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29 de octubre de 2018

Lo que dijo Harriet por Beryl Bainbridge

Título: Lo que dijo Harriet
Autor: Beryl Bainbridge
Editorial: Impedimenta
Nº Pág.: 235 pág.
Género: Thriller psicológico, Drama
Fecha de publicación original: 1972
Primera edición: 2015



Basada en un crimen real que conmocionó a la sociedad británica de la época (el caso Parker-Hulme, retratado por Peter Jackson en su película Criaturas celestiales), Lo que dijo Harriet relata la historia de dos amigas que se reencuentran durante unas vacaciones de verano en una localidad playera. Ambas esconden una relación enfermiza. La narradora, una chica sin nombre, solitaria e introvertida, se deja llevar por la corrosiva influencia de la bella Harriet. Entre las dos pergeñan un plan para seducir al Zar, un hombre mayor e infelizmente casado, y tan fascinante como repulsivo, sin ser conscientes de las catastróficas consecuencias que puede causar su degenerado juego de niñas.

 
El mes de octubre se me está escurriendo entre las manos, ya que una cosa llamada oposición me está impidiendo hacer muchas cosas, entre ellas leer tanto como me gustaría. Por ello intento ser más selectiva con mis lecturas y hoy traigo un libro que se considera como imprescindible para todo amante del thriller clásico. Se trata de la primera novela de Beryl Bainbridge, escrita en 1967 pero por lo inmoral del contenido no fue publicada hasta 1972. Pero empecemos por el principio, porque este libro tiene mucha historia. 

Dato histórico nº 1: 1954. Nueva Zelanda. Dos amigas pre-adolescentes asesinan a la madre de una de ellas a ladrillazos. La escritora Anne Perry fue una de las protagonistas, por cierto, y lo digo como dato curioso porque nunca la he leído y me han entrado unas ganas "curiosas" de hacerlo. El caso Parker-Hulme revolucionó a la buena sociedad anglosajona e inspiró la novela que hoy nos ocupa.

Dato histórico nº 2: Baryl Bainbridge, una de esas autoras que me gustan, una mujer complicada. Nacida en 1932, a los catorce años fue expulsada de la escuela tras haber sido sorprendida leyendo "poemillas sucios" que guardaba en los bolsillos y, por lo tanto, corromper la moral de las demás alumnas. Ese mismo año se enamoró de un prisionero de guerra alemán y durante seis años mantuvo una relación epistolar con él. Ese inicio en la vida ya daba a entender que se trataba de una mujer única en su especie. Después le siguieron dos matrimonios, un divorcio, tres hijos, un intento suicidio, una vida de actriz y, finalmente, de escritora.

Pues sumemos los dos anteriores párrafos y obtendremos Lo que dijo Harriet

En este caso conoceremos a Harriet, una chica de unos catorce años, y a nuestra protagonista, un año menor y cuyo nombre no se menciona. De entrada esto me pareció algo curioso, como si la autora pretendiera subrayar que el cerebro pensante es uno aunque tenga dos cuerpos. La novela comienza con ambas corriendo hacia su casa y gritando a todo pulmón, como si algo horrendo hubiera pasado y con Harriet ordenando a su amiga que haga lo que ella le dice. A partir de entonces retrocederemos al inicio de ese verano de vacaciones, cuando las dos muchachas deciden embaucar a un hombre mayor, Sr. Biggs y al que llaman el Zar. 

Hay algo deplorable en un hombre entrado en años que se enamora o se encapricha de una niña. Ese ha sido el tema de muchas novelas muy conocidas y de éxito, véase Lolita de Nabokov, quizás porque esos pensamientos depravados nos embaucan. Ese es el tema que se toca aquí y además se le añade de aderezo a dos niñas un tanto diabólicas. El contexto ayuda: nos encontramos en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, que ambas chicas recuerdan, y cuya infancia se ha visto truncada en cierto sentido por ese acontecimiento. Harriet engatusa a nuestra protagonista a la que toma de protegida para que vivan "experiencias" y así estar más preparadas ante la vida.

"Éramos demasiado difíciles. Nada más". pág 16.

Lo cierto es que esperaba mucho de esta novela por su sinopsis y por su reputación y cuando empecé a leer me decepcionó un poco. El lenguaje me pareció un poco rebuscado y no sabía situarme pero a las pocas páginas todo se vuelve más claro y cotidiano. Lo que me había parecido extraño resultó ser una serie de subterfugios para llegar al tema principal: mostrar la capacidad del ser humano de manipular, de dirigir los demás por caminos previamente calculados y que además todo esto lo hagan dos niñas. La infancia es un tema que se toca mucho, pero sobretodo las ganas de crecer que tenemos a esas edades. Esto, sumado a los principios morales poco desarrollados, puede llevar a una personalidad deliroide, vengativa, manipuladora y narcisista. Esa es Harriet, una niña vengativa. 

"Harriet dictó: "Que dos personas cometan un pecado es malo. Que una persona cometa un pecado con otra es peor. El miembro pasivo es la persona más culpable de las dos y debería ser castigado por traicionarse a sí mismo...". pág. 112

Es un libro en el que la autora contrapone esa maldad con la inocencia, pues también hay personajes que nos recuerdan que Harriet y la protagonista no son el prototipo de una niña típica, sino que lo es Frances, hermana de la narradora. La hija menor, cuya edad no se menciona, es una niña de unos diez años que aún se emociona con las ferias, con jugar en el jardín y deseosa de darle un abrazo y un beso a su madre. En algún momento he pensado que la protagonista es totalmente absorbida por Harriet y que en cierto modo no es culpable de sus actos, pero cuando se compara con Frances enseguida se da uno cuenta de que no es así.

"Tenía que apartarla de mí por su propio bien (a Frances), a causa de Harriet y yo. No quería que fuera como nosotras. Si Dios quiere, crecería como una persona normal y sería como todo el mundo." pág. 25

Y no me quiero olvidar del Sr. Biggs. La pedofilia es algo que me supera (socialmente y por mi profesión) y pese a que Harriet y nuestra narradora no tienen nada de niñas, lo siguen siendo. Lo inmoral de la novela está también en parte aquí, cuando la autora da a entender que esa fijación por las jovencitas es algo común y ordinario en todos los hombres de la época. Reconozco que a ratos he sentido pena por el Zar, porque sabía que en manos de Harriet él no era nadie, sabía que sea cual fuere su trampa él caería. Lo cierto es que ha sido toda una experiencia leer Lo que dijo Harriet: una se cuestiona sus propios principios.

Y para concluir, decir que lo que más me ha gustado de esta novela es que me ha dado la impresión de estar ante una obra de teatro, asistiendo a una paulatina escalada de los acontecimientos. Ha sido una lectura incómoda, con palabras y pasajes que había que interpretar pero una lectura que sacude y deja huella. Totalmente recomendable a los amantes de thrilles clásico y que no le tengan miedo a una trama inmoral.

"Era Harriet la erudita: ella me decía qué leer, me explicaba lo que leía, me decía qué pintores debía admirar y por qué. Yo escuchaba, hacía lo que me pedía, pero no ponía demasiado interés, al menos no por mi cuenta, solo cuando ella me daba directrices". pág. 35



P.D.: Peter Jackson rodó una adaptación de esta novela con el título de Criaturas Celestiales con Kate Winslet y Melanie Lynskey de protagonistas en 1994. Sobra decir que la voy a ver en cuanto pueda.

Por Nitha

7 de septiembre de 2018

El Coleccionista por John Fowles

Título: El Coleccionista
Autor: John Fowles
Editorial: Sexto Piso
Nº Pág.: 296 pág.
Género: Thriller psicológico, Terror
Fecha publicación original:1963
Primera edición: verano 2018


Frederick Clegg es un hombre solitario y anodino que colecciona mariposas. Miranda Grey es una radiante e inteligente niña bien que estudia arte en Londres. Frederick, que admira a Miranda pero es incapaz de abordarla con normalidad, la secuestra y la aloja con todas las comodidades en un sótano en su propiedad, una trampa perfecta acondicionada como una jaula de oro. Fowles recrea
un intenso duelo psicológico donde captor y prisionera intercambian papeles con refinamiento y crueldad, cada cual defendiendo sus propios objetivos: Miranda desea recuperar su libertad, Frederick quiere ser aceptado como un igual por el objeto de su obsesión.


Hoy traigo la reseña de uno de esos libros considerados como clásicos del género, en este caso del thriller psicológico. Tan clásico es que incluso ha sido llevado al cine dos años después de su publicación en papel, en 1965 y 1963 respectivamente. La verdad es que cada vez que leo una novela actual en cierto modo echo de menos la forma en que se escribía antes. Hoy todo gira en torno al consumidor, ¿cómo empezar una historia para enganchar al lector? Es triste pero cierto: cada vez se lee menos y el que lo hace debe quedar tan prendado del libro que no lo pueda dejar hasta la última página. Antes el inicio giraba en torno a la historia, ¿cómo empezar una historia para que sea buena? Lo esencial no era quién leía sino qué leía.

Aunque pueda parecer que soy una vieja nostálgica (y eso que aún no he cumplido los treinta) a veces me siento así y es cuando vuelvo a esos libros considerados clásicos pero que en realidad son de la época de mi madre o abuela. El caso es que la Editorial Sexto Piso nos ha traído este verano la oportunidad de leer a Fowles. Y aunque yo he leído una versión un poco más antigua se agradece encontrar un libro de 1963 en los estantes de Novedades.

En este caso conoceremos a Frederick Clegg, un gris empleado del ayuntamiento, un hombre sin ninguna nota discordante que pasa desapercibido a ojos de cualquiera. Frederick es de clase media-baja, con aficiones que hoy podrían parecer peculiares pero harto comunes en la época: colecciona mariposas y sale a pescar. Pero tiene otra afición: está obsesionado con Miranda. Una muchacha alegre, de clase alta, estudiante de arte y pintura y con una visión de la vida optimista y simple. El autor nos presenta una dicotomía en los mismos personajes. Contrapone el mal/bien, locura/cordura, oscuridad/luz, clase baja/clase alta.

Este último elemento es el que se pone más de manifiesto en la novela. Recordad que nos hallamos en 1963, apenas veinte años después del fin de la II Guerra Mundial. Es un momento difícil para todas las edades y para todas las clases sociales. Los hijos del baby boom buscan su lugar, algunas personas se ven rebajadas por sus circunstancias económicas, sabedoras que se merecen un mejor lugar por sus capacidades intelectuales. El propio Frederick se da cuenta de que aunque consiga cortejar a Miranda ésta jamás pondrá sus ojos sobre él, lo creerá inferior e indigno de su atención. Por eso se dedica a espiarla a lo largo de años, ver como crece, evoluciona, se hace más bella, como sale de su caparazón, cual mariposa bella, como aquellas que colecciona.

"Sé que no tengo eso -que no sé lo que es- que las muchachas buscan en los hombres. Me parece que se trata de alguna cosa burda y animal que yo no tengo".

Entonces Frederick gana la lotería. Se ve perdido otra vez: es rico pero no puede aspirar a una vida entre ricos pues lo rechazarían, y eso supone también que sus amigos de clase baja también lo rehúsen. Es un hombre solitario (no tiene amigos) y ciertamente reprimido por su tía y sobrina (sus padres murieron). Envía a éstas a Australia con otros miembros de su familia y al verse solo y sin saber qué hacer decide hacer realidad sus sueños, decide coleccionar a la mariposa más importante de su colección, a Miranda.

"Yo sé perfectamente lo que soy para él: una mariposa que siempre ha ansiado atrapar".
 
Esta novela está dividida en tres partes. La primera nos será narrada por la voz de Frederick. El autor se dedica a explorar la mente de un psicópata, analizar sus razones y su forma de ser. Creo que hay que leerlo des del punto de vista de la época. Hoy en día los avances tecnológicos nos han atrofiado en cierto sentido la capacidad de razonar. Igual que un ordenador en que con un clic todo se hace realidad, intentamos encontrar la razón de las cosas de forma intuitiva, como aquello de que la respuesta más simple suele ser la correcta. Sin embargo, la mente humana y el ser humano no son simples, somos máquinas complejas realizando procesos inductivos y deductivos a la vez. No es posible encontrar el resorte que hace encender la chispa de buenas a primeras. Esto se refleja muy bien en esta novela y en la persona de Frederick. Él no es feliz con nada, ni siquiera con su nombre, pues luego se presenta ante Miranda como Ferdinand.

La segunda parte será narrada con voz de Miranda. En realidad se trata de contar los mismos hechos pero desde su punto de vista. Ella es una muchacha feliz, inconsciente de su propia suerte, de su propia buena situación en la sociedad. Y aunque cree llevar una vida crítica con la realidad, filosófica a veces, en realidad sólo se dedica al lado "bonito" del mundo. Estudia arte, pretende formarse intelectualmente y tiene un cierto affaire con un hombre que podría ser su padre aunque no se decide aún, no quiere atravesar esa línea de lo sexual que no permite una marcha atrás.

"He aquí un extraño pensamiento. No quisiera que todo esto que me sucede no hubiese sucedido. Porque si algún día consigo escapar, o me deja en libertada (esto último ya lo dudo), seré una persona completamente distinta y, así lo espero, mejor.".

Esta es la parte que se me hecho un  poco más pesada. La protagonista, acorde con su naturaleza de mariposa delicada, no para de recordar y analizar su vida anterior. En algunos momentos se siente su angustia por la incertidumbre de su propia situación: no comprende y no sabe qué quiere de ella Frederick, al que ha bautizado como Calibán (una alusión muy aguda a Shakespeare). Es en esos momentos cuando sentimos más su terror, el miedo a lo desconocido.

Y la tercera parte es un Epílogo, con voz de Frederick, que analiza el final de la historia de él y Miranda. Un final tiste pero que tenía que serlo para uno de los dos en todo caso. La verdad es que me produjo escalofríos por todo lo que se cuenta y lo que se deja de contra. Un final magistral.
 
Desde luego es una lectura recomendable para cualquiera, amante o no del género. Además, es uno de esos libros que tiene historia más allá de su publicación. Algunos, en su día y en los años posteriores, la calificaron como "libro maldito" porque consideraban que "daba ideas a las mentes perturbadas". En realidad lo que creo que ha pasado y pasará siempre es que hombres buenos y malos siempre han existido y existirán y aquellos que tienen pensamientos psicópatas siempre estarán allí. Lo que se criticó en su día es que esos hombres, al leer la novela, dejaron de cuestionarse, al igual que hace el protagonista, que sus pensamientos son extraños a ellos, que deben reprimirlos. Y al ver una persona, aunque sea ficticia, que consigue el fin que se propone, que hace realidad sus deseos más oscuros, se verán inspirados por ello y pensarán aquello tan moderno "Si él puede, yo también".



Y allí tenemos muchos ejemplos, como Christopher Wilder, llamado el asesino de la Reina de Belleza, que raptó, agredió sexualmente y mató al menos a 8 mujeres. Wilder había memorizado el texto de El Coleccionista casi palabra por palabra y se encontró una copia de este libro entre sus pertenencias. Y así tenemos otros ejemplos de psicópatas que vieron en la novela de Fowles un espejo de sus propias pulsiones antinaturales. Además todo esto se vio exacerbado por la adaptación cinematográfica hecha dos años después, en 1965, que dio aún más fama a la historia convirtiéndola junto con sus seguidores enajenados en todo un fenómenos social.

"El otro día leí en un diario, en la sección "Pensamientos del día": "Lo que el agua es para el cuerpo, lo es el propósito para la mente". Me parece que eso es muy cierto, porque cuando Miranda se convirtió en el propósito de mi vida, demostré que, a juzgar por los resultados, por lo menos soy tan bueno como la generalidad de los hombres". 

Vaya, parece que la reseña se me ha alargado un poco. Este es uno de esos casos en los que no sé si he hecho justicia al libro que reseño porque se me han quedado cosas en el tintero y porque es una prosa genial.



Por Nitha