasta devorarlo.

Algo que me gustaría destacar de este libro es que por fin tenemos a un detective decente, quiero decir, con una personalidad creíble. Tengo cierto rencor en este sentido con los autores porque todos los policías son alcohólicos, tienen problemas con la ira y están perturbados por los horrores de su vida y su trabajo. Es realmente liberador conocer el personaje de Sam Porter, un hombre con luces y sombras pero con un buen equilibrio entre ambos bandos. El autor no profundiza mucho en su persona pero sí que sabremos un poco sobre su vida y ciertos acontecimientos que lo tienen en el filo de la navaja. Además, hay que tener en cuenta que el autor en varias entrevistas ha mencionado que sabremos más de Sam Porter y del Cuarto Mono en dos entregas más. Muy esperadas por mi parte.

"Buena suerte amigo mío. Apuesto por usted, en serio lo digo. Pero qué divertido es esto, ¿no le parece?

Como ya os habréis dado cuenta os recomiendo mucho este thriller porque es una lectura imprescindible para los amantes del género. Aviso a navegantes que el lenguaje empleado es duro y cruel, con descripciones muy gráficas en algunos puntos. A mí no me ha supuesto ningún problema porque no creo que sea extremo, pero ahí queda. Os invito a conocer al Cuarto Mono, pero mientras tanto os cuento la leyenda japonesa de los tres monos sabios; monos tallados en la piedra de la entrada al templo Tosho-gu de Nikko. El primer mono, llamado Kikarazu, se tapa los oídos; el segundo -Mizaru- los ojos y el tercero -Iwazaru- la boca. Esto hace alusión al proverbio "no escuches el mal, no veas el mas, no pronuncies el mal". También hay un cuarto mono pero lo que este representa solo lo sabréis después de leer este genial thriller.


Esta lectura se engloba en el reto del Mes del Thriller

Por Nitha

28 de agosto de 2018

La mujer en la ventana por A.J. Finn

Título: La mujer en la ventana
Autor: A.J. Finn
Editorial: Grijalbo
Nº Pág.: 544 pág.
Género: Thriller, Suspense
Primera edición: enero 2018

No sabe si lo ha visto o lo ha imaginado.
Anna Fox vive sola, recluida en su casa de Nueva York, sin atreverse a salir. Pasa el día chateando con desconocidos, bebiendo vino (quizá más de la cuenta), mirando películas antiguas, recordando tiempos felices... y espiando a los vecinos.
Entonces llegan los Russell al barrio: una pareja y su hijo adolescente. La familia perfecta. Hasta que una noche Anna ve algo desde su ventana que no debería haber visto. Todo su mundo empieza a resquebrajarse y sus propios secretos salen a la luz.
¿Qué es lo que ha visto? ¿Y qué ha imaginado? ¿Quién está en peligro? ¿Y quién está manipulándolo todo? En este thriller absolutamente fascinante, nada ni nadie es lo que parece.


Hoy traigo un thriller psicológico de esos que tenéis que leer por lo bueno que es. Os avanzo des del principio que me ha encantado y estará en mi lista de mejores lecturas del año. La verdad es que aún estoy flotando en esa sensación que uno tiene cuando lee un libro al azar y resulta que el hallazgo es todo un acierto.
"La observación es como la fotografía de naturaleza: no hay que interferir en la actividad de la fauna".

En esta novela acompañaremos a Anna Fox, una mujer que vive recluida en su casa a causa de su enfermedad, agorafobia, el miedo a los espacios abiertos. Además Anna no está demasiado bien psicológicamente, sufre lo que parece una profunda depresión. Vive sola y su marido y su hijita se ha ido de casa. Su único contacto con el exterior son su masajista, su psiquiatra y sus charlas diarias por teléfono con su marido e hija. Pero Anna lo sabe todo sobre sus vecinos. Su casa y la de los demás dan a un parque y puesto que parece que en ese vecindario no les gustan las cortinas, Anna se entretiene utilizando los prismáticos y espiando la vida de los habitantes de su calle.

"Como doctora, yo digo que quien la sufre (agorafobia) busca un entorno que puede controlar. Ese es el punto de vista clínico. Como sufridora (y ese es el sustantivo exacto), digo que la agorafobia no solo ha devastado mi vida, sino que se ha convertido en ella".

El autor nos presenta al personaje principal en primera persona, de modo que sabemos y seguimos todos los pensamientos de Anna Fox. Conocemos sus rutinas, sus pequeñas o no tan pequeñas neurosis. Conoceremos a sus ciberamigos que ella frecuenta en un chat dedicado a su enfermedad. Porque Anna, paradójicamente, es doctora, psiquiatra infantil y algo sabe sobre como los acontecimientos juegan con sus neuronas. Es consciente de que no debe mezclar alcohol con la medicación pero lo hace, sabe que debe comunicarse con su médico pero lo evita, y un sinfín de contradicciones que a mí me hicieron a Anna Fox más real, más de carne y hueso, más humana.

"Tengo la impresión de que, dentro de ti, hay algo que nadie conoce".

Esa vida tan contemplativa hace que un día Anna presencia un crimen, en casa de sus nuevos vecinos. Alarmada, llama a la policía, hasta intenta ayudar a su nueva vecina a la que ha conocido ese mismo día, saliendo de su casa y yendo en su ayuda. Todo eso no acaba muy bien, los agente de policía la tachan de loca y su nuevo vecino, el supuesto marido de la asesinada niega que su mujer esté muerta.

"Vuelvo a sentirme joven, casi atolondrada. A lo mejor es el vino, aunque sospecho que no. Querido diario: hoy he hecho una amiga."

Así es como se inicia esta apasionante historia, que tiene un sinfín de pros y casi ningún contra. La lectura se hace muy amena y ágil. Pese que deberían haber pocos diálogos por motivos obvios (nuestra protagonista vive sola) el autor se la ingenia para que en ningún momento se haga pesado y que haya un intercambio de opiniones. Esto se debe principalmente al elenco de los personajes secundarios que dejan una poderosa huella. Están muy bien caracterizados y ninguno sobra puesto que todos aportan algo a nuestra historia. Desde el hijo del vecino, la masajista, el policía grandote pero tierno, el inquilino de Anna, hasta el ex-compañero de su consulta.

Y no puedo dejar de destacar otro personaje de este libro: el cine negro clásico. Solo es un género cinematográfico pero A.J. Finn le concede un papel tan importante que es imposible no notarlo. Soy muy fan de esa clase de películas y aunque no he visto todas las que se mencionan en la novela hay algunas que sí. El autor incluye los títulos e incluso reproduce algunas escenas que dan pistas de lo que ha pasado o pasará a continuación. Este me pareció un elemento original que hasta ahora no había visto incluido de esta forma tan sencilla pero innovadora a la vez. 

En definitiva La mujer en la ventana me ha sabido conquistas a lo largo de sus páginas. La perseverancia de la protagonista, el verla sola ante los demás que la tachan de loca, el decidir si creerla o no ha sido muy entretenido. Yo misma he dudado de lo que había leído unas páginas atrás, volviendo y releyendo algunos párrafos para cerciorarme. Y a todo esto hay que añadirle una escritura sencilla, clara y muy adictiva. He leído alguna opinión que decía que les podía resultar repetitiva pero creo que no hemos de perder la perspectiva: estamos en la mente de Anna y simplemente seguimos su razonamiento, el devenir de los acontecimientos tal como vienen y se le presentan. Además es una mujer no muy cuerda o lo parece, y es propio del ser humano darle vueltas a las cosas que tu creer reales y los demás no.

"Así que deja de pensar y empieza a actuar".

Este thriller psicológico lo comparan con Perdida de Gillian Flyn, un novelón con todas las letras que disfruté muchísimo en su día. Desde mi humilde punto de vista creo que Perdida es mejor pero sólo por el hecho que al leer La mujer en la ventana no me pareció que el argumento de por sí fuera "lo nunca visto". En un principio me recordó muchísimo La chica del tren, cosa que me echó para atrás porque esa novela no me gustó nada, pero seguí simplemente porque la atmósfera de la casa en la que estaba encerrada Anna, su incapacidad de salir de esas cuatro paredes me atraían sobremanera. Quería saber lo que pasaría. Después hubo varias escenas que me recordaron a otros libros y películas, como a Fowles o incluso Stephen King y a Hitchcock, sobre todo a Hitchcock.

En definitiva, os recomiendo mucho esta novela. Os aseguro que pasaréis un buen rato y ¿quién sabe? ¿quizás ya no miraréis igual a vuestros vecinos?



P.D.: es justo que sepáis que he dudado mucho sobre la puntuación que darle a este libro. Quería ponerle un 4,5 porque creo que hay puntos del argumento que me han recordado a otras novelas y a veces podría parecer predecible pero creo que sería injusto porque hacía mucho tiempo que un thriller no me dejaba enganchada hasta terminarlo a las cinco de la mañana, así que esta vez creo que marcaré el máximo.

Esta lectura se engloba en el reto del Mes del Thriller
 
Por Nitha
 

17 de agosto de 2018

Morir no es lo que mas duele por Inés Plana

Título: Morir no es lo que más duele
Autor: Inés Plana
Editorial: Espasa Editorial
Nº Pág.: 448 pág.
Género: Thriller, Suspense
Primera edición: enero 2018


Un hombre aparece ahorcado en un pinar a las afueras de Madrid, con los ojos arrancados de cuajo. En uno de sus bolsillos se halla un papel con el nombre y la dirección de una mujer: Sara Azcárraga, que vive a pocos kilómetros del escenario del crimen. Frágil, solitaria, bebedora de vodka en soledad, Sara rehúye cualquier contacto con las personas y trabaja desde casa. El teniente de la Guardia Civil Julián Tresser se hace cargo del caso, asistido por el joven cabo Coira, que se enfrenta por vez primera a una investigación criminal, una investigación difícil, sin apenas pistas, con demasiados enigmas. A medida que el teniente Tresser avance en sus indagaciones, descubrirá unos hechos que darán un trágico vuelco a su existencia y le conducirán a un viaje a los infiernos que marcará su vida para siempre.


Hoy traigo una novela que a principios de año estaba en boca de todos. Tengo ciertos reparos en leer esa clase de obras, sobretodo primeras novelas de un escritor desconocido que, de repente, está de actualidad porque nunca se sabe si es debido a lo bueno del material o por la campaña publicitaria de mano de la editorial. Pero me encanta el thriller y las novelas de misterio. Así que en un viaje de avión a un país un poco lejano empecé mi particular aventura con Julián Tresser.

La historia comienza con el crimen. Un hombre desconocido aparece ahorcado en la sierra madrileña y ese hombre, pese a estar más que muerto, conduce a la policía hacia Sara Azcárraga, una mujer delicada, con aspecto un poco enfermizo, solitaria y poco comunicativa. El caso es adjudicado al teniente de la Guardia Civil Julián Tresser y al recién ascendido cabo Coira, un joven ambicioso y sediento de seguir escalando puestos en el escalafón. Ámbos inician sus pesquisas con una visita a Sara, cosa que no parece ayudar en nada a la resolución del caso.

"No existe el crimen perfecto, sino la investigación imperfecta".

A partir de ese momento seguiremos el devenir de los acontecimientos y cómo las distintas piezas irán forman un cuadro completo. Al mismo tiempo también conoceremos un poco más a Julián, a Guillermo Coira y, con menos detalle, a Sara. Todos los personajes están bastante bien dibujados y, aunque es evidente que se ha querido das más protagonismo a la trama, en este caso es sencillo describir con unas palabras a todos ellos. Pero reconozco que no he sido capaz de empatizar con ninguno. Julián Tresser es un hombre ya entrado en años, atormentado, misógino y racista. Guillermo Coira es un joven que aún se comporta como un crío y no es capaz de enfrentarse a sus problemas sentimentales. Y Sara, pues ella simplemente sufrió un trauma y jamás se recuperó. Es una niña que jamás creció y, de los tres, quizás es la única que me produce cierta ternura.

"Julián estaba en duermevela, avivando en su mente el fuego de la hoguera entorno a la cual bailoteaban desatados los sentimientos de ira, rabia y la venganza".
 
Por otro lado no me he aburrido en ningún momento. Las palabras forman párrafos y éstos páginas y el ritmo no decae. Todos los capítulos tienen algo interesante que te hace querer seguir adelante. Se me pasó volando el tiempo que he estado con este libro y, pese a estar de vacaciones y hacer turismo la mayor parte del día, todos las noches volvía con el ebook para un poco más.

Se trata de una historia bien escrita, con muchos diálogos que entretienen, perfecta para estos días de verano. Una lectura sencilla y sin giros rocambolescos. Conoceremos al asesino bastante pronto, como a la mitad del libro. Para algunos puede ser un punto en contra pero en este caso creo que no es así porque esto nos permite conocer un poco más su personalidad ciertamente retorcida, su punto de vista sobre el crimen y sus pensamientos más profundos. Así iremos intercalando capítulos con detalles sobre la investigación, algún que otro que nos contará qué papel juega Sara en todo esto y otros que nos presentarán al Malo de la novela.

"Sí, no temía a la muerte, era verdad, pero sólo porque conocía muy bien la fragancia de su aliento. Siempre la había tenido cerca y su perfume era freso, a veces con un hálito helado, aunque su olor siempre le resultó agradable".

Concluyendo, diría que pese a que Morir no es lo que más duele merece una opinión favorable no es el thriller que le recomendaría a alguien porque conozco títulos, incluso algunos que ahora mismo están entre las novedades, mucho mejores en cuanto al grado de entretenimiento. Quizás soy demasiado exigente pero la historia no me ha parecido original: ¿todos los inspectores tienen que ser personas problemáticas sin una pizca de felicidad y cordura en sus vidas? Tengo entendido que habrá más entregas con Julián Tresser y Guillermo Coira de protagonistas y espero que este "problemilla" que le veo sea solucionado pero me temo que no estoy segura si volveré con ellos. Pero os recomiendo que los conozcáis y juzguéis por vosotros mismos.

"¿Es que se moría distinto en las guerras y en la paz?"



Esta lectura se engloba en el reto del Mes del Thriller:


Por Nitha

20 de febrero de 2018

Cuernos por Joe Hill


Editorial: Suma de Letras
Nº Pág.: 454 pág.
Género:Terror, Suspense
Primera edición: Octubre 2010















¿QUÉ PASARÍA SI UNA MAÑANA DESPUÉS DE UNA BORRACHERA HORRIBLE, TE DESPERTARAS CON UNOS INCIPIENTES CUERNOS EN LA CABEZA? La vida de Ig Perrish es un verdadero infierno desde que su novia Merrin fuera asesinada un año atrás, en un episodio que si bien le fue ajeno tendió sobre él un manto de sospechas que nunca pudo sacudirse. Una mañana, después de una fuerte borrachera, se encuentra con unos cuernos creciendo en su frente. Con el pasar de las horas descubrirá que tienen un extraño efecto en la gente: les hace contarle sus más oscuros deseos y secretos. Así, Ig se entera de que todo el pueblo, incluso sus padres, creen que él fue quien mató a Merrin. Tras el desconcierto de los primeros momentos, Ig aprenderá a sacar ventaja de ser el mismísimo diablo…...

Este libro y yo tenemos una historia curiosa. Lo compré en una tienda de libros low cost, y creo que me lo llevé por error porque ni siquiera era éste el que me quería llevar. Llegué a casa, me volví a leer la sinopsis y me dije "Estás loca. ¿En serio? ¿Unos cuernos?." Lo empecé leer a regañadientes y estuve a punto de dejarlo y abandonarlo porque me pareció muy ridículo todo el planteamiento. Los primeros capítulos me sonaron horribles, un poco vulgares. Pero soy de esas lectoras persistentes que no se fía ni de si misma y seguí leyendo y me di cuenta de cuánto me equivocaba.

Así que hoy os traigo la reseña de Cuernos, una de mis mejores sorpresas del año pasado y que he recomendado para el Reto Serendipia.

Nos encontramos con un inicio realmente impactante. El primer capítulo tiene apenas once líneas pero ya te deja perplejo. Conoceremos a Ignatius Perrish, Ig, que se despierta después de una borrachera con unos unas protuberancias huesudas en la frente que irán creciendo y serán los famosos cuernos que dan el título a esta novela. Pero nos son unos cuernos inocentes sino que provocan una extraña reacción a las personas con las que se encuentra Ig. De repente todo el mundo le quiere contar sus más oscuros, sucios y perversos secretos, no les importa decir lo mucho que odian a Ig y lo que les gustaría matarlo. Aquí una muestra de lo que opina padre Mould, el afectuoso representante de la Iglesia:

-Bueno, chico -dijo por fin-. ¿Quieres que te diga qué hacer? Creo que deberías ir a casa y ahorcarte. Eso sería probablemente lo mejor, en serio. Lo mejor para todo el mundo. En el almacén de detrás de la iglesia hay una cuerda. Si creyera que me vas a hacer caso te la traería yo mismo.
-Pero ¿por qué...? -empezó a decir Ig (...)-. ¿Por qué quiere que me mate?
-Porque asesinaste a Merrin Williams y el abogado caro de tu padre te salvó el cuello. La pequeña Merrin Williams. Yo la quería mucho. No era muy lista, pero tenía un buen culo. Deberías haber ido a la cárcel. 

¿Y por qué tanto odio? La respuesta está en que hace unos meses la novia de Ig, Merrin Williams, una chica preciosa, buena y querida por todo el pueblo, ha sido asesinada. Y todo el mundo culpa a nuestro protagonista, incluso la policía, que muy a su pesar ha tenido que soltarlo por ausencia de pruebas.

El narrador en esta novela es del tipo omnisciente así que desde el primer momento sabremos que Ig es inocente y sufre mucho cuando todos en el pueblo le hacen culpable y hasta su familia le quiere desterrar y no creen en su inocencia. En realidad todo el libro es esto, un viaje continuo de Ig, yendo y viniendo por el pueblo en su coche y hablando con diferentes personas. La única fuerza motriz que mueve a nuestro protagonista, después de darse cuenta de los poderes que le otorgan los cuernos, es descubrir al asesino de Merrin. Y pese a que puede parecer aburrido creedme si os digo que toda la trama se desarrolla de forma desenfrenada.

Porque sí. Ig y Merrin estaban enamorados, desde que eran unos críos, desde que tenían poco más de diez años. Su historia también la iremos descubriendo en capítulos alternos en los que el mismo narrador nos contará cosas sobre la infancia de Ig, sus amigos y sobretodo Merrin, una niña que se mudó al pueblo después de la muerte de su hermana a causa de un cáncer y que buscaba un nuevo principio.

"Vio a Merrin Williams y simuló que no se daba cuenta. Tarea difícil, ya que el corazón le saltaba dentro del pecho, golpeándole las costillas como un borracho furioso que aporreara los barrotes de su celda".

Me ha gustado mucho también la profundidad de los personajes secundarios. Por ejemplo Glenna, una chica que no se gusta a si misma e intenta obtener la atención de los chicos mostrándose  sexualmente disponible. Degradada por muchos, es una de las pocas que tiene cierta confianza en Ig y para eso hay que tener un gran corazón. También Lee Tourneau. Un chico pobre que por azares de la vida se convierte en el mejor amigo de Ig que es hijo de una familia acomodada. Realmente el autor consigue que no te fijes mucho en él pero al final del libro resulta ser una de las claves de todo. Y por último mencionaré a Terry, el hermano de Ig y el hijo soñado. Porque no lo he mencionado, pero Ig tiene asma y nunca ha podido tocar la trompeta, uno de sus sueños y el de su padre, pero su hermano Terry sí, y es un artista reconocido por ello. Terrence es un reflejo de una persona media, que esconde sus secretos no porque teme que la gente los conocerá sino porque le dan vergüenza.

Diría que es una novela profunda, una historia con muchos matices que los amantes de cualquier género apreciarían. Tiene tintes de terror, suspense, un poco de ciencia ficción y mucho romance. Ya lo dicen que el mundo lo mueve el amor y el dinero. Y en este caso es enteramente así. Hay bonitos detalles, casi mágicos como la cabaña en un bosque que solo se pudo encontrar una vez, las notas de amor en código morse, la cruz que es símbolo de religión y del mal a la vez... Me encantó esa dicotomía del Dios y Diablo, lo bueno y lo malo, los cuernos y las alas de los ángeles y las serpientes, muchas serpientes...

"Satán es uno de nosotros; mucho más que Adán y Eva".

Además, en nuestras reseñas Nynia y yo no solemos mencionar al autor de los libros porque, en mi caso, creo firmemente que un buen autor no te asegura un buen libro ni viceversa y así es más sencillo descubrir novedades. Pese a ello confieso que soy fiel a algunos nombre. En caso de Joe Hill, cuando acabé Cuernos, me llevé una grata sorpresa y lo busqué en Google. Resulta que es hijo de Stephen King. ¿Quién lo diría? Pues sí... Y se notó. Se notó en la novela que no era de un primerizo  y que pese a que el tema de los cuernos al principio me pareció banal ha sido muy bien utilizado para mostrar lo patético y mezquino de nuestra sociedad. La subcultura. Pienso leer más a Joe Hill porque si Cuernos no es su mejor novela (eso decían las críticas) ¿cómo será una buena?

"Hubo un momento en que pensé que este libro era el demonio mismo". Joe Hill


P.D.: he vuelto a googlear a Joe Hill y Cuernos y resulta que se ha rodado una película con Daniel Radcliffe en el papel protagonista. Me la he tragado antes de poneros esta reseña para tener una opinión al respecto. Y puedo deciros que si os da pereza coger el libro podéis invertir un par de horas en la película, que es una muy fiel adaptación. Espero que os pique la curiosidad.


Por Nitha

3 de febrero de 2018

Te dejé ir por Clare Mackintosh




Editorial: DeBolsillo
Nº Pág.: 425 pág.
Género: Suspense, Domestic Noir
Primera edición: junio 2016











Todo sucedió muy rápido. No podría haberlo evitado... ¿o sí?

En un solo segundo, el mundo de Jenna Gray se ha convertido en una pesadilla. Su único deseo ahora es huir para empezar una nueva vida lejos de todo. Desesperada por escapar, alquila una pequeña casa en la costa de Gales, esperando encontrar allí el modo de olvidar.

Poco a poco, Jenna empezará a vislumbrar la luz de un futuro. Sin embargo, la persiguen sus miedos, una pena insoportable y el recuerdo de una oscura noche de noviembre que cambió su vida para siempre.

Porque nadie puede huir de su pasado... y el pasado está a punto de alcanzarla.



 ¿Alguna vez habéis leído un libro sólo por la portada? Esa vez que veis esa novela en aquella librería y decís “Si es tan bonito tiene que ser bueno”. Pues eso es lo que me pasó con esta novela. Pero como soy estudiante y no dispongo de un presupuesto muy elevado para mis lecturas lo tuve que dejar pasar. Pero… Bendita Biblioteca, la madre de todas las ilusiones lectoriles.

Me encontré con Te dejé ir hace poco en la estantería de las noveles negras y es una de esas novelas que han salido en los últimos dos años dentro de ese género domestic noir que se ha puesto de moda y que, reconozco, han caído varios en mis manos y con un resultado muy satisfactorio. Esta no ha sido la excepción: la autora ha conseguido que me prive de sueño sólo por conocer su historia.

La primera cosa que tengo que decir que aunque os hayáis leído la sinopsis, lo siento pero casi no os sirve de nada porque la trama es mucho más que eso. El libro empieza con una madre volviendo con su hijo a casa después del cole en un día de lluvia. El niño se suelta de su mano, sale corriendo a la calzada y un coche lo atropella, matándolo en el acto. Un principio muy potente. Pero la novela no es una sucesión trepidante de cosas. Después del atropello la acción se relentiza y para los amantes de algo más emocionante puede parecer que es aburrido pero a mí, personalmente me ha gustado.

Para entender lo que sucede después antes os cuento que el libro está dividido en dos partes. En la primera encontraremos capítulo narrados en primera persona, por Jenna, nuestra protagonista, que después de la tragedia decide irse de su casa, de su ciudad, Bristol, a un pueblecito de Gales a 150 kilómetros. Allí alquila una casita destartalada, completamente aislada del pueblo y de cualquier alma viva. Leeremos sus capítulos en primera persona dándonos cuenta de lo que sufre esta mujer. A algunos les puede parecer aburrido pero yo tengo cierta debilidad por las protagonistas que lo pasan mal y luego renacen, cuál ave fénix. Aunque tampoco sé si verdaderamente ha renacido…

“Nunca pensé que saldría huyendo. Nunca pensé que llegaría a tener que hacerlo”.

De forma intercalada leeremos también los capítulos de Ray y Kate. Ray es un inspector de policía y Kate su aprendiz, a los que les ha correspondido investigar el atropello de Jacob, el niño de cinco años. En este caso el narrador es en tercera persona, un narrador omnisciente que lo sabe todo de todos. También me gustaron estos capítulos y Ray, para mí, es mi personaje favorito del libro, pero, Señores Autores, ¿podéis dejar de contar la misma historia sobre un hombre de más de cincuenta años? Es decir, existen muchas tramas, muchos problemas personales que puedan afectar a un hombre de esa edad, no sólo El Problema. Cómo ya os imagináis no quiero decir más de la cuenta, pero tenía que escribir algo porque soy incapaz de callarme.

Y después de saber cómo le va a Jenna y cuán difícil es una investigación de un atropello con fuga donde nadie ha visto nada, pasa casi un año y un día Jenna abre la puerta de su casita y tenemos el giro más grande que he leído en NINGÚN libro antes. Y no, no estoy exagerando. Yo no me lo esperaba y nadie se lo va a esperar. Y si alguien dice que lo sabía, miente. Es más, sólo por esas dos líneas, por favor, leed esta novela.

Para mí era uno de esos momentos en los que me decía “acabo ese capítulo, el último de la primera parte, y me voy a dormir”. Pues no. Tuve que seguir leyendo.

Y en la segunda parte, aparece una tercera voz, aparte de la de Jenna, Ray y Kate. Es un hombre contándole a una mujer su historia, la de ellos dos, desde que él se fijó en ella y se enamoró y se propuso conquistarla. Uno puede intuir a quién se la cuenta y des del primero momento ya me imaginé por donde iba la historia. Y es que era leer sus capítulos y entrarme una mala leche y un repelús que no era normal. Pero ya no cuento más, que me embalo.

Así es cómo seguiremos leyendo el libro hasta el final. Se intercalan los capítulos de Jenna, el hombre misterioso y Ray y Kate. La historia se irá desarrollando hasta llegar al final. He leído un par de reseñas sobre esta novela y algunos alaban otro giro del final del libro. Sinceramente, no pareció como tal. No sé si es que el primero eclipsó cualquier cosa que pudiera ya pasar o es que a mí me sobró. Ahí dejo mi reflexión.

“¿Es así como funciona? Una mentira detrás de otra, todo diseñado para obtener el mínimo castigo posible. (…) Me pone enferma”.

Pese a que os recomiendo esta lectura, hay que reconocer que tiene cosas que no me han gustado nada. Y no sería sincera si no lo dijera. En concreto son tres. La primera es que deja cosas sin resolver, como es toda la trama del hijo de Ray, Tom, que está teniendo problemas y nunca sabremos cómo los encaja. Pese a ser algo secundario creo que merecía más atención. La segunda cosa que ya queda patente en esta reseña es la ausencia de citas que pueda incluir. Algunos diréis que no tiene importancia, pero yo sé que el hecho que no haya encontrado más es porque casi toda la trama se desarrolla en diálogos y porque la autora está más preocupada por “engañarnos” que por describir los diferentes personajes, porque si lo hiciese ya no sería tan fácil. Y eso no me gusta nada. Y la tercera es el final. Menos mal que me ha gustado el libro porque el final me ha enfadado. Me he sentido, valga la redundancia, engañada. Y después de investigar en internet y leer un artículo de la autora sobre ese final me he dado cuenta que no significa nada. Así que si leéis el libro simplemente omitid los últimos seis párrafos.


 P.D.: he escrito la reseña en apenas diez minutos, cosa que hace mucho que no pasaba. Sólo es un dato de lo fácil que se lee la novela y lo fácil que me fluyen las palabras al respecto.

Por Nitha.

17 de enero de 2018

Años de sequía por Jane Harper







Editorial: Salamandra Black
Nº Pág.: 368 pág.
Género: Thriller, Suspense
Primera edición: Octubre 2017









Volver a Kiewarra, pequeña comunidad al sureste de Australia, es lo último que el investigador de delitos financieros Aaron Falk desea. Y no sólo por el sol abrasador y la sequía pertinaz que han dejado al ganado famélico, a los granjeros desesperados y a la población desquiciada, sino también por el temor a que su presencia reavive las heridas que su precipitada partida dejó abiertas veinte años atrás. Sin embargo, cuando le comunican que Luke Hadler, su amigo de la infancia, y su familia han muerto de forma violenta, presuntamente en un acto de parricidio y posterior suicidio, se siente obligado a regresar. Recibido con manifiesta hostilidad, Falk se propone no quedarse más de un par de días, pero las súplicas de los padres de Luke para que intente aclarar las circunstancias de la muerte de su hijo harán que reconsidere su decisión. Así, mientras colabora de forma extraoficial con el sargento Greg Raco, el jefe de policía local, Falk se verá obligado a encarar los fantasmas de su oscuro pasado y a enfrentarse al odio visceral que todavía le tienen algunos vecinos del pueblo.


Cogí este libro por casualidad. Me gustó la sinopsis, me gustó el elemento de la sequía y me gustó el sitio en el que transcurría, Australia. Supongo que es ese Sexto Sentido Lector que le empuja a uno cuando ve un libro desconocido. El caso es que fue un gran acierto, una de mis mejores lecturas del 2017 y que, humildemente, propongo para el reto Serendipia.

Nos encontramos en un pueblo australiano, lejos de todo, Kiewarra, en medio de una sequía muy grave que está asolando la región desde hace un año. En una sociedad rural que vive de la agricultura y sobretodo de la ganadería esto es una catástrofe. El dinero desaparece, las personas se vuelven irascibles y pasan cosas fuera de lo común. Una de ellas es la muerte de Luke, su mujer Karen y su hijo Billy, que una mañana aparecen asesinados en su granja. Los únicos testigos de todo son la bebé Charlotte y las moscas.

"No se puede decir que la muerte fuera una novedad en esa granja, y las moscardas no sabían distinguir. Para ellas, apenas había diferencias entre los restos de un animal y un cadáver humano."

Por muy tétrico que pueda parecer es un inicio que engancha mucho. A las personas "normales" nos gustan las cosas que se sitúan fuera de lo habitual y qué hay más raro en este mundo, que lo macabro.
Y en este clima, en el funeral, aparece Aaron Falk, nuestro protagonista, el mejor amigo de Luke en su adolescencia.

Aaron es un hombre solitario, uno que guarda una pena y un trauma en su interior que fue el causante de que tuviera que abandonar Kiewarra. Ya desde el principio se intuye que el pasado de Aaron es tan oscuro como lo es el asesinato de Luke y su familia. Y son los padres de su mejor amigo muerto los que le piden que se quede e investigue el asesinato de su hijo, nuera y nieto. Porque Aaron es policía. Pues sí, paradojas en la vida, el que tuvo que marcharse de su puedo acusado de un delito ahora persigue a los delincuentes.

Y aunque Aaron no se dedica a los delitos de sangre sino a los delitos económicos, accede y junto con el sheriff del pueblo, Raco, empieza con sus pesquisas. Es en este momento cuando aparece, desde mi punto de vista, la genialidad del libro. Mientras vamos buceando en el crimen, conoceremos el pasado de Aaron, Luke, Ellie y Gretchel. Un cuarteto de adolescentes que se deshace con la muerte de Ellie y que se ve más diezmado aún cuando Aaron se convierte en el principal sospechoso. Así que en realidad vamos viendo como son dos los crímenes que se intentan resolver a la vez.

"- Hazte esa pregunta antes de salir corriendo para Melbourne. Tú y yo ocultamos la verdad: los dos. Si yo soy culpable, tú también."

Lo cierto es que después de las lecturas de este año pasado, me he dado cuenta que los libros que más me gustan son los llamados por mí "libros cebolla", que tienen capas y capas, que al final se entrelazan todas las tramas y le dan sentido al todo. Años de Sequía es un claro ejemplo de ello. Además, nos encontraremos con personajes muy bien caracterizados, con unos caracteres bien definidos y con una trama muy bien estructurada. Iremos conociendo la historia principal y a la vez, en letra cursiva, la autora nos irá desvelando sucesos del pasado, la historia de Luke y Ellie.

Y cuando seamos lo suficientemente sagaces para saber quién es el "malo", también en esa misma letra cursiva, conoceremos todo de él. Esto es algo que me gusta, que la autora no nos deje con las dudas, que podamos conocer todos los hechos.

Recomiendo encarecidamente esta novela a todo amante del thrillers, de las novelas donde el reto es encontrar al culpable. Es una pena que aún no haya llegado con la debida promoción a España, mientras en Australia, Reino Unida y EEUU es ya todo un éxito de ventas. ¿Os atrevéis a unirse a todos esos lectores?

Decían que la sequía podía acabar aquel invierno. Y, por el bien de todos, Falk deseó que esa vez no se equivocasen. El río seguía desaparecido y confió en que algún día apareciese de nuevo. 




Por Nitha

14 de enero de 2018

El día que se perdió la cordura por Javier Castillo







Editorial: Suma de Letras
Nº Pág.: 456 pág.
Género: Thriller, Suspense
Primera edición: Febrero 2017










«A veces el destino nos pone a prueba para que sepamos que existe».


Centro de Boston, 24 de diciembre, un hombre camina desnudo con la cabeza decapitada de una joven. El doctor Jenkins, director del centro psiquiátrico de la ciudad, y Stella Hyden, agente de perfiles del FBI, se adentrarán en una investigación que pondrá en juego sus vidas, su concepción de la cordura y que los llevará hasta unos sucesos fortuitos ocurridos en el misterioso pueblo de Salt Lake diecisiete años atrás.

Con un estilo ágil lleno de referencias literarias -García Márquez, Auster, Orwell o Stephen King- e imágenes impactantes, Javier Castillo construye un thriller romántico narrado a tres tiempos que explora los límites del ser humano y rompe los esquemas del género de suspense.


Éste fue mi último libro de 2017. Uno que descubrí por casualidad, leyendo un stories en Instagram de una chica con la que tengo un gusto afín en cuanto a los libros. Dijo que no podía dejar de leer y que estuvo toda la noche levantada para terminarlo. Y cuando me cuentan algo así pues tengo que comprobarlo por mi misma. Así que heme allí, empezando esta novela la mañana del 24 de diciembre. Lo curioso de toda historia es que, si habéis echado un vistazo a la sinopsis, el libro también empieza un 24 de diciembre. ¿Coincidencia? ¿Destino? No lo sé. Yo me lo tomé como un buen presagio.

El libro empieza con un hombre caminando desnudo con una cabeza decapitada de una joven por el centro de Boston y con la policía deteniéndolo y, en vista de su nula colaboración, lo único que pueden hacer las Fuerzas del Estado es confiarlo a un examen psiquiátrico. Más adelante sabremos que se llama Jacob y que tiene una historia que contarnos. Una historia que empieza hace diecisiete años.

Pero nada es tan simple porque hay otras voces, otros narradores. De hecho, la trama se desarrolla en tres tempos. A parte de Jacob, otra de nuestras protagonistas será Amanda Maslow, una adolescente de 16 años a la que sus padres la han obligado a venir de vacaciones a Salt Lake, un retiro soñado de la burguesía, allá por el año 1996. Y sí, estamos 17 años antes de que Jacob aparezca en el centro de Boston. Paradójicamente todo en este libro está relacionado.

Y además, para complicar la trama, hay otras voces, otros tempos. El autor nos irá contando a cuentagotas los sucesos que le ocurrieron a Jacob unos días antes de aparecer desnudo y ensangrentado con una cabeza. Taambién conoceremos paralelamente los que le sucedió y sucede al aparentemente inofensivo Dr. Jenkins, personaje crucial en toda la trama. Y, por último, conoceremos a un personaje oscuro que vive en medio del bosque y ejecuta órdenes macabras y tienen mucho que ver con la historia de Jacob y Amanda.

"En algún lugar del bosque (...) una silueta encapuchada salió de una cabaña de madera con un hacha en las manos y se adentró entre los árboles.
Minutos después, se oyó un grito desgarrador."

Generalmente no suelo hacer unas sinopsis tan largas cuando reseño un libro pero creo que en este caso toda la trama se lo merecía. Así se puede comprobar lo complejo que es todo pero a la vez es muy sencillo de leer. Es de admirar, que siendo la primera novela de este autor, Javier Castillo ha conseguido hilvanar tan bien todos los hilos y os digo con toda rotundidad, que fue lo mejorcito que he leído en todo el año 2017.

A medida que se suceden los hechos iremos conociendo los personajes, de dónde vienen, a dónde van, cuál es su propósito y cuál es su lugar en la historia. Cada capítulo lleva al siguiente y siempre con ganas de saber más. En mi caso, llevaba unas semanas del llamado "bloqueo del lector" y este libro me curó en dos días. Pese a las fiestas me lo terminé en nada. Así que os lo recomiendo muchísimo.

"Todo en la vida tiene un por qué, pero sólo se conoce cuando miras hacia atrás."

No quiero explayarme demasiado sobre nada más, para no estropear las sopresas que os encontraréis por el camino. Sólo advertiros que también hay una segunda parte. Yo no lo sabía. Pero ya está a la venta, así que no os tendréis que esperar, como me pasó a mí, para continuar leyendo la historia de la familia Maslow, en la que seguro que Jacob tendrá mucho que ver. O eso espero.

Y por último, me gustaría mostrar mis felicidad por el hecho que una novela totalmente desconocida, de un autor que no tenía apoyo de nadie y que decidió autopublicarse haya podido llegar tan lejos. El fenómeno boca/oreja o boca/boca (como prefiráis) funciona y estoy muy feliz de haber descubierto este libro. Nada me produce más satisfacción que coger una novela al azar, por recomendación, sin conocer de nada al autor y acertar. Es como encontrar un tesoro. Os invito a hacerlo también. Y es que cómo no puede gustar una prosa con fragmentos así:

"En aquel momento no lo dudé ni un segundo. Tuve claro lo que tenía que hacer. Cambiaría el mundo, movería el cielo, y esperaría una eternidad para recuperar su recuedo, su sonrisa. Sobre todo para recuperar la cordura, para redimir mi culpabilidad y para entender el sentido de todos estos años."




Por Nitha