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7 de enero de 2019

El adulto por Gillian Flynn

Título: El adulto
Autor: Gillian Flynn
Editorial: Reservoir Narrativa
Nº Pág.: 80 pág.
Género: Relato largo, Novela contemporánea corta
Año de publicación original: 2014
Primera edición: octubre 2018


Una mujer joven a quien no le ha ido demasiado bien en la vida se reconvierte a incrédula lectora de auras en Spiritual Palms, un dudoso negocio de artes esotéricas en cuya trastienda se gestiona otro tipo de necesidades digamos que más terrenales.
Una mañana entra en la tienda Susan Burke, una mujer bella y adinerada que le propone purificar de presencias malignas su casa. Cuando la «vidente» visita la sombría mansión victoriana, se da cuenta de que ha llegado la hora de creer en exorcismos. Poco ayuda la presencia del hijastro de su clienta, el adolescente Miles, un jovencito de modales inquietantes y torva imaginación.

Gillian Flynn es una de mis autoras favoritas, tanto que me he leído todos sus libros y espero con impaciencia su siguiente obra. Mientras tanto nos ha regalado El adulto, un relato de unas setenta páginas para abrir apetito. En realidad se trata de una historia originariamente publicada en 2014 dentro de una colección de historias cortas recopiladas por George R.R. Martin. Ahora, sin embargo, se reedita en una edición preciosa con ilustraciones de Carmen Segovia.

El adulto empieza fuerte y pone los puntos en las íes.

“No dejé de hacer pajas porque no se me diera bien. Dejé de hacer pajas porque era la que mejor las hacía.
Durante tres años, hice las mejores pajas en el área de los tres estados.”

Si habéis leído a Flynn sabréis que es una autora no tiene pelos en la lengua y denomina las cosas por el nombre que les dio Dios. En este caso no podía ser menos. Nos presenta una historia contada en primera persona, con una protagonista sin nombre que nos cuenta un poco su pasado, presente y algo de futuro. Y mira, muy bien por darle ese lugar que se merece la profesión de pajillera.

En fin, la mujer en cuestión es todo un personaje. Nos cuenta un poco su vida de niña, con una madre tan, tan vaga que se dedicaba a mendigar y eso solo cuando hacía falta, no vaya ser que ganaran más dinero del que necesitaba para tumbarse en el sofá. Pero ella, la hija, es más lista. Ella misma se autodefine de autodidacta, pero no tan lista para entretener a la gente inteligente. Lee mucho, lee novela de misterio, novela negra y menciona algunas historias: Otra vuelta de tuerca, Rebeca, La maldición de Hill House (si, esa serie que está tan de moda y que poco tiene que ver con el libro original). Hasta traba amistad e intercambia libros con uno de sus mejores y más fieles clientes.

"Mi madre era astuta, pero perezosa. Yo era mucho más ambiciosa. Tenía cantidad de energía y nada de orgullo". 

De mendiga a pajillera. Y era buena en su profesión pero entonces el síndrome del túnel carpiano le está dañando la muñeca y no le queda otra que cambiar de carrera profesional. La suerte es que trabaja en un edificio en el que en la parte delantera su jefa, Viveca, tiene montando un servicio de pitonisas. Sí, así como se lee. Flynn es un genio en juntar ideas a priori discrepantes. Es así como nuestra narradora acaba adivinando el futuro a ricachonas y creyentes.

Aquí es donde comienza la chicha de la historia, cuando conoce a Susan Burke, una mujer rubia que se siente amenazada en su nueva y reformada casa victoriana. Nuestra protagonista es buena calando a gente y esta vez no es menos: cree haber encontrado su gallina de los huevos del oro. Se apaña para encandilar a Susan y conocer a su hijo e hijastro, Miles. Y ahí es donde comienzan los sucesos que dan que pensar y de los que nada quiero contar.

"Y aun así... Aun así, yo también lo sentía. Algo en la casa. Podía sentirlo observándome, ¿tiene eso sentido? Me agobiaba".

Quiero recordar que estamos ante un relato de poco más de setenta páginas, por lo que todo lo que os he contado más el resto está muy concentrado. Si no habéis leído a Flynn es una buena forma de estrenarse, de probar un bocado de su genial estilo. El adulto es una narración redonda, con tensión psicológica, con algún giro bastante bueno. Es un relato preciso pero ambiguo a la vez. El final es bastante abierto pero tampoco creo que había mucho más que contar.

Lo único que no me ha gustado mucho es que al final es un tercer personaje el que nos cuenta qué pasa. ¿O no es eso lo que pasa? No lo sé. Está abierto a interpretaciones y si invertís un par de horas en El adulto os asegura varios días de devaneos mentales. Ha sido una lectura fugaz pero una muy buena y terrorífica manera de terminar el año. Porque Señores, como dice la protagonista, no hay...

"Absolutamente nada de lo que preocuparse".

 Por Nitha

23 de diciembre de 2018

Inmersión. Un sendero en la nive por Lidia Chukóvskaia

Título: Inmersión. Un sendero en la nieve
Autor: Lidia Chokóvskaia
Editorial: Errata Naturae
Nº Pág.: 200 pág.
Género: Novela Contemporánea, Novela Histórica
Fecha de publicación natural: 1967
Primera edición: noviembte 2017


Esta bella historia, de gran simplicidad pero hondo calado, fue calificada por George Steiner como un clásico de la literatura rusa. Un documento excepcional sobre la vida en la Rusia estalinista.
Estamos en febrero de 1949. Nina Sergeievna, escritora y traductora, es uno de los privilegiados a los que la Unión de Escritores ha concedido un mes de descanso en el campo, lejos de la oscura y ominosa capital, Moscú. Oficialmente, se supone que debe descansar o trabajar en sus traducciones, pero lo que hace, en realidad, es reflexionar sobre la desaparición de su marido durante las persecuciones estalinistas de 1938, para liberarse así, al menos en parte, de su propia pesadilla. En una casa de campo finlandesa, en mitad de bellísimos paisajes nevados, Nina se sumerge en su historia mientras convive con otros traductores, autores o cineastas, más vinculados al régimen que ella.
Una novela a medio camino entre Anton Chéjov y Vasili Grossmann. Un texto bellísimo, de gran sencillez pero hondo calado.


Lo prometido es deuda y hoy traigo esa segunda reseña a la que le tenía tantas ganas. La autora sigue siendo la misma pero la obra es un poco diferente. Quienes no hayáis leído la entrada anterior Sofía petrovna. Una ciudadana ejemplar es un libro que trata de la desaparición de los ciudadanos soviéticos durante la Primera Gran Purga. Tiene mucho que ver con Inmersión. Un sendero en la nieve. Ambas novelas se pueden leer como una bilogía, siendo Inmersión como una especie de continuación. Yo no las leí así, cayeron en mis manos al revés, con lo que no hay ningún problema de leerlas de forma que os plazca o sólo una de ellas.

Inmersión. Un sendero en la nieve se sitúa diez años después de la Gran Purga, a finales de los cuarenta. Esta vez nuestra protagonista es Nina Sergueievna, una escritora/traductora, miembro de la Asociación de Escritores (un verdadero alter ego de la autora). Esta mujer ha recibido un "premio" por su labor que consiste en pasar un mes lejos de su casa, en una casa de curas, una especie de vacaciones dedicadas a descansar, dar paseos, atención médica si se precisa, comer bien y sano, una especie de sanatorio. Así es como Nina Sergueievna deja a su hija en la capital a cargo de unos amigos y se encamina a un hotelito en tierras finlandesas, en pleno febrero, cubierto por la nieve y envuelta en un verdadero frío.

Durante su estancia Nina se dedica a realizar unas traducciones, dar largos paseos por el bosque ensimismada y recordando tiempos pasados. Conocerá a varias personas que también pasan su tiempo mensual en el mismo hotelito, interactuará con ellos, aunque no mucho, y establecerá algunos vínculos endebles con algunos como por ejemplo Bilibin, un escritor que fue encarcelado durante la primera Gran Purga y que le contará algunas de sus vivencias. Pero, en realidad, su labor más importante durante este mes es escribir lo que pretende ser una especie de memorias sobre su marido desaparecido.

"Si lograba llevar el cielo, la nieve y el aire a mi escritorio, la inmersión sería fácil, enseguida alcanzaría la claridad de visión adecuada".

Nina Sergueievna, al igual que la autora Lidia Chukóvskaia, perdió a su marido a finales de los años treinta a manos de las autoridades. Condenado a diez años sin derecho a correspondencia nuestra protagonista nada sabe de él aunque ya han pasado doce años. En sus ratos libros realiza lo que ella llama inmersiones, momentos en los que puede sumergirse en sus recuerdos, analizar su pasado para intentar comprender lo que se le escapa. Y sólo con la ayuda de Bilibin por fin puede llegar a comprender lo que le ha podido pasar a su marido, sólo entonces sabrá que "diez años sin derecho a correspondencia" equivale a "ejecutado" y sólo así puede dejar de imaginar destinos mucho más terribles para él. 
 
"Hoy había comprendido en qué consistía mi culpa. Lo comprendí mientras soñaba. Estaba viva. He aquí mi culpa. Yo vivía, seguía viviendo, cuando a él lo habían arrojado al agua a bastonazos. Él había regresado un instante para reprochármelo. Y eso era lo que había soñado".

Lo cierto es que Inmersión. Un sendero en la nieve es un libro muy distinto de Sofía Petrovna. Es mucho más introspectivo, menos novelado y en general podemos decir que pasan muchas menos cosas. La propia estructura es diferente pues está organizado a modo de diario durante treinta días entre los meses de febrero y marzo, y eso hace que la mayoría de los acontecimientos se narren en forma de recuerdos, bajo el prisma de la impresión personal de la protagonista. Es un libro que va de menos a más. Personalmente al principio me llegó a aburrir un poco porque no entendía a dónde quería ir a parar la autora, no sabía qué es lo que realmente me quería contar. Es a partir del momento en que Nina Sergueievna empieza a interactuar con Bilibin y se van contando las cosas de su vida cuando todo cobra sentido.

Así, mientras que Sofia Petrovna se narra con el fin de transmitir lo que ha pasado, en Inmersión no se pretende relatar nada, sino más bien autoanalizarse, autoconvencerse y autodescubrir cosas del pasado. Se pone en valor la experiencia, no sólo de Nina Sergeievna como una mujer que perdió a su marido sino también se le da voz a otros personajes secundarios que nos cuentan sus recuerdos: el hombre gordo que perdió a dos de sus hijos quemados por ser judíos pero que sigue siendo fiel al régimen porque tiene un hijo aún y quiere que esté a salvo; la mujer cuya hermana ha sido deportada por estar casada con un judío y que no se atreve a confesar la existencia misma de esa hermana para que no se la estereotipe; la chica que vive en una ciudad invadida durante la IIGM por los alemanes y que ha quedado marcada para el resto de su vida como alguien que no es digno de confianza aunque entonces sólo era una niña... Y otras historias, de todos los bandos.

"Al hombre gordo le quedaba un hijo. Y a mí, Katiusha. Había que vivir.
No, no sólo por Katiusha. También por aquellos amigos, aquellos hermanos futuros a los que les contaría todo".

La verdad es que me ha gustado Inmersión. Es cierto que al principio hubo un momento en que me costó un poco cogerle el hilo pero la prosa de Lidia Chukóvskaia es muy sencilla, lineal, con un vocabulario cotidiano, sin grandes frases rimbombantes que te hace la lectura amena y fácil. No hay unos giros espectaculares sino que es una narración a la vieja usanza. Ayuda también que los capítulos no son largos, no hay grandes y pesadas descripciones sino que se nos relata todo en su justa medida. Es una suerte de diálogo interno intercalado con alguna que otra interacción de sus vecinos de hotel. Si tuviera que recomendaros a esta autora os diría que empezarais con Sofia Petrovna y si os gusta (que estoy convencida que sí) siguierais con Inmersión. Ambos libros son un testimonio inapreciable de una persona coetánea a los hechos y que además los ha vivido en primera persona, y que nos explica que el fin de sus palabras es que las generaciones futuras sepan y conozcan el pasado.

"¿Para qué, pues, acometo esta inmersión?
Quiero encontrar a mis hermanos, si no ahora, por lo menos sí en un futuro.
Todo lo que vive necesita fraternidad, y yo también la busco. Escribo un libro para encontrar a mis hermanos, aunque sea en un porvenir desconocido".



Por Nitha

21 de diciembre de 2018

Sofía Petrovna. Una ciudadana ejemplar por Lidia Chukovskaia

Título: Sofia Petrovna. Una ciudadana ejemplarAutor: Lidia Chokóvskaia
Editorial: Errata Naturae
Nº Pág.: 192 pág.
Género: Novela Contemporánea, Novela Histórica
Escrita en 1939. Fecha de publicación original: 1965
Primera edición: octubre 2014


Sofia Petrovna, viuda de un prestigioso médico, trabaja como mecanógrafa en una de las más importantes editoriales de Leningrado. Parece que la vida y el Estado le sonríen a pesar de las continuas estrecheces: el resto de las mecanógrafas de la oficina está bajo su eficaz batuta; su sueldo es cada vez mayor; su propio hijo ha dejado de ser un muchacho para convertirse, al fin, en un joven y guapo ingeniero también ejemplar: ama la herencia de la Revolución y el Partido casi tanto como a su madre, a quien alienta en su dedicación y empeño. Estamos a mediados de los años treinta, y enseguida —en medio de un misterio que quizá nadie consiga resolver nunca— el vértigo innombrable de la Gran Purga va a arrastrar hasta el centro de su vacío a Kolia, el hijo. Comenzará entonces una «segunda» y ejemplar, en el sentido cervantino del término, novela: un verdadero aprendizaje sobre la vida y sus sinrazones, una parábola a la vez ingrata e insuperable; es decir, una pieza literaria de primer orden. O, como suele decirse, un texto que nos muestra la otra cara de la verdad, ésa que muchas veces inventamos nosotros mismos para no perder toda esperanza.

Por alguna razón tengo una especial ilusión de compartir ésta y la próxima reseñas. Ambas tratan de dos libros de una misma autora, existencia de la cual no he conocido hasta hace poco. Lidia Chukóvskaia es una escritora rusa, poco leídas por lo revolucionario de las obras y, durante mucho tiempo, prohibidas por el Kremlin. Por desgracia sólo he encontrado estos dos libros traducidos al español por Errata Naturae y, aunque yo sí puedo leerla en su lengua original y esa es mi intención, el lector español no puede disfrutar de su prosa. De todas maneras tengo entendido que esta editorial próximamente sacará otro volumen suyo que contendrá la traducción de las cartas que se enviaban Chukóvsaya y Ana Ajmátova, otra célebre autora rusa.

Antes de reseñar a Sofia Petrovna os quiero contar un poco del porqué de mi interés. Mi madre, aunque es bastante joven, ha nacido y se ha educado bajo el yugo de la Unión Soviética. Yo, en cambio, no. Yo me eduqué en un país independizado, europeo, empezando ver las cosas bajo el prisma de la libertad que eso supone. Los libros de historia cambiaron. Y mi madre, en cierto modo, vio que todo lo que le enseñaron tiene un reverso. Mucho se ha escrito sobre la dictadura nazi, pero muy poco sobre el estalinismo. Mucho sabemos de los campos de concentración pero muy poco del gulag ruso y las purgas de judíos y los "traidores a la patria" en la Unión Soviética. Será cierto que la historia la escriben los vencedores...

"Era increíble, aquellos canallas querían matar al querido Stalin. (...) Provocaban explosiones en las minas. Hacían descarrilar trenes. En casi todas las instituciones se había infiltrado secuaces suyos." pág. 59

Con todo esto quiero decir que la Unión Soviética, sobretodo en su origen, fue una de las dictaduras más duras que ha habido y, desde luego, es la más extensa en el tiempo porque aún hoy sigue vigente. Éste es el tema que se intenta visualizar en Sofia Petrovna. De hecho en realidad esta novela es una suerte de autobiografía de la autora novelada. Nuestra protagonista es una mujer de mediana edad, de unos cuarenta años. Es viuda de un médico y tiene un hijo casi adulto. Sofia trabaja como mecanógrafa en una editorial y se reconoce muy feliz: en el trabajo la han ascendido, su hijo es un muchacho apuesto y listo que va de camino a convertirse en un ingeniero. Su país está floreciendo bajo el mando del comunismo y la suerte les sonríe a todos y a todas. Sofia Petrovna cree en la Patria y el buen saber de sus gobernantes y es una ciudadana ejemplar.

Entonces llega el periodo 1937-1939, conocido por la historia como la Primera Gran Purga. El asesinato de un líder bolchevique Serguéi Kírov, en diciembre de 1934, da el pistoletazo de salida a miles de arrestos, interrogatorios y ejecuciones o condenas de muchos ciudadanos, la mayoría de los cuales nada tienen que ver con la resistencia. Cerca de un millón y medio de ciudadanos desparecidos. Uno de ellos será Kolia, el hijo de Sofia Petrovna. Ella no da crédito, se autoconvence de que lo soltarán en seguida porque es un gran error. Su hijo es un consumado komsomol (miembro de las juventudes del partido), un hombre educado y convencido de las bondades del comunismo. Sofia Petrovna acude a las autoridades, pasa horas, días en interminables colas ante los edificios oficiales en los que la despachan con dos frases "Pendiente de traslado", "Expediente en tránsito", "Condenado por confesión", etc, etc.

"No, Sofia Petrovna tenía razones para guardar distancias con sus vecinos en las colas. Le daba pena claro, desde un punto de vista humano, sobre todo los niños, pero, con todo, cualquier persona honesta debía recordar que todas esas mujeres eran las esposas y madres de envenenadores, espías y asesinos." pág. 102

Con ese panorama se produce un cambio catárquico en la vida de Sofia Petrovna. Sus vecinos ya no la saludan, la maltratan, quieren echarla de su casa. En el trabajo la desprecian, escriben artículos contra ella. Se convierte en una ciudadana ejemplar caída en desgracia, una paría. Pero ella sigue creyendo en el régimen. Ella, que tanto conoce a su hijo y lo quiere con todo el alma, empieza a preguntarse si de verdad él ha podido hacer algo, porque si ha confesado será por algo.

Esta novela está magistralmente escrita. Para las pocas páginas que tiene contiene todos los detalles de la transformación que sufre la protagonista al milímetro. No os esperéis un libraco de mil páginas con un lenguaje elaborado y culto, típico de los autores contemporáneos a Lidia Chukóvskaia. No. Éste es un libro escrito por una mujer cuyo marido fue detenido en las mismas circunstancias que Kolia, una mujer que esperó en muchas colas para saber qué había sido de él, que fue repudiada por sus vecinos. En definitiva es una especie de diario novelado. Hay las descripciones justas y diálogos abundantes. Con esto quiero decir que es el libro perfecto para perderle el miedo a la temida literatura rusa y además nos permite conocer un poco más la historia de la Revolución, pero no esa que está en los libros de historia, sino la real.

 "Si Sofia Petrovna no dormía por la noche, todas las horas y todos los minutos del día le resultaban idénticos. La luz le hería los ojos, le dolían las piernas, le pesaba el corazón. Pero si conseguía dormir durante la noche, el instante más penoso era, sin duda, el que seguía al despertar. (...) ...en algún punto de la zona del corazón le asaltaba una congoja, parecida a un dolor, y a través de la bruma de este dolor, se acordaba súbitamente de todo: Kolia sentenciado a diez años..." pág. 139

Sofia Petrovna fue redactada en secreto en un cuaderno escolar durante el invierno de 1939-1940. Obviamente no pudo ser publicada, incluso ese cuaderno fue pasando de mano a mano, escondido, de la vigilancia de los gobernantes. Ella misma apuntó: "mi obra se escribió con la huella de los acontecimientos aún fresca en mi mente". Sólo en los años sesenta una editorial extranjera se atrevió a publicar esta historia de una madre que intenta creer a su hijo y al fiscal a la vez, que pese a todo cree en el Partido. Y tuvieron que pasar veinte años más para que pudiera ser ofrecida al gran público en la Unión Soviética.

Se trata de la historia de una sociedad oprimida que se creía feliz y evolucionada. La verdad es que es una obra que me ha llegado y mucho. Destaca su gran sencillez, transparente en los sentimientos. Se transmiten de forma lineal los acontecimientos que se van conociendo tal como le llegan a la protagonista. Tampoco se descuida el entorno presentando algunos personajes secundarios, como el director de la editorial, Natasha, la compañera de trabajo, la familia de los Kipárisov o el amigo de Kolia. Se logra transmitir la realidad sin ser un panfleto político de la época y eso me ha cautivado.

Os recomiendo esta lectura muy encarecidamente. Aporta mucho y quita muy poco tiempo.


Por Nitha

14 de octubre de 2018

Y llovieron pájaros por Jocelyne Saucier


Título: Y llovieron pájaros
Autor: Jocelyne Saucier
Editorial: Minúscula
Nº Pág.: 192 pág.
Género: Novela Contemporánea
Fecha de publicación original: 2011
Primera edición: abril 2018



Esta es la historia de tres hombres que han elegido retirarse del mundo y vivir en los bosques del norte de Canadá. Son tres hombres peculiares, ya ancianos, que aman la libertad. Un día, sin embargo, alguien llega hasta su escondite. Da con ellos una fotógrafa que busca a uno de los últimos supervivientes de los Grandes Incendios, un tal Boychuck. Y no es la única. Poco después aparece Marie-Desneige, una mujer pequeña de más de ochenta años que llegará como una brisa ligera que alborotará sus vidas. Mientras intentan comprender la historia de Boychuck, el orden habitual en el rincón secreto del bosque quedará trastocado y algo impensable y extraordinario surgirá entre todos ellos.


Octubre ha venido con un examen importante y poco tiempo para la lectura. Eso me impide reseñar con la frecuencia que me gustaría pero seguiré intentándolo. Hoy vengo a traer un libro bastante breve pero de esos que tienen un gran contenido. Y llovieron pájaros es la cuarta novela de Jocelyne Sucier, una de las escritoras más respetadas de Quebec. Es la primera de sus obras que se traduce al español y puesto que tengo mucha curiosidad por la literatura canadiense decidí hacerme con ella.

Es una novela bastante breve, de unas doscientas páginas, con apenas siete personajes, uno de los cuales no aparece en ningún momento, pero con un argumento muy profundo. El libro nos presenta como protagonistas a Charlie, Tom y Ed. Los tres son hombres ancianos, de más de ochenta años, que un buen día decidieron que el final de su vida no les sería impuesto sino que la libertad debe ser una compañera en su muerte. Por una u otra razón los tres se exilian a una cabaña en el norte, aislada del mundo y se dedican a vivir en plena naturaleza con la única compañía de sus perros y de vez en cuando se visitan mutuamente.

"No entenderían que alguien les preguntara si son felices. No necesitan ser felices, tienen su libertad y solo temen a la trabajadora social que podría llegar y quitársela. Eso fue exactamente lo que Tom me contestó cuando le pregunté qué lo había llevado a aquel rincón perdido del mundo." pág. 27 

La historia comienza cuando una fotógrafa los visita buscando a un tal Boychuck, uno de los últimos supervivientes de los Grandes Incendios que asolaron la zona de Ontario al inicio del siglo XX. La misión de esa mujer no es otra que retratar la persona y documentar la historia de ese hombre. Pero en su lugar se encuentra con Charlie, un hombre enamorado de la naturaleza y a Tom, otro hombre enamorado, pero de la botella. Comienza así una exploración del entorno en que viven esos hombres, del porqué de su elección. Lo cierto es que toda la novela gira entorno a la muerte, pero no la muerte deprimente como el fin de la vida, sino como una elección que todo hombre vivo puede y debe tomar cómo y dónde le plazca. 

Completa ese cuarteto de personajes, Steve y Bruno, hombres más jóvenes, pero no tanto, cómplices de las decisiones de sus vecinos. Los comprenden y les conceden lo que la sociedad no ha podido: su libertad. Y finalmente tenemos a Marie-Desneige, una mujer octogenaria que llega a ese mundo equilibrado para desbaratarlo todo un poco, huyendo de una vida difícil. Una anciana frágil y de aspecto etéreo pero que lo cambiará todo.

 "Adoro las historias, me encanta que me cuenten una vida desde sus comienzos, todas las circunvalaciones y todos los sobresaltos en las profundidades del tiempo que hacen que sesenta años, ochenta años más tarde, una persona tenga esa mirada, esas manos, esa forma de decirnos que la vida fue buena o mala con ella". pág. 22 

Lo cierto que este libro tiene muchos puntos positivos que me han cautivado. El primero el telón de fondo: los bosques de Canadá. También me ha encantado la historia de los Grandes Incendios de Ontario de principios del siglo que desconocía y que encierra el misterio del por qué de este título tan poético "Y llovieron pájaros". El segunda elemento que me ha arrastrado ha sido que todo el libro gira en torno a la vejez. Siempre se ha dicho que hay pocos papeles para los actores mayores de sesenta, pues en la literatura pasa algo similar: tendemos a esos libros de jóvenes ingenuos que tienen algo que aprender (yo, inclusive). Y luego me acuerdo de mi abuela y de la cantidad de cosas que me cuenta y pienso: quiero un libro sobre eso, no sobre su juventud y experiencia sino sobre su presente. Porque las personas de más de setenta también tienen vida y un día a día, deseos y esperanzas de futuro. Jocelyne Saucier busca eso. De hecho, en una entrevista dijo algo así como que escribe sobre la vejez porque quiere saber cómo será la suya propia. Un tema interesante.

Y por último, y lo pongo en punto y aparte porque me parece importante, la autora diserta sobre el derecho a elegir. No algo en particular sino todo. Estos hombres deciden sobre su vida de formas muy distintas pero todas lícitas. La muerte que los sobrevuela es un actor importante pero también el amor o las ganas de vivir. No hemos de olvidar que aunque se es viejo no por eso se quiere o debe morir.

"Con los años, había alimentado la esperanza de poder morir allí algún día, como un animal, sin lamentos ni rostros desconsolados, solo el silencio de la floresta despidiéndose de una de sus criaturas, que se marchaba..." pág. 41

Lo cierto es que ha sido una experiencia muy "calmada" leer Y llovieron pájaros. Me ha gustado el estilo de la autora: sencillo, sosegado, sin grandes complicaciones. Me ha impresionado encontrar algunas expresiones muy de campo como "camino de sirga" mezcladas con otras muy mundanas. Los amantes de grandes emociones no encontrarán lo que buscan pero sí aquellos a los que les gusta cavilar sobre cuestiones alternativas, ver puntos de vista diferentes y leer sobre protagonistas que suelen estar fuera de los cauces literarios habituales. Os invito a que los descubráis.




Por Nitha

27 de septiembre de 2018

Tan poca vida por Hanya Yanagihara


Título: Tan poca vida
Autor: Hanya Yanagihara
Editorial: Lumen
Nº Pág.: 1008 pág.
Género: Novela Contemporánea
Primera edición: septiembre 2016



Una novela que sigue el hilo de la gran literatura norteamericana y que ha llegado para dar un nuevo sentido al silencio y un nuevo valor a las emociones.
La novela que hay que leer.
Para descubrir...
Qué dicen y qué callan los hombres.
De dónde viene y dónde va la culpa.
Cuánto importa el sexo.
A quien podemos llamar amigo.
Y finalmente...
Qué precio tiene la vida y cuándo deja de tener valor.
Para descubrir eso y más, aquí está Tan poca vida, una historia que recorre más de tres décadas de amistad en la vida de cuatro hombres que crecen juntos en Manhattan. Cuatro hombres que tienen que sobrevivir al fracaso y al éxito y que, a lo largo de los años, aprenden a sobreponerse a las crisis económicas, sociales y emocionales. Cuatro hombres que comparten una idea muy peculiar de la intimidad, una manera de estar juntos hecha de pocas palabras y muchos gestos. Cuatro hombres cuya relación la autora utiliza para realizar una minuciosa indagación de los límites de la naturaleza humana.


Todos tenemos distintos criterios para valorar lo que nos gusta y lo que no en un libro. Y todos son lícitos. Personalmente, una de las cosas que más valoro en una novela es que me haga sentir algo, lo que sea, pero que ese sentimiento, después de volver la última página, perdure, quizás no infinitamente pero sí durante un tiempo. Hoy traigo uno de esos libros que me han acompañado durante todo el verano y creo que seguirá conmigo por un tiempo y me gustaría compartirlo con todos.

"(...) siempre era más fácil creer lo que uno ya pensaba que intentar cambiar de parecer".

Quizás hayáis oído algo de Tan poca vida. Hace un par de años se convirtió en un éxito sonado, ganadora o finalista de todos los premios habido y por haber. Un descubrimiento. Un éxito mundial. Todo eso unido al hecho de que no es un libro "fácil" de leer de más de 1000 páginas demuestra que algo tenía que tener porque, seamos sinceros, no todos se atreven con esa extensión y menos con la temática que os vengo a contar a continuación. A mí se me quedó en la retina y allí ha seguido hasta que me lo he leído.

Nos encontramos con una sinopsis que nos promete relatar los entresijos de la amistad masculina, un tema bastante infratratado en el mundo literario, huelga decirlo. Conoceremos a nuestros cuatro protagonistas: Malcom, arquitecto con pretensiones artísticas, un chico de familia bien que sufre porque su padre no cree en él; Willem, que pronto pasará de camarero a actor de primera fila, un chico de familia modesta con un pasado difícil; JB, un hombre de raza negra al que le obsesiona en cierta medida la cuestión racial, que sueña con ser un pintor de éxito y pinta cuadros a partir de fotos de sus amigos; y Jude, un chico muy listo con un pasado peor que trágico que se convierte en un abogado con gran éxito profesional en su campo.

 "¿De qué tiene que preocuparse?", les preguntaba JB cuando veían a Malcolm angustiado por algo. Pero Jude sabía la respuesta. Se preocupaba porque estar vivo significaba preocuparse, porque la vida era aterradora y una incógnita".

Al inicio de la novela la autora nos presenta a los cuatro amigos que se conocen en la universidad y se convierten en inseparables. Es cierto que entre algunos de ellos hay más afinidad que con los demás, así JB y Malcolm hacen piña y Willem y Jude también. Es la parte donde vemos como funciona ese grupo de cuatro, como se interrelacionan y cómo la amistad fluye de uno a otro. La autora toca algunas teclas del tema racial, puesto que JB es negro y Malcolm es mestizo, pero pronto se deja al margen a favor de otros aspectos. Nos muestran sus ganas de progresar y triunfar a lo largo de varias décadas, situando la acción en Manhattan, como una burbuja geográfica. Nunca sabremos exactamente en qué año/época nos encontramos, no hay referencia a sucesos políticos o sociales que nos permite ubicar la historia. Con lo cual nos encontramos también en una indefinición temporal que lo que pretende es que nos centremos en los personajes y sus historias y relaciones, dejando aparte todo lo demás. 

Pero poco a poco la historia se irá centrando en uno de ellos, Jude. El hombre más misterioso, con un pasado ambiguo y muchos secretos. La autora nos empezará a contar el pasado de Jude a cuentagotas, comenzando en el momento en que de bebé fue abandonado en un monasterio y vivió durante su infancia a cuidado de los monjes. Pero ese viaje no será nada fácil porque el mismo Jude se ha autoimpuesto el olvido para inmunizarse de todo su pasado. Este viaje, que durará lo que dure casi toda la vida de Jude, es como una bajada a los infiernos para él. Personalmente me dio la sensación de que, a la vez que se nos contaba la historia, es como si Jude se la contase a sí mismo y la asumiese, para poder seguir en paz.

"Su silencio empezó siendo una protección, pero con los años se ha transformado en algo casi opresivo, algo que lo controla, y no al revés. Ahora no es capaz de encontrar una salida aunque quiera. (...) Sabe que hay una salida, pero no va bien equipado; no tiene herramientas para empezar a trabajar, y escarba inútilmente con las manos la superficie resbaladiza del hielo".

La autora nos irá introduciendo en una espiral extraordinaria pero muy dolorosa en la que nos daremos cuenta de la terrible realidad de este personaje. Jude St. Francis se convertirá en nuestro protagonista y Willem, su compañero, en una figura necesaria en su vida, su mejor amigo, la familia que nunca tuvo. Toda la novela se convierte en una oda al dolor, tanto físico como emocional. El nivel de intensidad va in crescendo durante las 1000 páginas y Hanya Yanagihara es una maestra en ello. Es como una montaña, una subida constante que no para. Como lectora quieres parar pero no es posible, páginas se suceden una tras otra y pese a que algo se te remueve dentro sigues, porque hay tan poca vida para vivirlo todo.

Con esto quiero decir que es una novela dura, difícil, dolorosa, aberrante en ocasiones, pero en su crueldad está la belleza. Logra enganchar al lector pese a que la mayor parte son descripciones, metáforas y muchos, muchos adjetivos. Hoy en día en las series está de moda aquello que "si algo puede salir mal, saldrá mal" y ese es el principio que inspira en parte esta novela. En alguna entrevista a la autora leí que su intención era destrozar un poco el sueño americano con el personaje de Jude. Es decir, él no lo ha tenido fácil pero en la edad adulta se convierte en un hombre de éxito, es respetado en su profesión, gana mucho dinero y pude decirse aquello de que "lo tiene todo en la vida". Pero no es así, Jude nunca lo tendrá todo porque su pasado siempre marcará su presente.  

"-¿Eres feliz?- le preguntó una vez a Jude (debían de estar borrachos).
-No creo que la felicidad sea para mí- le respondió él por fin, como si Willem le hubiera ofrecido un plato que no quería probar-. Pero sí lo es para ti, Willem".

Lo cierto que pese a todas sus virtudes esta novela tampoco está exenta de defectos. Y está bien que así sea, le añade autenticidad. Su extensión es una de ellas, pues hay partes que podrían perfectamente ser suprimidas, sus innumerables descripciones y temas introducidos al azar han sido muy criticados por algunos. Personalmente no me han hecho la lectura más pesada, ni han interrumpido excesivamente el argumento, a parte de alguna ocasión concreta. El estilo de la autora es coherente del principio al fin. Otros, han criticado la indefinición temporal y geográfica. Es verdad que he echado de menos un poco de contexto social, pues creo que nuestro entorno y los acontecimientos que nos rodean nos definen un poco. Y lo más probable es que esta historia tuviese lugar entre los años cincuenta hasta el nuevo milenio y es una época muy significativa para todos los aspectos de la vida.

También me he encontrado con algún error en la historia, dos frases con cientos de páginas entre ellas que no tienen sentido escritas juntas. Cualquier otro lector quizás ni lo notaría pero confieso que las últimas 400 páginas me las leí casi del tirón y lo tenía muy fresco. Por último, quería remarcar que me chirría un poco que los cuatro amigos tengan éxito en sus respectivos campos. No hay lugar en la historia de Hanya Yanagihara para el fracaso profesional, éste solo está reservado a la vida privada y/o emocional.

"Lo que no sabía del éxito era que volvía aburrida a la gente. El fracaso también la volvía aburrida, pero de otro modo. Los fracasados luchaban sin cesar por el éxito. Los que lo alcanzaban también luchaban, por mantenerlo. Era la diferencia entre correr al aire libre o en una cinta; correr era aburrido de cualquier manera, pero al menos el que corría al aire libre se movía por otro paisaje, con distintas vistas".

No me gustaría acabar esta reseña sin enfatizar en lo que creo que es de las mejores características de esta novela: sus personajes secundarios, que están todos tan bien caracterizados y con un papel tan definido. Mención especial para Harold, profesor de universidad que acoge a Jude bajo su ala; o Richard, amigo de JB que se convierte en un quinto integrante del grupo; o Andy, vaya papelón el de este hombre, una auténtica lucha entre el juramento hipocrático y la amistad. Las mujeres no tienen un papel en esta novela, pero al fin y al cabo es una historia de hombres, entre hombres y con hombres. Des de luego se echa por tierra la idea de que los hombres no siente, no sufren y no padecen. Exquisito.

Por todo eso me faltan palabras para describir lo que he "disfrutado" con esta novela. Y pongo las comillas porque no ha sido un disfrute en el sentido propio de la palabra. Más bien, he sufrido, he llorado (y mucho) y me he quedado inmersa en una oleada de emociones que no puedo ni describir. Pese a todos sus defectos creo que será mi mejor lectura del año, y si no, la que más me ha hecho sentir y pensar. JB y Malcolm, Willem y sobretodo Jude, se quedarán conmigo durante un buen tiempo simplemente porque no les quiero dejar marchar. Me he identificado tanto con ellos y los he sentido tan cerca... Sé que es muy difícil recomendar una novela de 1000 páginas porque no todo el mundo se atreve ni tiene ganas, pero si hay una que recomendar esa sería esta. Sin duda.

"-Sé que no te sirve- le dice por fin-, pero yo también te quiero, Jude".




Por Nitha

14 de agosto de 2018

Eleanor Oliphant está perfectamente por Gail Honeyman

Título: Eleanor Oliphant está perfectamente
Autor: Gail Honeyman
Editorial: Roca Editorial
Nº Pág.: 336 pág.
Género: Novela Contemporánea, Ficción
Primera edición: octubre 2017


Eleanor Oliphant siempre dice lo que piensa. Lucha por dejar de ser alguien con pocas habilidades sociales. Se ha preparado un calendario vital cuidadoso y estricto para evitar interacciones sociales: los fines de semana los pasa sola comiendo pizza congelada y bebiendo vodka y todos los miércoles habla con su madre. Pero todo cambia cuando Eleanor conoce a Raymond, el informático de la oficina. Juntos abandonarán la soledad en la que han estado viviendo.
Una novela cálida y elegante. La historia de una heroína fuera de lo común, cuya inexplicable rareza e ingenio descarado la llevará a darse cuenta de que la única manera de sobrevivir en el mundo real es abriendo su corazón a la amistad.


Con esta lectura me estreno en el Reto Serendipia Recomiendo 2018, recomendada por Laky de Libros que hay que leer. Lo cierto es que ya le tenía echado el ojo por varias reseñas muy favorables que había visto, así que esta es una buena ocasión para ello.

Ya he dicho en ciertas ocasiones que tengo debilidad por las protagonistas que parecen antagonistas. Solitarias, bordes, antisociales pero buenas en el más hondo de su corazón. Aquellas que rechazan una caricia pero la desean fervientemente. Esas por las que hay que pelear para ser sus amigos pero que cuando se consigue es para siempre. Desconfío de las personas que entregan su lealtad rápidamente en la vida real y suelo trasladarlo a mis personajes favoritos también.

En este caso conoceremos a Eleanor Oliphant, una mujer, como poco, peculiar. En un principio puede parecer un poco chalada ya que la novela comienza cuando nuestra protagonista asiste como público en un concierto, se enamora perdidamente del cantante y decide elaborar un plan para prepararse físicamente y conocerlo. Y cuando digo prepararse me refiero a cosas tales como peluquería, depilación, manicura, pedicura e investigación exhaustiva de su vida. La verdad es que raya el absoluto acoso y obsesión. Pero al mismo tiempo Eleanor tiene personalidad, sabe que lo que hace es para él, no para sí misma.

“Compadezco a la gente guapa. Desde el momento en que poseen belleza, se les escapa de las manos. Es efímera. Debe de ser difícil tener que demostrar continuamente que eres algo más, querer que los demás vean bajo la superficie, que te quieran por ti mismo, y no por tu cuerpo imponente, tus ojos brillantes o tu melena espesa y lustrosa.”

Al mismo tiempo Eleanor conocerá a Raymond, un informático de la oficina y ambos iniciarán algo semejante a la amistad, no sin mucho esfuerzo por parte de este último. Esto tan común para los demás mortales es totalmente excepcional para Eleanor que solo tiene dos relaciones en su vida: la primera, con su madre. Un vínculo bastante tóxico y poco satisfactorio, destructivo y carente de afecto. Y la segunda, con su asistente social que la visita dos veces al año para cerciorase que efectivamente Eleanor Oliphant está perfectamente.

“El tiempo solo sirve para limar el dolor de la perdida, pero no lo borra del todo.”

Ya hace unos meses que me leí este libro pero aún y así la recuerdo como si fuera ayer. Ciertamente es una novela que me conquistó desde la primera página. Sabía que se trataba de la primera de la autora y en esas ocasiones tengo cierta cautela pero QUÉ LIBRO! Me lo zampé en un par de días. La primera cosa que me llamó mucho la atención y ya me predispuso de manera favorable es el lenguaje de nuestra protagonista. Eleanor Oliphant no es un ser social que interactúe mucho con la gente pero en su cabeza utiliza un vocabulario muy variado y culto, con expresiones que a muchos ya nos gustaría. Esto es coherente con el hecho de ser una persona aficionada a la lectura y tener tiempo para ello. La verdad es que da gusto leer la voz de Eleanor, que es como se nos presenta el libro.

“En la universidad me enamoré de la cultura clásica y me consagré felizmente al estudio. Perderme estudiando, sacar las mejores notas y conseguir el generoso aplauso de mis tutores me había parecido un trueque más que justo. ”

La segunda cosa a destacar es la propia personalidad de la protagonista. En algunos momentos me recordaba a Sheldon de The Big Bang Theory. Su descarada sinceridad, el desconocimiento de los principios básicos del comportamiento humano cuando se interactúa con otros, su poca empatía con los demás y un largo etcétera. Me he tronchado de risa en muchos momentos, como cuando Eleanor va a depilarse o a hacerse las uñas y me he entristecido con ella después de las llamadas de su madre y durante sus fines de semana con el vodka. Porque ella, como todos, tiene su lado tierno, su recodo de tristeza.

“En el corazón también tengo cicatrices igual de gruesas y feas que las de la cara. Sé que están ahí. Pero espero que quede algo de tejido sano, un pequeño retal por el que pueda entrar el amor y colarse dentro. Ojalá. ”

Y pese a que el argumento parece muy sencillo: chica rara con relación rutinaria con su madre conoce un amigo en su oficina, os prometo que nada es plano en esta novela. Hay varios giros muy interesantes y el final es magistral. No sabía cómo podía terminar esta historia y no me lo esperaba. Me sorprendió muy gratamente y más que una novela sobre el día a día de Eleanor Oliphant leeremos sobre el principio del resto de su vida. Una historia de superación y fortaleza, con una buena dosis de humor y un vocabulario extravagante.

P.D.: Tengo que darle las gracias a este reto y a Laky por su recomendación porque Eleanor Oliphant está perfectamente es de lo mejorcito que he leído este año y se merece mis cinco ovejitas.

P.D.bis: Sé que me he pasado con las citas pero es que no podía descartar ninguna más.

P.D.ter: ¡Por favor leedlo!


Esta lectura se engloba en el Reto Serendipia Recomienda 2018.


Por Nitha

26 de abril de 2018

El viento en la cara por Saphia Azzeddine

Título: El viento en la cara
Autor: Saphia Azzeddine
Editorial: Grijalbo Narrativa
Nº Pág.: 256 pág.
Género: Novela Contemporánea, Ficción
Primera edición: septiembre 2017


Bilqiss, una joven viuda musulmana, se enfrenta a un juicio por haberse atrevido a ocupar el lugar del muecín a la hora del rezo. Sabe que, más allá de ese crimen, la acusación real es simplemente la de ser mujer y no querer someterse a unas reglas que los fundamentalistas aplican en el nombre de Alá.
Pero Bilqiss no está sola. Hasta el país se ha desplazado una periodista norteamericana, sensibilizada por la noticia, que hará cuanto esté en su mano para difundir su causa por todo el mundo. Y el propio juez del caso, alguien que conoce bien a la acusada, se debate entre la obediencia ciega a la ley y la admiración por una moderna Scherezade capaz de seducirlo con su discurso rebelde.
Los relatos de estos tres personajes irán tejiendo un retrato fiel y conmovedor del proceso contra una heroína dispuesta a luchar hasta el final por su vida y su libertad. Alguien que alza la voz porque es consciente de que su absolución sería algo más que una victoria personal. Para ella y para muchas mujeres de su país significaría una llama de esperanza en estos tiempos oscuros.


Todos tenemos géneros literarios que nos gustan más o menos, épocas históricas que nos interesan o no. En mi caso, tengo una dificultad especial para leer novela histórica medieval o contemporánea bélica. Pero me obligo a hacerlo porque sé que no es cuestión de que no me guste la historia en sí sino que suelen tratar de personas que se ven inmersas en injusticias fuera de lo ordinario y me da tanto coraje que sufro mucho. El viento en la cara es una de esas historias o al menos es lo que pensé al leer la sinopsis. Un caso demasiado ordinario por lo cruel que es, el de una mujer musulmana que, según su credo, incumple una regla, comete un pecado imperdonable y es condenada a la lapidación.

Antes de seguir, quiero dejar constancia que escribo desde la ignorancia sobre la religión musulmana y desde un punto de vista de una mujer occidental, educada en la religión cristiana ortodoxa y católica. Ciertamente mi forma de ver las cosas es completamente parcial y condicionado por mis circunstancias.

Dicho lo anterior, este libro nos presenta a Bilqiss, una mujer particular, avanzada para su momento y nacida en el punto geográfico equivocado. En ningún momento se concreta en qué país nos encontramos, quizás porque es una situación tristemente extrapolable a muchos. Afganistán, quizás, Irak... No importa el Dónde sino el Qué. La historia se repite: de niña es vendida a un hombre para casarse muy joven. Luego es condenada a sufrir malos tratos por su marido y a servirle sin recibir ni una migaja por parte de nadie. Es un mero mueble en su hogar, pero uno que se mueve, hace tareas domésticas y recibe los golpes y violaciones del señor de la casa.

Pero Bilquiss enviuda y se convierte en una mujer en cierto sentido libre. Pero de puertas para adentro, sin armar escándalo, sin mostrarlo en público porque con ello se arriesga a ser una pecadora. Todos de su pueblo se dan cuenta de que les incomoda, especialmente a los hombres. No gozan imaginar a una mujer como ella, rebelde en su mente, no osan imaginar cómo domar a esa fiera y precisamente por ello les da miedo. Pero nunca lo reconocerían porque eso supondría reconocer una debilidad. 

"Y a su pregunta de si quería un abogado, esta fue mi respuesta:
-No, señor juez, se lo agradezco, pero prescindiré de la defensa. No he hecho nada malo, y por lo tanto, no tengo que defenderme, solo contestarle, y eso porque estoy obligada a hacerlo."

Bilqiss, sin embargo, ha tenido alguna que otra suerte en la vida. Pudo ir a la escuela unos años y conocer y ver un mundo más allá de ser esposa, madre, cocinera... Ahí conoció a Nafisa, la difunta mujer del Juez que ahora deberá juzgarla. Ella era su profesora, la que le mostró sus posibilidades, y Bilqiss, tal que alumna aplicada, siempre cumplió con sus expectativas. No aprendía, sino absorbía.

En cualquier caso, todo esto desemboca en el juicio de Bilqiss. Su delito: ocupar el lugar del muecín. ¿Por qué lo hizo? Lo hizo sin más. Porque las circunstancias nos empujan a hacer cosas sin un razonamiento previo. El juicio se preveía rápido. De antemano de decidió el veredicto de la lapidación. Pero nadie pudo predecir que el propio Juez quedase hipnotizado por las ideas, la resistencia y persistencia de Bilqiss. Así, día tras día, se exponen los delitos que ha cometido y conoceremos sus respuestas mordaces. Ciertamente, creo que la contraportada se equivoca en una cosa: es cierto que Bilquiss lucha por su libertad (de decir, de hablar, de leer, de aprender, de creer, de vivir, en definitiva) pero no me ha parecido que luche por su vida, en sentido físico. Me dio la impresión de que se resigna a la pena que se le impondrá y sólo quiere irse haciendo el mayor ruido que puede, que es lo único que le queda.

"Esa chica da más miedo que la guerra. Tratar con ella no es algo intrascendente, trabar una amistad con ella no tiene nada de anodino. Es tan absorbente y molesta como afectuosa y tranquilizadora. Nadie puede domesticarla, es una solitaria, una salvaje con modales. Los cobardes huyen de ella o la denigran, pero el tiempo habla en su favor, no le es indispensable vengarse personalmente, el vacío abismal que deja en ti cuando se retira es suficiente."

En cualquier caso, esta novela no es solo Bilqiss. También conoceremos al Juez, un hombre atormentado por la religión y lo que sus deseos y su racionalidad le marcan como correcto. Una dicotomía en la que uno no tiene elección por vivir en el país que vive. También Leandra es una persona clave. Periodista occidental, buscadora de una buena historia que marque la diferencia, aparece en el juicio de Bilqiss con la idea que es aún posible salvar a nuestra protagonista. Reconozco que he disfrutado muchísimo de las entrevistas entre Leandra y Bilqiss porque son un juego de tenis de ideas muy real. Yo también he querido reprocharle las cosas que le dice la periodista a la mujer musulmana y viceversa.

Creo que este libro está escrito desde la honestidad. Es una crítica magnífica y a la vez racional de aquello que se nos presenta. Y lo más extraordinario es que está escrito por una persona con origen y conocimiento de la fe musulmana, en un lenguaje sencillo, llano y directo. Eso me hecho pensar mucho y os recomiendo esta lectura sólo por eso.


Esta lectura se engloba en el reto de Novela Exótica:


Por Nitha

25 de septiembre de 2016

El Último Adiós por Kate Morton






Editorial: Suma
Nº Pág.: 576 pág.
Género:Novela contemporánea
Primera edición: 2015









Un niño desaparecido...
Junio de 1933: en Loanneth, la mansión en el campo de la familia Edevane, todo está limpio y reluciente, listo para la tan esperada fiesta de solsticio de verano. Alice Edevane, de dieciséis años y escritora en ciernes, está especialmente ilusionada. No solo ha encontrado el giro argumental perfecto para su novela, también se ha enamorado perdidamente de quien no debería. Pero para cuando llegue la media noche y los fuegos artificiales iluminen el cielo estival, la familia Edevane habrá sufrido una pérdida tan grande quetendrá que abandonar Loanneth para siempre...
Una casa abandonada.
Setenta años más tarde: después de un caso especialmente complicado, Sadie Sparrow, investigadora en Scotland Yard, está cumpliendo un permiso forzoso en su trabajo. Refugiada en la casa de su abuelo en Cornualles, pronto comprueba que estar ociosa le resulta complicado. Hasta que un día llega por casualidad a una vieja casa abandonada rodeada de jardines salvajes y espesos bosques y descubre la historia de un niñito desaparecido sin dejar rastro...
Un misterio sin resolver.
Mientras tanto, en el ático de una elegante casa en Hampstead, la formidable Alice Edevane, ya anciana, lleva una vida tan cuidadosamente planeada como las novelas policíacas que escribe. Hasta que una joven detective empieza a hacer preguntas sobre su pasado familiar en un intento por desenterrar la intrincada maraña de secretos de los que Alice ha pasado toda su vida tratando de escapar.


Tengo que reconocer, antes de escribir nada, que Kate Morton es una de mis debilidades. Hasta el punto que hace tres Sant Jordis, la fiesta del libro de Cataluña, cuando vino a firmar libros, me aposté en la cola y conseguí una dedicatoria y conocer a una de mis autoras preferidas. No hablaba castellano pero mi inglés es bastante bueno y pude decir dos frases, abochornada, como si estuviese conociendo a un ídolo, cual Britney Spears o Justin Bieber.

Dejando de lado ese episodio y mi preciosa dedicatoria que tengo guardada en su anterior libro El Cumpleaños Secreto, que prometo que algún día reseñaré, tengo que decir que no todos sus libros son mis favoritos ni todos los mejores, cosa muy normal en este género y estas tramas en varios tempos. Empezando por el principio, Kate Morton es una autora que suele estructurar sus libros en dos o tres voces, cada una en una época distinta, que van intercalándose y construyendo una historia como un puzzle, encajando piezas poco a poco y culminando siempre en un final inesperado y sorprendente.

De todos sus libros tengo mis favoritos y alguno que no lo es tanto pero nunca jamás dejaría de leer sus historias porque es una de esas autoras que se merece mi tiempo y así es como El último adiós acabó en mis manos y no me defraudó. Para haceros mi resumen de lo que viene a continuación: me ha encantado.

Una de las cosas que más me gusta de sus libros son sus heroínas, son perfectas todas ellas a su manera. Algunas son más débiles, otras muy fuertes, algunas son día y noche a la vez, pero cada una te enseña alguna cosa y además, y eso es lo que más me gusta, te dejan una frase para recordar. En este caso ha sido Sadie Sparrow:

 "Me ordené a mí misma ponerme los pantalones de persona mayor y hacer lo que tenía que hacer."
 Efectivamente, en este caso las dos mujeres de El último adiós son Alice Edevane y Sadie Sparrow, una octogenaria y una treintañera, que no tienen nada que ver una con la otra, a excepción el lugar en el que cada una, en su época veraneaban en Inglaterra, Cornualles, tierra de mitos y leyendas. Y luego está Loeanneth, la casa del lago, que en ese mismo lugar se erige cual bella dama en una mecedora que cambia de humor conforme el cielo muta de color. Esa es otra de las características propias de Kate Morton, la de usar una mansión como si fuera un personaje más de su novela. Es una recurso literario que se ve mucho en las novelas de este estilo, pero si se hace mal, puede estropearlo todo. Sin embargo nuestra autora es una experta en ello, ya lo demostró en sus primeras novelas, La Casa Riverton y El Jardín Olvidado.

Volviendo al lío. Sadie Sparrow es una policía de renombre que ha de tomarse la baja forzosa por cierto caso policial y decide volver a casa de su abuelo en Cornualles para pasar esos días sin contar a sus parientas las razones de sus "vacaciones". Y es una de esas extrañas personas que no acabo de entender, a las que les gusta correr. Así es como descubre Loeanneth, una mansión victoriana, cerrada a cal y canto, pero abandonada como si sus habitantes se hubiesen desintegrado en el aire, en medio de una explanada en lo más profundo del bosque. Y allí es donde empieza su investigación y descubre que un niño de menos de un anito desapareció de esa casa, una noche, durante una fiesta, sin que se hubiese descubierto un rastro de él nunca jamás.

"Las currucas y los silbidos se estaban despertando, y a los lejos relinchó un caballo. No lo sabía entonces, pero jamás se libraría de ellos, de aquellos sonidos; la acecharían desde este lugar, desde este momento, invadiendo sus sueños y pesadillas, recordándole sin cesar lo que había hecho."
A partir de ese momento se va construyendo la historia a dos voces, por un lado Alice Edevane, hermana del desaparecido, que en aquel entonces era una muchacha de dieciséis años y Sadie Sparrow que en la actualidad no se resiste ante un hecho tan atroz, como es la desaparición de un niño.

"Alice notó una molesta punzada de algo parecido al remordimiento y suspiró con fuerza. Supuso que estar enamorada era lo que provocaba que sintiera de ese modo, esa compasión generalizada por todo el mundo que no fuera ella."
En esta novela hay muchos momentos cumbre, como los llamo yo. Me gusta su incertidumbre, su capacidad de sorprender al lector y ser capaz de llevarte por unos caminos que luego descubres que eran una simple tapadera para dar un giro radical a toda la trama. Tengo que reconocerlo que después de leer  El Jardín Olvidado, una novela no buena, sino sublime, no confío en mis ojos en lo que a KateMorton respecta. Es de esas autoras que hace surgir un conejo de la chistera en el último momento y eso también lo ha hecho aquí, en El último adiós. Fui capaz de adivinar la resolución de la desaparición del niño pero nunca hubiese imaginado ese final. Os invito a que intentéis mejorar mis dotes detectivescas porque no quedaréis defraudados.

Y aquí os dejo un enlace a las primeras páginas del El último adiós, publicado en El País.



Por Nitha