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23 de diciembre de 2018

Inmersión. Un sendero en la nive por Lidia Chukóvskaia

Título: Inmersión. Un sendero en la nieve
Autor: Lidia Chokóvskaia
Editorial: Errata Naturae
Nº Pág.: 200 pág.
Género: Novela Contemporánea, Novela Histórica
Fecha de publicación natural: 1967
Primera edición: noviembte 2017


Esta bella historia, de gran simplicidad pero hondo calado, fue calificada por George Steiner como un clásico de la literatura rusa. Un documento excepcional sobre la vida en la Rusia estalinista.
Estamos en febrero de 1949. Nina Sergeievna, escritora y traductora, es uno de los privilegiados a los que la Unión de Escritores ha concedido un mes de descanso en el campo, lejos de la oscura y ominosa capital, Moscú. Oficialmente, se supone que debe descansar o trabajar en sus traducciones, pero lo que hace, en realidad, es reflexionar sobre la desaparición de su marido durante las persecuciones estalinistas de 1938, para liberarse así, al menos en parte, de su propia pesadilla. En una casa de campo finlandesa, en mitad de bellísimos paisajes nevados, Nina se sumerge en su historia mientras convive con otros traductores, autores o cineastas, más vinculados al régimen que ella.
Una novela a medio camino entre Anton Chéjov y Vasili Grossmann. Un texto bellísimo, de gran sencillez pero hondo calado.


Lo prometido es deuda y hoy traigo esa segunda reseña a la que le tenía tantas ganas. La autora sigue siendo la misma pero la obra es un poco diferente. Quienes no hayáis leído la entrada anterior Sofía petrovna. Una ciudadana ejemplar es un libro que trata de la desaparición de los ciudadanos soviéticos durante la Primera Gran Purga. Tiene mucho que ver con Inmersión. Un sendero en la nieve. Ambas novelas se pueden leer como una bilogía, siendo Inmersión como una especie de continuación. Yo no las leí así, cayeron en mis manos al revés, con lo que no hay ningún problema de leerlas de forma que os plazca o sólo una de ellas.

Inmersión. Un sendero en la nieve se sitúa diez años después de la Gran Purga, a finales de los cuarenta. Esta vez nuestra protagonista es Nina Sergueievna, una escritora/traductora, miembro de la Asociación de Escritores (un verdadero alter ego de la autora). Esta mujer ha recibido un "premio" por su labor que consiste en pasar un mes lejos de su casa, en una casa de curas, una especie de vacaciones dedicadas a descansar, dar paseos, atención médica si se precisa, comer bien y sano, una especie de sanatorio. Así es como Nina Sergueievna deja a su hija en la capital a cargo de unos amigos y se encamina a un hotelito en tierras finlandesas, en pleno febrero, cubierto por la nieve y envuelta en un verdadero frío.

Durante su estancia Nina se dedica a realizar unas traducciones, dar largos paseos por el bosque ensimismada y recordando tiempos pasados. Conocerá a varias personas que también pasan su tiempo mensual en el mismo hotelito, interactuará con ellos, aunque no mucho, y establecerá algunos vínculos endebles con algunos como por ejemplo Bilibin, un escritor que fue encarcelado durante la primera Gran Purga y que le contará algunas de sus vivencias. Pero, en realidad, su labor más importante durante este mes es escribir lo que pretende ser una especie de memorias sobre su marido desaparecido.

"Si lograba llevar el cielo, la nieve y el aire a mi escritorio, la inmersión sería fácil, enseguida alcanzaría la claridad de visión adecuada".

Nina Sergueievna, al igual que la autora Lidia Chukóvskaia, perdió a su marido a finales de los años treinta a manos de las autoridades. Condenado a diez años sin derecho a correspondencia nuestra protagonista nada sabe de él aunque ya han pasado doce años. En sus ratos libros realiza lo que ella llama inmersiones, momentos en los que puede sumergirse en sus recuerdos, analizar su pasado para intentar comprender lo que se le escapa. Y sólo con la ayuda de Bilibin por fin puede llegar a comprender lo que le ha podido pasar a su marido, sólo entonces sabrá que "diez años sin derecho a correspondencia" equivale a "ejecutado" y sólo así puede dejar de imaginar destinos mucho más terribles para él. 
 
"Hoy había comprendido en qué consistía mi culpa. Lo comprendí mientras soñaba. Estaba viva. He aquí mi culpa. Yo vivía, seguía viviendo, cuando a él lo habían arrojado al agua a bastonazos. Él había regresado un instante para reprochármelo. Y eso era lo que había soñado".

Lo cierto es que Inmersión. Un sendero en la nieve es un libro muy distinto de Sofía Petrovna. Es mucho más introspectivo, menos novelado y en general podemos decir que pasan muchas menos cosas. La propia estructura es diferente pues está organizado a modo de diario durante treinta días entre los meses de febrero y marzo, y eso hace que la mayoría de los acontecimientos se narren en forma de recuerdos, bajo el prisma de la impresión personal de la protagonista. Es un libro que va de menos a más. Personalmente al principio me llegó a aburrir un poco porque no entendía a dónde quería ir a parar la autora, no sabía qué es lo que realmente me quería contar. Es a partir del momento en que Nina Sergueievna empieza a interactuar con Bilibin y se van contando las cosas de su vida cuando todo cobra sentido.

Así, mientras que Sofia Petrovna se narra con el fin de transmitir lo que ha pasado, en Inmersión no se pretende relatar nada, sino más bien autoanalizarse, autoconvencerse y autodescubrir cosas del pasado. Se pone en valor la experiencia, no sólo de Nina Sergeievna como una mujer que perdió a su marido sino también se le da voz a otros personajes secundarios que nos cuentan sus recuerdos: el hombre gordo que perdió a dos de sus hijos quemados por ser judíos pero que sigue siendo fiel al régimen porque tiene un hijo aún y quiere que esté a salvo; la mujer cuya hermana ha sido deportada por estar casada con un judío y que no se atreve a confesar la existencia misma de esa hermana para que no se la estereotipe; la chica que vive en una ciudad invadida durante la IIGM por los alemanes y que ha quedado marcada para el resto de su vida como alguien que no es digno de confianza aunque entonces sólo era una niña... Y otras historias, de todos los bandos.

"Al hombre gordo le quedaba un hijo. Y a mí, Katiusha. Había que vivir.
No, no sólo por Katiusha. También por aquellos amigos, aquellos hermanos futuros a los que les contaría todo".

La verdad es que me ha gustado Inmersión. Es cierto que al principio hubo un momento en que me costó un poco cogerle el hilo pero la prosa de Lidia Chukóvskaia es muy sencilla, lineal, con un vocabulario cotidiano, sin grandes frases rimbombantes que te hace la lectura amena y fácil. No hay unos giros espectaculares sino que es una narración a la vieja usanza. Ayuda también que los capítulos no son largos, no hay grandes y pesadas descripciones sino que se nos relata todo en su justa medida. Es una suerte de diálogo interno intercalado con alguna que otra interacción de sus vecinos de hotel. Si tuviera que recomendaros a esta autora os diría que empezarais con Sofia Petrovna y si os gusta (que estoy convencida que sí) siguierais con Inmersión. Ambos libros son un testimonio inapreciable de una persona coetánea a los hechos y que además los ha vivido en primera persona, y que nos explica que el fin de sus palabras es que las generaciones futuras sepan y conozcan el pasado.

"¿Para qué, pues, acometo esta inmersión?
Quiero encontrar a mis hermanos, si no ahora, por lo menos sí en un futuro.
Todo lo que vive necesita fraternidad, y yo también la busco. Escribo un libro para encontrar a mis hermanos, aunque sea en un porvenir desconocido".



Por Nitha

21 de diciembre de 2018

Sofía Petrovna. Una ciudadana ejemplar por Lidia Chukovskaia

Título: Sofia Petrovna. Una ciudadana ejemplarAutor: Lidia Chokóvskaia
Editorial: Errata Naturae
Nº Pág.: 192 pág.
Género: Novela Contemporánea, Novela Histórica
Escrita en 1939. Fecha de publicación original: 1965
Primera edición: octubre 2014


Sofia Petrovna, viuda de un prestigioso médico, trabaja como mecanógrafa en una de las más importantes editoriales de Leningrado. Parece que la vida y el Estado le sonríen a pesar de las continuas estrecheces: el resto de las mecanógrafas de la oficina está bajo su eficaz batuta; su sueldo es cada vez mayor; su propio hijo ha dejado de ser un muchacho para convertirse, al fin, en un joven y guapo ingeniero también ejemplar: ama la herencia de la Revolución y el Partido casi tanto como a su madre, a quien alienta en su dedicación y empeño. Estamos a mediados de los años treinta, y enseguida —en medio de un misterio que quizá nadie consiga resolver nunca— el vértigo innombrable de la Gran Purga va a arrastrar hasta el centro de su vacío a Kolia, el hijo. Comenzará entonces una «segunda» y ejemplar, en el sentido cervantino del término, novela: un verdadero aprendizaje sobre la vida y sus sinrazones, una parábola a la vez ingrata e insuperable; es decir, una pieza literaria de primer orden. O, como suele decirse, un texto que nos muestra la otra cara de la verdad, ésa que muchas veces inventamos nosotros mismos para no perder toda esperanza.

Por alguna razón tengo una especial ilusión de compartir ésta y la próxima reseñas. Ambas tratan de dos libros de una misma autora, existencia de la cual no he conocido hasta hace poco. Lidia Chukóvskaia es una escritora rusa, poco leídas por lo revolucionario de las obras y, durante mucho tiempo, prohibidas por el Kremlin. Por desgracia sólo he encontrado estos dos libros traducidos al español por Errata Naturae y, aunque yo sí puedo leerla en su lengua original y esa es mi intención, el lector español no puede disfrutar de su prosa. De todas maneras tengo entendido que esta editorial próximamente sacará otro volumen suyo que contendrá la traducción de las cartas que se enviaban Chukóvsaya y Ana Ajmátova, otra célebre autora rusa.

Antes de reseñar a Sofia Petrovna os quiero contar un poco del porqué de mi interés. Mi madre, aunque es bastante joven, ha nacido y se ha educado bajo el yugo de la Unión Soviética. Yo, en cambio, no. Yo me eduqué en un país independizado, europeo, empezando ver las cosas bajo el prisma de la libertad que eso supone. Los libros de historia cambiaron. Y mi madre, en cierto modo, vio que todo lo que le enseñaron tiene un reverso. Mucho se ha escrito sobre la dictadura nazi, pero muy poco sobre el estalinismo. Mucho sabemos de los campos de concentración pero muy poco del gulag ruso y las purgas de judíos y los "traidores a la patria" en la Unión Soviética. Será cierto que la historia la escriben los vencedores...

"Era increíble, aquellos canallas querían matar al querido Stalin. (...) Provocaban explosiones en las minas. Hacían descarrilar trenes. En casi todas las instituciones se había infiltrado secuaces suyos." pág. 59

Con todo esto quiero decir que la Unión Soviética, sobretodo en su origen, fue una de las dictaduras más duras que ha habido y, desde luego, es la más extensa en el tiempo porque aún hoy sigue vigente. Éste es el tema que se intenta visualizar en Sofia Petrovna. De hecho en realidad esta novela es una suerte de autobiografía de la autora novelada. Nuestra protagonista es una mujer de mediana edad, de unos cuarenta años. Es viuda de un médico y tiene un hijo casi adulto. Sofia trabaja como mecanógrafa en una editorial y se reconoce muy feliz: en el trabajo la han ascendido, su hijo es un muchacho apuesto y listo que va de camino a convertirse en un ingeniero. Su país está floreciendo bajo el mando del comunismo y la suerte les sonríe a todos y a todas. Sofia Petrovna cree en la Patria y el buen saber de sus gobernantes y es una ciudadana ejemplar.

Entonces llega el periodo 1937-1939, conocido por la historia como la Primera Gran Purga. El asesinato de un líder bolchevique Serguéi Kírov, en diciembre de 1934, da el pistoletazo de salida a miles de arrestos, interrogatorios y ejecuciones o condenas de muchos ciudadanos, la mayoría de los cuales nada tienen que ver con la resistencia. Cerca de un millón y medio de ciudadanos desparecidos. Uno de ellos será Kolia, el hijo de Sofia Petrovna. Ella no da crédito, se autoconvence de que lo soltarán en seguida porque es un gran error. Su hijo es un consumado komsomol (miembro de las juventudes del partido), un hombre educado y convencido de las bondades del comunismo. Sofia Petrovna acude a las autoridades, pasa horas, días en interminables colas ante los edificios oficiales en los que la despachan con dos frases "Pendiente de traslado", "Expediente en tránsito", "Condenado por confesión", etc, etc.

"No, Sofia Petrovna tenía razones para guardar distancias con sus vecinos en las colas. Le daba pena claro, desde un punto de vista humano, sobre todo los niños, pero, con todo, cualquier persona honesta debía recordar que todas esas mujeres eran las esposas y madres de envenenadores, espías y asesinos." pág. 102

Con ese panorama se produce un cambio catárquico en la vida de Sofia Petrovna. Sus vecinos ya no la saludan, la maltratan, quieren echarla de su casa. En el trabajo la desprecian, escriben artículos contra ella. Se convierte en una ciudadana ejemplar caída en desgracia, una paría. Pero ella sigue creyendo en el régimen. Ella, que tanto conoce a su hijo y lo quiere con todo el alma, empieza a preguntarse si de verdad él ha podido hacer algo, porque si ha confesado será por algo.

Esta novela está magistralmente escrita. Para las pocas páginas que tiene contiene todos los detalles de la transformación que sufre la protagonista al milímetro. No os esperéis un libraco de mil páginas con un lenguaje elaborado y culto, típico de los autores contemporáneos a Lidia Chukóvskaia. No. Éste es un libro escrito por una mujer cuyo marido fue detenido en las mismas circunstancias que Kolia, una mujer que esperó en muchas colas para saber qué había sido de él, que fue repudiada por sus vecinos. En definitiva es una especie de diario novelado. Hay las descripciones justas y diálogos abundantes. Con esto quiero decir que es el libro perfecto para perderle el miedo a la temida literatura rusa y además nos permite conocer un poco más la historia de la Revolución, pero no esa que está en los libros de historia, sino la real.

 "Si Sofia Petrovna no dormía por la noche, todas las horas y todos los minutos del día le resultaban idénticos. La luz le hería los ojos, le dolían las piernas, le pesaba el corazón. Pero si conseguía dormir durante la noche, el instante más penoso era, sin duda, el que seguía al despertar. (...) ...en algún punto de la zona del corazón le asaltaba una congoja, parecida a un dolor, y a través de la bruma de este dolor, se acordaba súbitamente de todo: Kolia sentenciado a diez años..." pág. 139

Sofia Petrovna fue redactada en secreto en un cuaderno escolar durante el invierno de 1939-1940. Obviamente no pudo ser publicada, incluso ese cuaderno fue pasando de mano a mano, escondido, de la vigilancia de los gobernantes. Ella misma apuntó: "mi obra se escribió con la huella de los acontecimientos aún fresca en mi mente". Sólo en los años sesenta una editorial extranjera se atrevió a publicar esta historia de una madre que intenta creer a su hijo y al fiscal a la vez, que pese a todo cree en el Partido. Y tuvieron que pasar veinte años más para que pudiera ser ofrecida al gran público en la Unión Soviética.

Se trata de la historia de una sociedad oprimida que se creía feliz y evolucionada. La verdad es que es una obra que me ha llegado y mucho. Destaca su gran sencillez, transparente en los sentimientos. Se transmiten de forma lineal los acontecimientos que se van conociendo tal como le llegan a la protagonista. Tampoco se descuida el entorno presentando algunos personajes secundarios, como el director de la editorial, Natasha, la compañera de trabajo, la familia de los Kipárisov o el amigo de Kolia. Se logra transmitir la realidad sin ser un panfleto político de la época y eso me ha cautivado.

Os recomiendo esta lectura muy encarecidamente. Aporta mucho y quita muy poco tiempo.


Por Nitha

13 de diciembre de 2018

El lector por Bernhard Schlink

Título: El Lector
Autor: Bernhard Schlink
Editorial: Anagrama
Nº Pág.: 208 pág.
Género: Drama, Histórica
Fecha de publicación original: 1995
Primera edición: septiembre 1997 



Michael Berg tiene quince años. Un día, regresando a casa del colegio, empieza a encontrarse mal y una mujer acude en su ayuda. La mujer se llama Hanna y tiene treinta y seis años. Unas semanas después, el muchacho, agradecido, le lleva a su casa un ramo de flores. Éste será el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos de Schiller, Goethe, Tolstói, Dickens ... El ritual se repite durante varios meses, hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro.
Siete años después, Michael, estudiante de Derecho, acude al juicio contra cinco mujeres acusadas de crímenes de guerra nazis y de ser las responsables de la muerte de varias personas en el campo de concentración del que eran guardianas. Una de las acusadas es Hanna. Y Michael se debate entre los gratos recuerdos y la sed de justicia, trata de comprender qué llevó a Hanna a cometer esas atrocidades, trata de descubrir quién es en realidad la mujer a la que amó...


Hoy traigo una de esas lecturas que son un semiclásico y que me he de decidido a leer a raíz del reto Serendipia. El lector es un libro famoso, sobre todo después de ser rodada la película del mismo nombre y, al ser un poco alérgica a esos fenómenos culturales, nunca caigo en el momento sino un tiempo más tarde cuando ya ha pasado el auge que los caracteriza. Por todo eso cuando vi esta novela como una propuesta me la apunté y siento no haberlo hecho antes.

La verdad es que se trata de una historia a priori sencilla: un chico adolescente se ve en apuros en la calle a causa de que le sobreviene un gran malestar y lo auxilia una mujer que pasa por ahí. Él se llama Michel, ella Hanna. Y cuando se recupera un poco de una enfermedad que lo tiene postrado a la cama, a iniciativa de su madre, decide ir a agradecer la ayuda a su entonces anónima salvadora. Y no se sabe bien bien cómo se inicia una relación erótica entre ambos.

Mientras iba leyendo el libro iba pensando a la vez en la idea de qué pasaría por mi cabeza si me lo hubiera leído con quince/dieciséis años. La verdad es que hubiera sido todo un descubrimiento y aunque a mí no me hubiera impresionado sobremanera (a esa edad hasta había leído ya literatura erótica) seguro que a mis compañeros de clase sí. Porque esta novela no trata sólo de la relación entre una mujer adulta y un muchacho sino que hay muchas cosas más por medio. Por ejemplo, a parte de la relación erótica entre ambos se construye una relación basada en la lectura, pues a Hanna le encanta que Michel le lea los libros que toca en clase; incluso le insta a estudiar y a sacarse el curso escolar amenazándolo con el fin de su relación. Hubiera sido un mensaje subliminal bastante potente para un adolescente y más cuando nuestro protagonista se adentra tanto en la literatura que es capaz hasta de escribir poesía preciosa:

"Cuando nos abrimos,
tú a mí y yo a tí,
cuando nos sumergimos,
tú en mí y yo en ti,
cuando nos olvidamos, 
tú en mí y yo en ti.
Sólo entonces,
yo soy yo y tú eres tú."


Es cierto que se trata de una relación "políticamente incorrecta", entre un adulto y un niño (la edad legal en España para mantener relaciones sexuales libres es a partir de dieciséis años) pero me he llegado a plantear si es adecuada. Moralismos a parte creo que el problema reside en el hecho de que un menor de esa edad no es que no pueda involucrarse en algo así sino que no es capaz de asumir sus consecuencias. La narración de Schlink en parte me da la razón. Michel se ve inmerso en algo nuevo que no es capaz de manejar del todo, es algo que lo engulle y sin que él se dé cuenta, lo condiciona incluso de adulto.

Este amor entre ambos termina cuando Hanna desaparece y parece que todo se difumina en el pasado, hasta que nuestro protagonista asiste a unos juicios sobre crímenes de guerra. Ahí es donde se vuelve a reencontrar a Hanna, pero en este caso no como una vecina más, sino como la acusada, la mujer que, siendo guardiana de un campo de concentración, supuestamente dejó morir a muchas mujeres presas. 

"No olvide a Hanna, desde luego, pero en algún momento su recuerdo dejó de acompañarme a todas partes. Quedó atrás, como queda atrás una ciudad cuando el tren sigue su marcha. Está allí, en algún lugar de nuestra espalda, y si hace falta puede uno coger otro tren e ir a asegurarse de que la ciudad todavía sigue allí. Pero ¿para qué hacer tal cosa?"

En realidad nos encontramos con una narración de toda una vida que pone en entredicho el fin del pasado nazi, el cómo una sociedad se enfrenta a esa historia. Da la sensación que el deseo de la población es que se termine de cualquier manera con ese pasado, pero que se termine. No importan los medios solo el fin. Con una narración fluida, con lenguaje sencillo se nos narra el sentimiento de las nuevas generaciones hacia sus padres y hacia aquello y aquellos que no dejan olvidar.

Es una obra muy intimista, profunda en el mensaje que, pese a su corta extensión, le deja a uno cavilando sobre todo el proceso postnazi. Es curioso como hay muchos libros sobre la IIGM, sobre los campos de concentración, sobre el horror y la violencia, sobre el fin de la guerra también, pero muy pocos sobre lo que pasó después con ese horror. Y si los hay, yo no conozco muchos (si me podéis recomendar alguno sería interesante). Esto me recuerda a una entrevista que leí hace mucho a un autor (no recuerdo a cuál) al que le preguntaban por qué los libros acababan con la boda y éste contestaba "porque a nadie le interesan las peleas del después". Pues ese "después" es lo que Bernhard Schlink plasma en este libro de tintes autobiográficos.

"¿Por qué? ¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve quebradizo al saber que ocultaba verdades amargas?"

Me arrepiento de no haber leído este libro antes. He leído mucho sobre su argumento y cosas muy diferentes, algunos hablaban de las pocas emociones que emanan lo personajes cosa con la cual estoy en total desacuerdo. A veces la falta de emoción es una emoción en sí misma. Hanna puede parecer fría y distante pero no es inconmovible. Desea esconder sus defectos y por ello es capaz de asumir un pasado nazi no del todo verídico. La culpa le pesa pero hasta de ella se sabe proteger. Y Michel es un joven que ha sido también marcado por la culpa, primero por esconder su relación con Hanna y no darle el reconocimiento adecuado y después, durante los juicios, precisamente por haber mantenido una relación con alguien con ese pasado. Al final, toda la novela está plagada de sentimientos, y el principal de ellos es la culpa.

"Luchaba siempre, y había luchado siempre, no para mostrar a los demás de lo que era capaz, sino para ocultarles de qué no era capaz. Una vida cuyo avances eran enérgicas retiradas y cuyas victorias eran derrotas encubiertas."

Hay una tercera parte en la novela de la que nada mencionaré por no estropear a la nadie su lectura pero debo decir que es la parte que más me ha gustado, quizás porque le da una conclusión a las cosas, cierra de un cierto modo el ciclo. Recomiendo encarecidamente esta lectura a los que, como yo, de forma errónea, aún no la habéis tenido en las manos. Es deliciosa a su particular manera.


Por Nitha

26 de noviembre de 2018

La maleta de Ana por Celia Santos

Título: La maleta de Ana
Autor: Celia Santos
Editorial: Penguin Random House
Nº Pág.: 339 pág.
Género: Novela histórica
Primera edición: junio 2018




En los años sesenta y setenta del siglo pasado, cientos de miles de mujeres españolas emigraron a Alemania para trabajar. Eran heroínas anónimas que se enfrentaban a un mundo nuevo y a menudo hostil solo para ayudar a sus familias. Esta extraordinaria novela es la historia de una de ellas, pero podría ser la de todas.
Es el relato duro pero emocionante de Ana, desde que sale de su pueblo de Ávila con una pequeña maleta de cartón para trabajar en una gran fábrica de Colonia. Es la historia de su juventud, sus dificultades, su complicidad con las otras obreras y su lucha contra las desigualdades sociales, pero también es el relato de su gran historia de amor.


Hoy traigo una reseña que me será muy difícil de hacer porque la verdad es que no sé por donde cogerla. Empezaré diciendo que vi este libro en algunas webs, alguna reseña que no hablaban mal del mismo y que pese a que no había generado mucho interés era algo comprensible al tratarse de una primera obra de la autora. Me gustó la sinopsis, el tema y la época que trataba y me quedé con el título para el caso de que se me cruzaba. Y se cruzó. Un día entré en la biblioteca y ahí estaba, en la sección de novedades.

La verdad es que esta novela empieza bien, enganchando al lector y a dos voces distintas: una en el pasado y otra en el presente. Así, la voz del pasado nos será contada por la protagonista indiscutible de la historia, Ana, que se despide de su familia para emigrar a Alemania en los años más difíciles del franquismo, cuando hacía falta dinero para comer y en España no lo había. En el tren de ida conocerá a otros en su misma situación y se hará amiga de algunos. Intercalados, encontraremos los capítulos del presente en los que Cora, una mujer adulta se ve desbordada por los acontecimientos de su vida y acaba conduciendo sin rumbo por la autopista hasta acabar en un pequeño pueblo costero.

Los capítulos irán sucediéndose y pronto descubriremos el vínculo entre ambas historias, que para mi gusto es ciertamente forzado. Pese a que creo que el argumento está bien pensado, la época es muy interesante y los personajes bien elegidos, creo que ahí se acaba todo lo bueno que puedo decir de esta novela. Por eso al principio escribía que no sabía por donde coger esta reseña, y todo esto lo escribo con un profundo respeto hacia la autora.

Voy a intentar explicarme. Uno de los elementos que más me atrajo fue la época histórica: finales de los años sesenta y los años setenta. No es un periodo de tiempo muy al alza en las novelas históricas actuales y menos lo es el éxodo de los españoles a Alemania y otros países para ganarse el jornal. Pues eso, que es algo que podría dar mucho jugo, poco se aprovecha. Es cierto que da inicio a la novela, pero después sólo se nos cuentan las penosas condiciones de los trabajadores, aprovechando muy poco el contexto histórico. De hecho el capítulo que más me ha gustado es precisamente cuando Ana y sus amistades se aventuran a una manifestación a Berlín y en el que se vive algo de ese momento revolucionario.

"No hacía falta traductor; la alegría y la solidaridad eran el idioma común aquella tarde. Una tarde en la que los hijos de la represión conocieron el rostro de la libertad, abrazaron la igualdad, tan extraña para ellos y se emborracharon de la solidaridad e importancia de cada uno en aquella sociedad tan próspera. Una tarde que tocaron con la punta de los dedos el cielo del futuro y se sintieron parte de un hecho histórico". pág. 161

Y personalmente creo que todo lo anterior viene como consecuencia de lo poco dibujados que están los personajes. Son pocas las figuras principales de la novela pero, dejando de lado a Ana, todos los demás no tienen fondo, no tienen alma, no hay una característica que los distinga o un lenguaje particular (se supone que todos proceden de diversas partes de España y no he visto yo esa variedad en el idioma que realmente existe y que antes existía aún más). En definitiva, no es que no haya podido empatizar con ningún personaje, es que no tenía con qué empatizar

Además, con lo bien que había empezado la novela, en seguido se hizo todo previsible, no había ningún misterio que resolver ni nada que anticipar. El final se veía desde poco más de la mitad del libro. Y por último, hay una cosa que detesto más que nada en la literatura: si vamos a hablar de sexo, hablemos de sexo, no me gusta nada que se usen eufemismos para hacer el "acto" más bonito o más literario, llegando a empalagoso y produciendo un poco de asquete, la verdad.

Ahora, releyendo la reseña, me doy cuenta que estoy siendo muy dura. Quiero enfatizar que escribo esto desde mi más profundo respeto por la autora, pero creo que últimamente se nos toma el pelo por parte de algunas editoriales presentando novelas de alguna persona que tiene presencia en los medios y al final eso hace que desconfíes y te des cuenta que no prima la calidad. Pese a ello creo que esta autora sí puede tener recorrido, puesto que hay pasajes en el libro que son buenos, e incluso inspiradores, y aunque no recomendaría este libro quiero quedarme con esas partes, esas citas que incluyo aquí y que muestran la cara bonita de la literatura.

"Ya no tenía miedo a lo que había descubierto de sí misma, tampoco a las represalias ni a la jerarquía bajo la cual había nacido y vivido hasta ese momento. Y es la ausencia de miedo la que nos hace temerarios, peligrosos, inconscientes; sobre todo con nosotros mismos." pág. 176




Por Nitha

27 de abril de 2018

La Canción de los Maoríes por Sarah Lark

Título: La Canción de los Maoríes
Autor: Sarah Lark
Editorial: Ediciones B
Nº Pág.: 703 pág.
Género: Ficción, Romántica, Saga, Novela histórica
Primera edición: junio 2013


En La canción de los maoríes, las primas Elaine y Kura forjarán su propio destino entre las raíces inglesas y la llamada del pueblo maorí. En tiempos convulsos, vivirán los vaivenes de una tierra comparada con el paraíso a la que llegan misteriosos desconocidos decididos a quedarse.


Os habréis dado cuenta de que soy una lectora muy desordenada. Nunca leo dos libros seguidos del mismo género, mezclo novedades con novelas con fechas de publicación antiguas, no planifico mis lecturas, tampoco termino las sagas cuando toca y mil cosas más. Quiero pensar que es parte de mi encanto. Y hoy para no fallar a la costumbre vengo con un libro publicado en 2013, que seguramente todos ya habréis leído y (algunos) reseñado.

La Canción de los Maoríes es la segunda parte de la Saga del País de la Nube Blanca de Sarah Lark, obras con las cuales cosechó innumerables éxitos por todo el mundo. Al igual que el primer volumen de la trilogía (En el País de la Nuve Blanca), que en su día reseñé en este blog, esta novela se centra en dos mujeres, Elaine y Kura. Ambas son descendientes de Gwyneira y Helen, viejas conocidas de la primera novela. Conoceremos a nuestras muchachas en su época adolescente, con dieciséis y diecisiete años. Pudiera parecer que deberían ser dos mujeres cortadas por el mismo patrón pero no pueden ser más diferentes.

"Que Kura Warden tocara el órgano en Haldon era todo un acontecimiento (...). Varios hombres sucumbieron a distintos estadios de veneración en cuanto descubrieron el rostro y la figura de Kura, mientras las mujeres fueron vencidas por la emoción cuando la oyeron cantar."

Kura, hija de un pakeha (occidental) y una maorí, es una chica cuya belleza trastorna a todos los que la ven. Vive en una granja de ovejas pero sus intereses se centran en el arte, sobretodo la música y el canto. Su mayor sueño es ser cantante de ópera e ir a Europa a un conservatorio. Elaine, por su parte, es una muchacha bonita, vivaz, un poco deslenguada, que ayuda a sus padres y a su abuela en sus negocios. Le encantaría tener una granja de ovejas y emular a su abuela Gwyneira, aunque sus padres no poseen tierras para ello. Pero ambas tienen algo en común. Son chicas jóvenes que ansían experiencias y como no quiere la cosa se enamoran en cosa de varios minutos.

Así es cómo comienza esta novela. Kura acaba casándose con William, un irlandés recién llegado, que le promete su ansiada carrera artística aunque secretamente alberga otros fines. Elaine también se desposa con Thomas, hijo de John Sideblossom, otro de los personajes de la primera novela que se distingue especialmente por su brutalidad. Y, además, ambas primas se enemistan y no se pueden ni soportarse por una traición de Kura hacia Elaine.

"(Elaine) era una muchacha pelirroja (...). Era una joven extraordinariamente bonita y delicada, (...). Había recogido su largo y rizado cabello en una trenza que le colgaba hasta la mitad de la espalda, pero sus rizos se rebelaban. Un par de mechones ya se habían soltado y revoloteaban alrededor de su fino rostro."

A partir de este cuadro inicial viviremos las peripecias de ambas protagonistas, intercaladas en los distintos capítulos. Las novelas de Sarah Lark se caracterizan por ser escritas con un lenguaje sencillo, llano y directo. No tienen una acción trepidante puesto que su función principal es narrar un periodo de la vida de las chicas, su paso de niñas a mujer. A mi me da sosiego y calidez su prosa. Son novelas sin complejos giros pero siempre tienen sorpresas que dejan a uno perplejo. Y La Canción de los Maoríes no es una excepción, puesto que el desenlace si bien no es inesperado en el qué pero sí en el cómo. Ya lo escribí en su día, cuando reseñé la primera parte, me da ciertos recuerdos a los libros de Jane Austen: son historias sobre mujeres, mujeres que aman y sufren pero que siempre se saben sobreponer. Está claro que el contexto es totalmente distinto y la escritura también pero el fondo es ese mismo.

Al igual que me sucedió con En el País de la Nube Blanca, me costó arrancar al inicio. Al ser libros bastante largos los inicios no son tan absorbentes. Tampoco el género landscape ayuda, ya que muchas ocasiones uno se pierde en algunas descripciones. Pero una vez se conoce a las protagonistas y sus historias ya no hay quien pare a una. También ayuda todo lo que nos cuenta la autora sobre los maoríes y la cría de ovejas, aunque en esta novela lo hace menos que en el primera, y la minería, otro de los motores económicos del país en sus inicios.

Ahora que están llegando las fechas estivales, os recomiendo las novelas de Sarah Lark para vuestras vacaciones. Son perfectas para disfrutarlas en una tumbona con el sol calentando la coronilla, leyendo relajádamente las aventuras de las chicas.


Esta lectura se engloba en el reto de Novela Landscape y Exótica:


Por Nitha

23 de abril de 2018

La Canción de Mbama por Javier Reverte


Título: La Canción de Mbama. Una historia africana
Autor: Javier Reverte
Editorial: Penguin Random House
Nº Pág.: 203 pág.
Género: Histórico, Ficción
Fecha de publicación original: 2007
Primera edición: 2017








Cuando Guinea Ecuatorial era todavía colonia española, Luis Urzaiz, un joven médico navarro lleno de ilusiones, desembarcaba en África dispuesto a cumplir el sueño de dedicar su vida a los más necesitados y formar una familia. 
La luz de África, sus paisajes y la sensualidad de sus gentes transforman su carácter de un modo definitivo, así como la violencia que estalla de manera intermitente y feroz en este lugar donde reinan la malaria, las serpientes, los cocodrilos y la magia negra. 
Cuarenta años después de su llegada, el hombre maduro que ha librado infinidad de batallas y ha perdido casi todas se aferra, en compañía de su dulce amante africana, a la última esperanza posible: que los esfuerzos y las penurias sufridas en todos estos años para levantar y sostener el mejor hospital de la región sean reconocidos con el Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, los fantasmas del pueblo acechan, y no le abandonan fácilmente: Teodosio Mbama, un viejo y cruel enemigo, ha regresado a Cogo sediento de venganza.


Hace tiempo que no publico ninguna reseña y es un símptoma de los cambios que estoy teniendo en casa. Ya lo dicen que los disgustos vienen de tres en tres, así que disculpad este silencio involuntario. Pero hoy, siendo el Día del Libro, me parece que ya no puedo faltar más. Un poco en esta misma línea está nuestro protagonista de hoy. Supongo que mis circunstancias influyen en mi opinión acerca de la lectura pero me ha dado impresión de que es hombre bastante triste y ciertamente amargado. ¿Pero quién no lo es hoy en día?

Empecemos por el principio. Empecemos por el autor, Javier Reverte. No he leído muchos libros suyos y los que han caído en mis manos han sido de forma desordenada sin un hilo conductor claro. Pero hay que señalar que es un autor que empezó como periodista y ha escrito muchas novelas ambientadas en el continente africano. Y eso se nota mucho en La Canción de Mbama, ambientada en Guinea Ecuatorial. Juro y prometo que pese a que el libro es bastante corto, poco más de 200 páginas, este autor ha conseguido transportarme a esas ciudades, poblados y esos paisajes, algunos áridos, otros húmedos. Y eso por mi parte lo valoro mucho. Pocas veces realmente me veo en otro lugar, normalmente acabo por imaginármelo a mi manera, pero en este caso ha sido absorbente y muy gráfico el vocabulario utilizado.

"La tierra era roja. A veces, sorteaba ríos de corriente majestuosa y aguas claras. Las enormes ceibas y los cimbreantes cocoteros cerraban un paisaje sobre el que reinaba un cielo de brioso azul surcado por nubes veloces."

En este caso, nuestro protagonista es Luiz Urzais, un joven médico navarro, de buena familia y con un porvenir brillante que por circunstancias de la vida acaba en Guinea Ecuatorial. Su sueño es dedicarse a los más necesitados, cambiar la vida de las personas en un lugar en que cualquier ayuda es poca. Él con su joven esposa se instalan en el país con unas expectativas que se verán truncadas porque nunca más volverán a ser los mismos.

En esta novela Javier Reverte nos acerca a la inestabilidad política de ese país sufrida en una época muy concreta, pero es fácilmente explayable a otros lugares del continente africano. Muchos de sus países se caracterizan por continuas luchas de poder, hombres que se hacen llamar presidentes y hacen de todo para perpetuarse en el poder o llegar a él. Ese es el caso de Teodosio Mbama, un jefe militar (policía), autoproclamado jefe de la provincia. Pero algo truncó el poder de Mbama y sus huesos acabaron en la cárcel. Y en algo de eso tuvo que ver Luis Urzais.

"Era un extranjero. Y una voz interior le pedía que regresara a su patria."

Así empieza nuestra novela, con un protagonista temeroso de un enemigo cruel, sanguinario y vengativo. Viviremos esa angustia con él. Porque Congo nunca ha sido un lugar seguro y menos con Mbama acechando en cada esquina. Pero tampoco Luis está libre de pecado. ¿Cómo puede uno mantenerse fiel a su moral en el lugar en el que nadie lo hace? ¿Cómo seguir adelante sólo frente a la multitud? Desde luego Javier Reverte muestra una parte de la condición humana que muchas veces pasa desapercibida. Todos somos nuestros propios protagonistas y antagonistas a la vez, siempre hay luz y oscuridad en uno mismo. Para mi es algo difícil de conciliar y aún no sé si me "cae bien" Luis o no.

Por último, no me gustaría acabar esta reseña sin destacar el papel de la mujer en toda la narración. Es cierto que no juegan un papel principal pero están siempre ahí. Y en este caso puedo decir que el autor ha incluido diferentes perfiles de mujeres. Desde la africana que lucha por lo que quiere y tiene, a la blanca que huye y, a la mestiza que duda. Son ciertamente interesantes estas personas tan dispares. 

"Luis Urzais pensaba que Melita hacía el amor con el orgullo de una blanca, mientras que le quería con la sumisión de una negra."

Os recomiendo esta lectura si os gusta leer sobre paisajes exóticos e historias fuera de lo común, protagonistas que son buenos y malos a la vez y si sois capaces de entender sin juzgar.



Esta lectura se engloba en el reto de Novela Exótica:



Por Nitha

25 de julio de 2014

En el País de la Nube Blanca por Sarah Lark




Editorial: S.A. Ediciones B de Bolsillo
1ª edición: febrero 2013
Páginas: 746 pág.
Género: Rómántico/ Histórico/ Ficción literaria










Londres, 1852: dos chicas emprenden la travesía en barco hacia Nueva Zelanda. Para ellas significa el comienzo de una nueva vida como futuras esposas de unos hombres a quienes no conocen. Gwyneira, de origen noble, está prometida al hijo de un magnate de la lana, mientras que Helen, institutriz de profesión, ha respondido a la solicitud de matrimonio de un granjero. Ambas deberán seguir su destino en una tierra a la que se compara con el paraíso. Pero ¿hallarán el amor y la felicidad en el extremo opuesto del mundo?
  

Este es el resumen disponible en la contraportada de este libro y en todas las páginas webs que uno puede consultar pero, personalmente, creo que no le hace justicia. Las dos protagonistas son mucho más que aventureras, son tan distintas, como lo puede ser el blanco del negro.

Helen Davenport representa a esas mujeres tan conservadoras, tan clásicas y recatadas que cuando uno las conoce entre las miles de páginas, las admira solo por ser como son y que no desistan de ello. Es un personaje a lo Jane Austen muy bien cometido y que cada vez que hace algo fuera de su zona de confort uno se sorprende y le coge simpatía.

Por otra parte, Gwyneira Silkham es una mujer que debería haber nacido un siglo más tarde. Pionera en muchas cosas y valiente en otras tantas. Con un conocimiento muy superior a los hombres en algunas cosas, sobretodo en la cría de ovejas y de perros pastores, los famosos collies.


“Gwyneira no se hacía ilusiones: siendo la tercera hija no podía esperar gran cosa. Especialmente porque su hermano vivía a costa de su padre. John Henry “estudiaba” en Londres. Gwyneira tan solo se preguntaba qué disciplina.”

Pero la sinopsis no hace mención de otras cinco niñas, huérfanas, enviadas por las “Buenas” mujeres de alta alcurnia de Londres, que se ocupaban de los orfanatos y demás lugares de beneficencia. La excusa es archiconocida: en Nueva Zelanda hay más oportunidades que en el viejo Londres para cinco niñas sin profesión. Miss Davenport es escogida como su acompañante de mayor edad, puesto que las niñas tenían entre ocho y once años y ello hace que todos los acontecimientos se precipiten. Durante el viaje ella les da una educación de ladie, para que puedan tener algún oficio de criada, algo escaso en este nuevo mundo.

La novela no solo trata la historia de nuestras dos protagonistas, sino que a lo largo de todo el texto nos vamos encontrando con explicaciones de la cultura de los maoríes, de qué significa Nueva Zelanda, de cómo los colonos ingleses no siempre han sido justos con los nativos y una infinita información sobre la cría de ovejas y perros pastores. Es un relato sobre los buscadores de oro, caza de ballenas, la homosexualidad y un largo etcétera. Y así, a lo largo de más de veinte años seguimos la historia de Helen y Gwyneira, de sus hijos y de tanto en tanto se cruza su historia con la de las cinco niñas y viejos amigos dejados en Londres. Y hay momentos mágicos:


“Se quedaban abrazados y escuchaban el golpeteo de las gotas de lluvia en la cubierta, se estrechaban el uno contra el otro y se contaban historias.”

Personalmente me ha parecida una novela genial. No la puedo recomendar a todos los lectores, solo a aquellos a los que les gusta una lectura pausada pero sin aburrirse. Aquellos que disfrutan con asesinatos, traiciones y espectaculares giros de historia que dejan a uno boquiabierto quizás no disfrutarán del todo de la escritura de Sarah Lark, aunque hay un poco de todo ello en esta novela. Pero el estilo de la autora es muy natural y mientras lo leía me pareció recordar a Jane Eyre, a las Dashwood y demás, aunque de una forma mucho más trasgresora y atrevida. Un perfecto libro para unas vacaciones tranquilas en la playa.


“La joven se llevó las manos al vientre y alzó los brazos con un gesto que lo abarcaba todo, como si quisiera abrazar con él los valles y las montañas.”

Por Nitha

24 de julio de 2014

La Reina Descalza por Ildefonso Falcones





Editorial: Grijalbo
Nº de páginas: 748
Género: Novela histórica
Año 1º edición: 2013











En la España del siglo XVIII, una conmovedora historia de amistad, pasión y venganza une dos voces de mujer en un canto desgarrado por la libertad.”


Sé que me ha costado terminar este libro. Es curioso, pero con los libros de este gran autor he pasado por tres procesos muy diferentes, pero con un final bastante parecido. Con el primero, “La Catedral del Mar”, tuve un flechazo desde la primera página hasta la última. Con “La mano de Fátima” me costó un poco meterme en la historia, pero una vez que me envolvió, cayó sin remedio. Y con éste ha sido todo lo contrario: la historia me dejó deslumbrada al principio pero el giro de los acontecimientos hicieron que el final se me encallase. Pero sin duda, son libros que merecen ser leídos, y siempre tendrán un sitio privilegiado en mi estantería.

“La muchacha sorprendida, calló.
- ¡Continua hasta que la boca te sepa a sangre! – le insistió la vieja María, recriminando con la mirada a la chiquillería, que desapareció tras los árboles.”

La historia gira en torno a dos muchachas: Caridad, o Cachita, una ex esclava que acaba de llegar de Cuba, y en España conoce a Milagros, una gitanilla que vive con sus padres y su abuelo materno.

Realmente el autor nos introduce en el mundo de los gitanos de Triana, e inconscientemente, eliges bando. Cada familia, cada tradición, cada traición, cada instante que un miembro del clan habla, tu lealtad ya esta decidida. Creo que yo elegí en el momento en que conocí a la madre de Milagros, Ana. Me declaro una Vega en toda regla.

“Los enemigos de alguien de tu familia, los enemigos de tu abuelo, de tu madre, son también tus enemigos, todos los miembros de esa familia lo son. Esa es la ley de los gitanos. Traidora, sí, yo también lo creo. Y son muchos quienes opinan lo mismo.”

La historia transcurre con un ritmo sosegado hasta que llega la redada de los gitanos en España durante el 1749. En ese momento, todo se vuelve caótico y el corazón empieza a encogerse. Familias separadas, situaciones al límite, y miedo. Yo sentía miedo. Y esta es otra de las grandes cosas que Ildefonso Falcones consigue con sus novelas: hacerte revivir la historia de los lugares, sufriéndola o amándola.

En momentos de la historia los protagonistas se separan, pero en el fondo viven una especie de vida paralela. Caridad intenta lograr la libertad que parece que siempre se le niega, mientras que el abuelo de Milagros, el Galeote, espera poder conservar su honor. Ana, simplemente, intenta sobrevivir sin perder la dignidad.

“Quienes la vieron, aplaudieron con mayor fuerza en la creencia de que las lágrimas que corrían por sus mejillas eran de felicidad.”

Y, a todo esto, Milagros vive un sueño que rápidamente se transforma en su peor pesadilla. Y de ahí, surge la Reina Descalza: de su inquebrantable raza.

Si con este autor ya habéis soñado y sufrido antes, lo siento, pero no hay escapatoria: éste debe ser vuestro siguiente libro. Me han dicho que aún quedan algunas entradas en el Coliseo del Príncipe para ver bailar a la Reina Descalza, ¿venís?




Por Nynia