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4 de diciembre de 2018

Mandíbula por Mónica Ojeda

Título: Mandíbula
Autor: Mónica Ojeda
Editorial:Candaya
Nº Pág.: 288 pág.
Género: Narrativa, Terror
Primera edición: 2018



Una adolescente fanática del horror y de las creepypastas (historias de terror que circulan por internet) despierta maniatada en una cabaña en medio del bosque. Su secuestradora no es una desconocida, sino su maestra de Lengua y Literatura, una mujer joven a quien ella y sus amigas han atormentado durante meses en un colegio de élite del Opus Dei. Pero pronto los motivos de ese secuestro se revelarán mucho más oscuros que el  bullyng a una maestra: un perturbador amor  juvenil, una traición inesperada y  algunos  ritos secretos e iniciáticos inspirados en esas historias virales y terroríficas gestadas en Internet.
 

Tenía muchas ganas de reseñar este libro pero también no sé si seré capaz transmitir mi opinión de forma que se me entienda bien. Encontré Mandíbula en las estanterías de mi biblioteca pero ya había escuchado algo de este libro. Me intrigaron algunas opiniones que lo describían como "una historia rara no apta para todos los públicos pero con buena calidad literaria". Yo, que este año me propuse ser más aventurera con mis lecturas, allá que fui.

Mandíbula comienza fuerte, por lo que sería el final: Fernanda, una adolescente de quince años, despierta atada en una cabaña en medio de un bosque. Su secuestradora no es otra que Miss Clara, su profesora de Lengua y Literatura en un colegio privado del Opus Dei, el más caro de la ciudad de Guayaquil. Con esa escena en mente en los capítulos sucesivos volveremos al principio de toda esta historia. Pero que nadie espere una narración lineal que deje todos los puntos sobre las íes. No. Ese no es el estilo de Mónica Ojeda.

Los hilos en que se estructura este libro son varios y se irán intercalando sin orden pero no sin sentido. La idea de la autora es que la tensión y la trama se vayan desarrollando con el suceder de las páginas para llegar al quid de la cuestión y a los motivos de Miss Clara. Leeremos la historia de esta profesora que tiene una relación enfermiza con su madre, anulada por ella sólo es capaz de imitar a su progenitora sin tener vida propia. En otro hilo conoceremos a Fernanda en su ambiente colegial, su relación con su mejor amiga Annelise y el grupo de seis chicas que forman éstas con otras cuatro. Conoceremos esta relación adolescente con el mundo, qué les lleva a inventarse un Dios paralelo al Dios que les muestran en la escuela, los ritos sadomasoquistas que llegan a practicar a través de los relatos de miedo y las creepypastas (historias de terror que circulan por ciertas webs).

"Clara sabía que había amarrado el cuello de su madre con su amor umbilical.
Ahora amarraba a Fernanda porque una buena maestra era una madre y una alumna era una hija."

Hace poco reseñé Tan poca vida donde escribía que era una novela de hombres y, por contra, Mandíbula se postula como una novela de mujeres. Apenas hay personajes hombres aquí y los que están se les describe con características propias de una mujer. Este es un libro que pretende tocar no tanto el tema de la feminidad sino de la relación entre madre-hija, adolescencia, la sexualidad, el lugar de una mujer en la familia y la violencia entre las mujeres. La verdad es que todo el planteamiento me ha parecido fascinante por lo original de prácticamente todo. ¿Cómo algo tan simple como un secuestro puede dar lugar a una novela tan extrañamente bien conducida?

Cuando empecé la lectura lo primero que me chocó fue la ausencia de diálogos, frases largas, párrafos kilométricos, saltos de un tema a otro sin aparente guía. Pero el juego de la autora al cabo de unas páginas me pareció magistral, muy original y entretenido. Tenía miedo de encontrarme mucha jerga latina (no me gusta mucho ese tipo de libros), puesto que la autora es argentina, pero no fue el caso y el lenguaje utilizado es muy sencillo y directo. Es una novela que toma algunos caracteres del thriller psicológico y de la novela de terror para desarrollar este mundo femenino tan monstruoso.

""He leído que algunas madres se excitan cuando le dan de lactar a sus hijos", dijo Analía, asqueada, mirándose los pezones color ardilla, color kiwi, bajo la blusa arrugada del colegio. Fernanda y Annelise contaban historias sobre la maternidad y el canibalismo que asustaban mucho a Analía y Ximena y les dificultaba beber leche en el desayuno."
Párrafos como el anterior puede dar una idea de la forma de expresarse de la autora y mostrar que no es un libro al uso. En la misma narración hay un collage de estilos, como por ejemplo aquellos capítulos en los que Fernanda visita a su psiquiatra y en los que sólo ella habla sin conocer las preguntas del Dr. Aguilar pero que se intuyen de las respuestas. Un recurso muy original que he visto pocas veces y que me ha encantado.

A través de este estilo tan peculiar iremos conociendo el pasado de Miss Clara y de Fernanda, la relación de ambas con sus madres y su entorno. La información se nos presenta a cuentagotas y nos permite hacernos a las ideas de las chicas, que se inventan una religión paralela encarnada en el Dios Blanco de la Edad Blanca. Con todas sus rarezas me ha gustado mucho este libro y me gustaría leer los anteriores libros de Mónica Ojeda porque es el claro ejemplo de plasmar por escrito lo que llaman "pensamiento lateral".

"Dr. Aguilar:
Fernanda: Maybe, pero una vez Anne me dijo algo que creo que es verdad y por eso me da mucho miedo: que algún día seremos como nuestras madres. Y yo no quiero ser así. Yo quiero ser como soy ahora para siempre."

Si le tengo que poner una pega es la manera cómo se desarrolla el final, es todo tan rápido que uno casi no se da ni cuenta y, además, deja algunas cosas sin resolver, al estilo final abierto. No soy muy fan de ese modo de acabar un libro, me gustan las cosas bien atadas y ordenadas. Creo que si se le han dedicado tantas páginas a presentar una historia creepy hay que darle un final como se merece. Pero reconozco que esa posibilidad de imaginarte lo que pasa después es parte del ambiente de terror o de thriller psicológico que busca la autora y, ciertamente, lo consigue con creces.

Soy consciente que no es un libro que se pueda recomendar a todo el mundo porque, efectivamente, es una novela rara pero con muy buena calidad literaria e ideas muy originales (quizás demasiado para algunos). Pero, si lo que buscáis es salir un poco de vuestra zona de confort y leer algo bien diferente esta es, sin duda, vuestra historia.


"En sus casas todas se sentaban muy bien e iban a la iglesia y comían con cuatro cubiertos y dos tipos diferentes de copas y usaban servilletas de tela y jamás decían malas palabras y sonreían con recato y se mantenían secas y limpias y rezaban antes de dormir y antes de comer y, en silencio, pensaban en historias de terror que de verdad asustaran porque asustarse era emocionante hasta cierto punto...".




Por Nitha

7 de septiembre de 2018

El Coleccionista por John Fowles

Título: El Coleccionista
Autor: John Fowles
Editorial: Sexto Piso
Nº Pág.: 296 pág.
Género: Thriller psicológico, Terror
Fecha publicación original:1963
Primera edición: verano 2018


Frederick Clegg es un hombre solitario y anodino que colecciona mariposas. Miranda Grey es una radiante e inteligente niña bien que estudia arte en Londres. Frederick, que admira a Miranda pero es incapaz de abordarla con normalidad, la secuestra y la aloja con todas las comodidades en un sótano en su propiedad, una trampa perfecta acondicionada como una jaula de oro. Fowles recrea
un intenso duelo psicológico donde captor y prisionera intercambian papeles con refinamiento y crueldad, cada cual defendiendo sus propios objetivos: Miranda desea recuperar su libertad, Frederick quiere ser aceptado como un igual por el objeto de su obsesión.


Hoy traigo la reseña de uno de esos libros considerados como clásicos del género, en este caso del thriller psicológico. Tan clásico es que incluso ha sido llevado al cine dos años después de su publicación en papel, en 1965 y 1963 respectivamente. La verdad es que cada vez que leo una novela actual en cierto modo echo de menos la forma en que se escribía antes. Hoy todo gira en torno al consumidor, ¿cómo empezar una historia para enganchar al lector? Es triste pero cierto: cada vez se lee menos y el que lo hace debe quedar tan prendado del libro que no lo pueda dejar hasta la última página. Antes el inicio giraba en torno a la historia, ¿cómo empezar una historia para que sea buena? Lo esencial no era quién leía sino qué leía.

Aunque pueda parecer que soy una vieja nostálgica (y eso que aún no he cumplido los treinta) a veces me siento así y es cuando vuelvo a esos libros considerados clásicos pero que en realidad son de la época de mi madre o abuela. El caso es que la Editorial Sexto Piso nos ha traído este verano la oportunidad de leer a Fowles. Y aunque yo he leído una versión un poco más antigua se agradece encontrar un libro de 1963 en los estantes de Novedades.

En este caso conoceremos a Frederick Clegg, un gris empleado del ayuntamiento, un hombre sin ninguna nota discordante que pasa desapercibido a ojos de cualquiera. Frederick es de clase media-baja, con aficiones que hoy podrían parecer peculiares pero harto comunes en la época: colecciona mariposas y sale a pescar. Pero tiene otra afición: está obsesionado con Miranda. Una muchacha alegre, de clase alta, estudiante de arte y pintura y con una visión de la vida optimista y simple. El autor nos presenta una dicotomía en los mismos personajes. Contrapone el mal/bien, locura/cordura, oscuridad/luz, clase baja/clase alta.

Este último elemento es el que se pone más de manifiesto en la novela. Recordad que nos hallamos en 1963, apenas veinte años después del fin de la II Guerra Mundial. Es un momento difícil para todas las edades y para todas las clases sociales. Los hijos del baby boom buscan su lugar, algunas personas se ven rebajadas por sus circunstancias económicas, sabedoras que se merecen un mejor lugar por sus capacidades intelectuales. El propio Frederick se da cuenta de que aunque consiga cortejar a Miranda ésta jamás pondrá sus ojos sobre él, lo creerá inferior e indigno de su atención. Por eso se dedica a espiarla a lo largo de años, ver como crece, evoluciona, se hace más bella, como sale de su caparazón, cual mariposa bella, como aquellas que colecciona.

"Sé que no tengo eso -que no sé lo que es- que las muchachas buscan en los hombres. Me parece que se trata de alguna cosa burda y animal que yo no tengo".

Entonces Frederick gana la lotería. Se ve perdido otra vez: es rico pero no puede aspirar a una vida entre ricos pues lo rechazarían, y eso supone también que sus amigos de clase baja también lo rehúsen. Es un hombre solitario (no tiene amigos) y ciertamente reprimido por su tía y sobrina (sus padres murieron). Envía a éstas a Australia con otros miembros de su familia y al verse solo y sin saber qué hacer decide hacer realidad sus sueños, decide coleccionar a la mariposa más importante de su colección, a Miranda.

"Yo sé perfectamente lo que soy para él: una mariposa que siempre ha ansiado atrapar".
 
Esta novela está dividida en tres partes. La primera nos será narrada por la voz de Frederick. El autor se dedica a explorar la mente de un psicópata, analizar sus razones y su forma de ser. Creo que hay que leerlo des del punto de vista de la época. Hoy en día los avances tecnológicos nos han atrofiado en cierto sentido la capacidad de razonar. Igual que un ordenador en que con un clic todo se hace realidad, intentamos encontrar la razón de las cosas de forma intuitiva, como aquello de que la respuesta más simple suele ser la correcta. Sin embargo, la mente humana y el ser humano no son simples, somos máquinas complejas realizando procesos inductivos y deductivos a la vez. No es posible encontrar el resorte que hace encender la chispa de buenas a primeras. Esto se refleja muy bien en esta novela y en la persona de Frederick. Él no es feliz con nada, ni siquiera con su nombre, pues luego se presenta ante Miranda como Ferdinand.

La segunda parte será narrada con voz de Miranda. En realidad se trata de contar los mismos hechos pero desde su punto de vista. Ella es una muchacha feliz, inconsciente de su propia suerte, de su propia buena situación en la sociedad. Y aunque cree llevar una vida crítica con la realidad, filosófica a veces, en realidad sólo se dedica al lado "bonito" del mundo. Estudia arte, pretende formarse intelectualmente y tiene un cierto affaire con un hombre que podría ser su padre aunque no se decide aún, no quiere atravesar esa línea de lo sexual que no permite una marcha atrás.

"He aquí un extraño pensamiento. No quisiera que todo esto que me sucede no hubiese sucedido. Porque si algún día consigo escapar, o me deja en libertada (esto último ya lo dudo), seré una persona completamente distinta y, así lo espero, mejor.".

Esta es la parte que se me hecho un  poco más pesada. La protagonista, acorde con su naturaleza de mariposa delicada, no para de recordar y analizar su vida anterior. En algunos momentos se siente su angustia por la incertidumbre de su propia situación: no comprende y no sabe qué quiere de ella Frederick, al que ha bautizado como Calibán (una alusión muy aguda a Shakespeare). Es en esos momentos cuando sentimos más su terror, el miedo a lo desconocido.

Y la tercera parte es un Epílogo, con voz de Frederick, que analiza el final de la historia de él y Miranda. Un final tiste pero que tenía que serlo para uno de los dos en todo caso. La verdad es que me produjo escalofríos por todo lo que se cuenta y lo que se deja de contra. Un final magistral.
 
Desde luego es una lectura recomendable para cualquiera, amante o no del género. Además, es uno de esos libros que tiene historia más allá de su publicación. Algunos, en su día y en los años posteriores, la calificaron como "libro maldito" porque consideraban que "daba ideas a las mentes perturbadas". En realidad lo que creo que ha pasado y pasará siempre es que hombres buenos y malos siempre han existido y existirán y aquellos que tienen pensamientos psicópatas siempre estarán allí. Lo que se criticó en su día es que esos hombres, al leer la novela, dejaron de cuestionarse, al igual que hace el protagonista, que sus pensamientos son extraños a ellos, que deben reprimirlos. Y al ver una persona, aunque sea ficticia, que consigue el fin que se propone, que hace realidad sus deseos más oscuros, se verán inspirados por ello y pensarán aquello tan moderno "Si él puede, yo también".



Y allí tenemos muchos ejemplos, como Christopher Wilder, llamado el asesino de la Reina de Belleza, que raptó, agredió sexualmente y mató al menos a 8 mujeres. Wilder había memorizado el texto de El Coleccionista casi palabra por palabra y se encontró una copia de este libro entre sus pertenencias. Y así tenemos otros ejemplos de psicópatas que vieron en la novela de Fowles un espejo de sus propias pulsiones antinaturales. Además todo esto se vio exacerbado por la adaptación cinematográfica hecha dos años después, en 1965, que dio aún más fama a la historia convirtiéndola junto con sus seguidores enajenados en todo un fenómenos social.

"El otro día leí en un diario, en la sección "Pensamientos del día": "Lo que el agua es para el cuerpo, lo es el propósito para la mente". Me parece que eso es muy cierto, porque cuando Miranda se convirtió en el propósito de mi vida, demostré que, a juzgar por los resultados, por lo menos soy tan bueno como la generalidad de los hombres". 

Vaya, parece que la reseña se me ha alargado un poco. Este es uno de esos casos en los que no sé si he hecho justicia al libro que reseño porque se me han quedado cosas en el tintero y porque es una prosa genial.



Por Nitha

20 de febrero de 2018

Cuernos por Joe Hill


Editorial: Suma de Letras
Nº Pág.: 454 pág.
Género:Terror, Suspense
Primera edición: Octubre 2010















¿QUÉ PASARÍA SI UNA MAÑANA DESPUÉS DE UNA BORRACHERA HORRIBLE, TE DESPERTARAS CON UNOS INCIPIENTES CUERNOS EN LA CABEZA? La vida de Ig Perrish es un verdadero infierno desde que su novia Merrin fuera asesinada un año atrás, en un episodio que si bien le fue ajeno tendió sobre él un manto de sospechas que nunca pudo sacudirse. Una mañana, después de una fuerte borrachera, se encuentra con unos cuernos creciendo en su frente. Con el pasar de las horas descubrirá que tienen un extraño efecto en la gente: les hace contarle sus más oscuros deseos y secretos. Así, Ig se entera de que todo el pueblo, incluso sus padres, creen que él fue quien mató a Merrin. Tras el desconcierto de los primeros momentos, Ig aprenderá a sacar ventaja de ser el mismísimo diablo…...

Este libro y yo tenemos una historia curiosa. Lo compré en una tienda de libros low cost, y creo que me lo llevé por error porque ni siquiera era éste el que me quería llevar. Llegué a casa, me volví a leer la sinopsis y me dije "Estás loca. ¿En serio? ¿Unos cuernos?." Lo empecé leer a regañadientes y estuve a punto de dejarlo y abandonarlo porque me pareció muy ridículo todo el planteamiento. Los primeros capítulos me sonaron horribles, un poco vulgares. Pero soy de esas lectoras persistentes que no se fía ni de si misma y seguí leyendo y me di cuenta de cuánto me equivocaba.

Así que hoy os traigo la reseña de Cuernos, una de mis mejores sorpresas del año pasado y que he recomendado para el Reto Serendipia.

Nos encontramos con un inicio realmente impactante. El primer capítulo tiene apenas once líneas pero ya te deja perplejo. Conoceremos a Ignatius Perrish, Ig, que se despierta después de una borrachera con unos unas protuberancias huesudas en la frente que irán creciendo y serán los famosos cuernos que dan el título a esta novela. Pero nos son unos cuernos inocentes sino que provocan una extraña reacción a las personas con las que se encuentra Ig. De repente todo el mundo le quiere contar sus más oscuros, sucios y perversos secretos, no les importa decir lo mucho que odian a Ig y lo que les gustaría matarlo. Aquí una muestra de lo que opina padre Mould, el afectuoso representante de la Iglesia:

-Bueno, chico -dijo por fin-. ¿Quieres que te diga qué hacer? Creo que deberías ir a casa y ahorcarte. Eso sería probablemente lo mejor, en serio. Lo mejor para todo el mundo. En el almacén de detrás de la iglesia hay una cuerda. Si creyera que me vas a hacer caso te la traería yo mismo.
-Pero ¿por qué...? -empezó a decir Ig (...)-. ¿Por qué quiere que me mate?
-Porque asesinaste a Merrin Williams y el abogado caro de tu padre te salvó el cuello. La pequeña Merrin Williams. Yo la quería mucho. No era muy lista, pero tenía un buen culo. Deberías haber ido a la cárcel. 

¿Y por qué tanto odio? La respuesta está en que hace unos meses la novia de Ig, Merrin Williams, una chica preciosa, buena y querida por todo el pueblo, ha sido asesinada. Y todo el mundo culpa a nuestro protagonista, incluso la policía, que muy a su pesar ha tenido que soltarlo por ausencia de pruebas.

El narrador en esta novela es del tipo omnisciente así que desde el primer momento sabremos que Ig es inocente y sufre mucho cuando todos en el pueblo le hacen culpable y hasta su familia le quiere desterrar y no creen en su inocencia. En realidad todo el libro es esto, un viaje continuo de Ig, yendo y viniendo por el pueblo en su coche y hablando con diferentes personas. La única fuerza motriz que mueve a nuestro protagonista, después de darse cuenta de los poderes que le otorgan los cuernos, es descubrir al asesino de Merrin. Y pese a que puede parecer aburrido creedme si os digo que toda la trama se desarrolla de forma desenfrenada.

Porque sí. Ig y Merrin estaban enamorados, desde que eran unos críos, desde que tenían poco más de diez años. Su historia también la iremos descubriendo en capítulos alternos en los que el mismo narrador nos contará cosas sobre la infancia de Ig, sus amigos y sobretodo Merrin, una niña que se mudó al pueblo después de la muerte de su hermana a causa de un cáncer y que buscaba un nuevo principio.

"Vio a Merrin Williams y simuló que no se daba cuenta. Tarea difícil, ya que el corazón le saltaba dentro del pecho, golpeándole las costillas como un borracho furioso que aporreara los barrotes de su celda".

Me ha gustado mucho también la profundidad de los personajes secundarios. Por ejemplo Glenna, una chica que no se gusta a si misma e intenta obtener la atención de los chicos mostrándose  sexualmente disponible. Degradada por muchos, es una de las pocas que tiene cierta confianza en Ig y para eso hay que tener un gran corazón. También Lee Tourneau. Un chico pobre que por azares de la vida se convierte en el mejor amigo de Ig que es hijo de una familia acomodada. Realmente el autor consigue que no te fijes mucho en él pero al final del libro resulta ser una de las claves de todo. Y por último mencionaré a Terry, el hermano de Ig y el hijo soñado. Porque no lo he mencionado, pero Ig tiene asma y nunca ha podido tocar la trompeta, uno de sus sueños y el de su padre, pero su hermano Terry sí, y es un artista reconocido por ello. Terrence es un reflejo de una persona media, que esconde sus secretos no porque teme que la gente los conocerá sino porque le dan vergüenza.

Diría que es una novela profunda, una historia con muchos matices que los amantes de cualquier género apreciarían. Tiene tintes de terror, suspense, un poco de ciencia ficción y mucho romance. Ya lo dicen que el mundo lo mueve el amor y el dinero. Y en este caso es enteramente así. Hay bonitos detalles, casi mágicos como la cabaña en un bosque que solo se pudo encontrar una vez, las notas de amor en código morse, la cruz que es símbolo de religión y del mal a la vez... Me encantó esa dicotomía del Dios y Diablo, lo bueno y lo malo, los cuernos y las alas de los ángeles y las serpientes, muchas serpientes...

"Satán es uno de nosotros; mucho más que Adán y Eva".

Además, en nuestras reseñas Nynia y yo no solemos mencionar al autor de los libros porque, en mi caso, creo firmemente que un buen autor no te asegura un buen libro ni viceversa y así es más sencillo descubrir novedades. Pese a ello confieso que soy fiel a algunos nombre. En caso de Joe Hill, cuando acabé Cuernos, me llevé una grata sorpresa y lo busqué en Google. Resulta que es hijo de Stephen King. ¿Quién lo diría? Pues sí... Y se notó. Se notó en la novela que no era de un primerizo  y que pese a que el tema de los cuernos al principio me pareció banal ha sido muy bien utilizado para mostrar lo patético y mezquino de nuestra sociedad. La subcultura. Pienso leer más a Joe Hill porque si Cuernos no es su mejor novela (eso decían las críticas) ¿cómo será una buena?

"Hubo un momento en que pensé que este libro era el demonio mismo". Joe Hill


P.D.: he vuelto a googlear a Joe Hill y Cuernos y resulta que se ha rodado una película con Daniel Radcliffe en el papel protagonista. Me la he tragado antes de poneros esta reseña para tener una opinión al respecto. Y puedo deciros que si os da pereza coger el libro podéis invertir un par de horas en la película, que es una muy fiel adaptación. Espero que os pique la curiosidad.


Por Nitha