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28 de diciembre de 2018

El cuento de la criada por Margaret Atwood

Título: El cuento de la criada
Autor: Margaret Atwood
Editorial: Salamandra
Nº Pág.: 416 pág.
Género: Ciencia ficción, Distopía
Fecha de publicación original: 1985
Primera edición: 2017


Amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy.

En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo. 


Llevo posponiendo esta reseña meses y sinceramente no se por qué. Quizás porque ha sido una de las novelas más leídas y reseñadas de los últimos años (cosas que pasan cuando sale la serie), quizás porque poco puedo aportar a lo ya dicho, quizás porque le autora y su carrera imponen. Pero el caso es que Margaret Atwood siempre ha sido una escritora que me ha atraído, sobre todo por ser como Joyce Carol Oates, una institución en sí misma. Por fin me he estrenado con ella y he decidido hacerlo con el "bestseller" de los días de hoy.

Antes de comenzar la reseña debo confesar que previo a la lectura me tragué toda la serie y eso me ha condicionado bastante. A mí sí me ha gustado la versión filmográfica y la interpretación y el físico de los actores me los hice míos cuando leí el libro. No sé si fue un acierto, aunque yo así lo creo. Y voy a intentar explicarme.

Pero antes, para aquellos pocos que aún no han leído la novela, decirles que se trata de una historia que se basa en un futuro de tintes distópicos. En EEUU ha habido una revolución de un grupo de personas con un credo muy definido que han conseguido imponerse a base de atentar contra la autoridad, matar a dirigentes políticos e inmiscuirse en todas las instituciones. Se ha instaurado un nuevo orden, una dictadura de tintes religiosos, basada en una interpretación totalmente alterada de la Biblia. Estamos, pues, en una sociedad que mezcla política y religión y tiene como uno de sus fines primordiales, aunque no declarados, someter a las mujeres, la natalidad y cualquier tipo de libertad sexual, entre otras muchas cosas.

"(...) en Gilead hubo muy pocas ideas verdaderamente originales: su genialidad consistió en la síntesis".

Gilead, que es como se denomina este territorio, es la República donde vive Defred. Ella es una criada, una mujer que está destinada a procrear, más concretamente a ser violada mensualmente por el Comandante, el señor de la casa y con la participación de su esposa. Defred antes era una mujer libre, tenía familia y era una profesional en su campo de trabajo. El no someterse a las normas de la nueva República la ha condenado a ese nuevo destino, disfrazado por los credos de Gilead, como un fin superior y loable.

Durante las páginas de este libro se nos narra el día a día de Defred, sus pocas interacciones sociales con los habitantes de la mansión, las marthas (mujeres que se encargan de la cocina, limpieza y administración de la casa), la mujer del Comandante y las demás criadas. No se le permite casi estar a solas, siempre está vigilada, siempre va acompañada, incluso el ir a la compra es una tarea de parejas, de dos criadas que se vigilan entre sí. Gilead es como en 1984 de George Orwell, el estado totalitario que todo lo ve, todo lo sabe y del cual no se puede escapar más que en los propios pensamientos e incluso entonces se hace complicado.

"Gilead, decía Tía Lydia, no tiene fronteras. Gilead está dentro de ti".

Lo cierto es que si uno lee el libro sin ninguna referencia puede parecer un relato un poco caótico, pues todo lo vemos a través de los ojos y pensamientos de Defred. Nos metemos literalmente en su cerebro y escuchamos sus pensamientos. El tiempo transcurre según sus tareas y los demás personajes que aparecen los vemos a través de sus ojos. Estamos pues ante un narrador protagonista que nos impide conocer los pensamientos y motivaciones de los demás más allá de lo que dicen o declaran. Y como en Gilead hay que tener mucho cuidado con lo que se expresa sólo podemos interpretar en muchos puntos las intenciones de la gente.

Escribía más arriba que el relato, casi a modo de diario, nos puede parecer caótico puesto que la vida diaria de Defred se mezcla con recuerdos de una época pasada, de su marido, de su hija. A mí esto me pareció original y refrescante. Se introducen personajes nuevos y de mucho calado, como Moira, la mejor amiga de Defred en la vida pasada. Una mujer lesbiana, desinhibida y libre, fuerte y resiliente que sufrió destierro des del primer momento por su orientación sexual y condenada también a ser una criada. También hay recuerdos del principio de Gilead. Se intercalan personajes detestables como Tía Lydia, jefa de las guardianas de las criadas, introduciendo la realidad distópica de mujeres sometiendo a mujeres, por su bien, por el bien de todos. Y por supuesto no puedo dejar de mencionar al Comandante: cuánta hipocresía en una sola persona. Él es la reencarnación del sarcasmo de Gilead, un ferviente creyente que rompe las mismas reglas que impone. Me ha gustado mucho la reacción que se establece entre él y Defred, una aceptación mutua impuesta por la necesidad, una obra de teatro donde ambos personajes interpretan su papel, a sabiendas de que finjen en todo momento pero queriendo creer que es real.

"Debería odiar a este hombre. Sé que debería, pero no es lo que siento. Lo que siento es más complicado. No sé cómo llamarlo. No es amor".

Hay más actores en esta obra. Destacaría el papel del chófer del Comandante, Nick. Este es uno de los hombres menos definidos. Aquí es donde el haber visto la serie me ha influido más. Si uno lee la novela Nick puede parecer un aséptico, un oportunista, un hombre frío y calculador. Pero en la serie se le muestra de forma diferente: un hombre que estuvo en un determinado momento en un lugar que le ha llevado a su destino actual. Es una especie de víctima de la situación y la asume. En la serie se le da calado psicológico y esa personalidad yo he trasladado sin querer al libro, llenando los vacíos donde los he encontrado. También la serie me ha influido al conocer a Deglen, otra criada, compañera de Defred. Su papel es clave para comprender la evolución de nuestra protagonista.

"Pero recuerda también que el perdón es un signo de poder. Implorarlo es un signo de poder, y negarlo o concederlo es un signo de poder, tal vez el más grande".

La verdad es que, pese a ser escrita en 1985, El cuento de la criada no puede ser más actual. Empezando por el terrorismo islamista, los desastres medioambientales, la pérdida de los derechos y las libertades, el fanatismo, y acabando con la desigualdad, la opresión y la condición de la mujer. La misma Margaret Atwood ha contado que la idea surgió en una charla con una amiga allá por 1981, cuando ambas discutían si es posible imaginarse vivir en un mundo de fundamentalismo religioso. Así que en realidad El cuento de la criada es un experimento, una historia que puede ser realidad si el credo se lleva a cabo hasta sus últimas consecuencias. De hecho, esa es una parte que más me ha gustado: cuando la misma Defred no se deja de preguntar sobre cómo empezó todo, cómo no fue capaz de ver, de predecir que aquello iba a suceder. Algo muy perturbador y familiar en el mundo de hoy. Toda la novela esta plagada de esa intriga sostenida, como un cuento victoriano/gótico moderno.

He leído muchas reseñas de esta novela, buenas y malas, por lo que soy consciente de que es difícil convencer a todo el mundo sobre el valor de la obra de Atwood. No sé si os llama o no esta clase de historias, pero desde luego creo que se le debe la oportunidad. No sé si os gustará El cuento de la criada pero os aseguro que no deja indiferente a nadie. A mí me ha encantado. No dejaré de recomendarla y ya se la he regalado a Nynia para que no se le pase entre tanta novedad. Así que os invito a echarle un vistazo a este testimonio novelado.

"Tengo la intención de salir de aquí. Esto no puede durar toda la vida. (...) Cuando salga de aquí, si alguna vez soy capaz de dejar constancia de ello, de la manera que sea, incluso relatándoselo a alguien, también será una reconstrucción e incluso otra versión. Es imposible contar una cosa exactamente cómo ocurrió, (...)".


Por Nitha

22 de septiembre de 2018

The Giver por Lois Lowry


Título: The Giver
Autor: Lois Lowry
Editorial:  Bookstore
Nº Pág.: 180 pág.
Género: Juvenil, Distopía, Ciencia Ficción
Fecha de Publicación Original: 1993
Primera edición: julio 2015



The Giver. El dador de recuerdos. Diciembre es el mes en el que se celebra la Ceremonia anual en la que los Doce reciben sus asignaciones vitalicias determinadas por el Comité de Ancianos. Pero Jonás, un niño que cumple doce años, ha sido elegido para algo muy especial. Cuando su selección le lleva ante el más honorable de los Ancianos -el Dador-, Jonás comienza a darse cuenta de los oscuros secretos que subyacen tras la frágil perfección de su mundo.


Siguiendo con la estela del club de lectura en el que participé, el último libro que leímos fue The Giver (creo que en español lo han traducido como el “El dador de recuerdos”). Este libro cuenta la historia de Jonás, uno chico que vive en una comunidad muy especial: no hay posibilidad de decisión. Todo lo que os podáis imaginar está determinado por ley, de manera que los personajes del libro no tienen poder de decisión.

“I feel sorry for anyone who is in a place where he feels strange and stupid.”

Todos los aspectos de la vida en la comunidad están fijados: cada matrimonio (fijado por parámetros no por amor) tiene dos hijos (un niño y una niña). No obstante, todos los niños de la comunidad son fruto de las “paridoras”, que son las mujeres encargadas de dar a luz. Ese es su trabajo. Nadie más puede tener hijos. 

“It is much easier to be brave if you do not know everything.”

La vida de Jonás sigue los tempos marcados por las reglas, pero pequeños detalles nos hacen ver que él es diferente. Cuando llega la ceremonia de su duodécimo aniversario es el momento en que deben asignarle un trabajo para toda la vida. Y aquí es donde todo cambia.

“Take pride in your pain; you are stronger than those who have none”

Creo que hasta aquí puedo compartir con vosotros porque realmente este momento es el crucial para la historia. A partir de ahí, todo empieza a desvelarse muy poco a poco. Definitivamente, este libro es una lectura excelente para los adolescente. Se pueden sacar múltiples lecturas de él y sobretodo, creo que tiene un mensaje muy potente para poder reflexionar. Porque creo que tenemos la suerte de poder decidir muchas cosas en nuestra vida y a veces, no somos capaces de valorarlo.

“The worst part of holding the memories is not the pain. It's the loneliness of it. Memories need to be shared.”

Hoy es la ceremonia Anual, venid conmigo y veremos las nuevas asignaciones. Creo que este año se anunciará algo muy importante…



Una última cosa: creo que en el club de lectura alguna compañera comentó que existe la película. No he tenido el placer de verla, pero se ve que es bastante fiel al libro. 




Por Nynia

9 de agosto de 2018

En estado salvaje por Charlotte Wood

Título: En estado salvaje
Autor: Charlotte Wood
Editorial: Lumen
Nº Pág.: 256 pág.
Género: Distopía, Crítica social
Primera edición: octubre 2015


Te preguntas dónde estás,
pero lo que de verdad importa
es saber qué eres.

Diez mujeres atrapadas en medio de la nada. Una novela que cuestiona el papel de la mujer en la sociedad. Perturbadora y difícil de olvidar.

Son diez, y al despertarse una mañana descubren el horror: alguien las ha drogado y trasladado a un lugar siniestro en medio de la nada. Están encerradas en barracones oscuros, llevan unas túnicas de algodón basto, unas botas viejas y el pelo rapado.

Van atadas como animales, caminan sin descanso a las órdenes de sus captores, y al volver les esperan un cuenco de papilla amarillenta y un vaso de agua sucia. No hay luz en el barracón ni conexión alguna con el mundo exterior; el silencio solo se rasga con el canto enloquecido de los pájaros por la noche.

Son diez, diez mujeres jóvenes que fueron muy hermosas. Hace poco seguían las últimas tendencias de la moda, y ahora intentan saber qué pasó, dónde están y cómo salir de esta pesadilla. Preguntan, intentan averiguar, seducir a quien haga falta, pero la verdad tarda en llegar. ¿Vale la pena esperar?

Al hilo de la mejor tradición literaria, con ecos que nos recuerdan las escenas más impactantes de El cuento de la criada y El señor de las moscas, Charlotte Wood ha escrito una novela hipnótica que nada tiene que ver con un futuro lejano. Estas diez mujeres podrían estar hoy aquí. Es más, podrían ser cualquiera de nosotras. Quien avisa no es traidor.


Sinceramente no sé en qué momento ni donde supe de la existencia de este libro. Lo único que recuerdo es que después de leer la sinopsis se me quedo metido entre ceja y ceja y solo sabía que quería leerlo. Y es que me parecieron tan duras las palabras con las que la editorial nos presentaba la novela de Charlotte Wood que me dieron ganas de torturarme con esas páginas ya que algo me decía que no me arrepentiría.

Nos encontraremos con un lugar indeterminado pero caluroso, un lugar abandonado que parece haber sido una granja o una fábrica o algo por el estilo. 10 mujeres han sido raptadas o engatusadas por personas indeterminadas y todas ellas despiertan en unos cubículos, con síntomas evidentes de haber sido drogadas. A partir de ese momento serán sometidas a numerosas humillaciones, vejaciones, malos tratos físicos por parte de sus captores: dos hombres y una mujer. Son muchas las mujeres raptadas pero dos son nuestras narradoras: Yala Kovacs, y Vera Wood. Ambas se encuentran poco después de despertarse. Vestidas con ropas ásperas, despojadas de sus cosas y calzando unas botas viejas no saben dónde están, no saben qué les espera, no saben si pueden confiar una en la otra. Toda la novela es angustiosa y difícil de masticar y todo eso comienza desde este buen principio.

A partir de este momento los dos hombre, magnánimos en sus papeles de tiranos, someten a las chicas a la pura y dura esclavitud. Les rapan el pelo, las despojan de cualquier signo de feminidad y delicadeza, las golpean, hieren, azotan y las hacen mover piedras para construir una carretera para que un día determinado lleguen los mandamases de una compañía llamada Hardings International, supuesta patrocinadora de este encierro. Se establece un statu quo en el que las chicas se preguntan por qué están allí. Todos nos preguntaremos qué crimen debieron cometer para merecer este castigo. Y la respuesta es simple: ninguno pero, casualmente, todas están relacionadas con algún escándalo sexual, todas tienen ciertas ansias de fama hasta el punto de plantearse que este encierro no es más que un programa de telerealidad, un realityshow o así lo desean. Y la guinda del pastel: no pueden marcharse, están rodeadas de una valla metálica electrificada.

"(...) le dio un empellón en la espalda con sus manos fuertes y gritó: "La siguiente" mientras la obligaba a pasar por otra puerta, y Yala pasó dando tumbos, igual que una oveja cayendo por una rampa bajo la luz deslumbrante, a la mierda y terror del aprisco, hasta que se vio en otra habitación. Llena de chicas calvas y asustadas".

Si habéis leído la sinopsis más arriba, ya en la contraportada se compara este libro con El cuento de la criada. No he querido hacer esta reseña sin haber leído antes esta última novela porque sólo con ver la serie ya no me parecían comparables. Para mí El cuento de la criada (espero reseñarlo en breve) es eso, un cuento, una distopía que podría pasar si se dieren ciertas circunstancias y elementos en una combinación perfecta, casi como en todas las distopías. En cambio En estado salvaje es una novela sobre una historia que pasó, pasa y pasará, que se basa en el estereotipo de la mujer como objeto sexual, en una sociedad que aún tiene que avanzar en ciertos aspectos. De hecho, hace poco leí una entrevistan con la autora en la que declaró que al escribir En estado salvaje se inspiró en una historia real, que pasó en Nueva Gales del Sur (Australia), en los años sesenta, cuando existió "una cárcel de mujeres donde castigaban brutalmente a las presas. A muchas las metían acusadas de vagas o por tener mal carácter".

Es obvio que Charlotte Wood no ha pretendido crear una distopía sino hacer una crítica social. Por un lado tenemos el papel de los hombres captores que no saben manejar el poder sin ser crueles. Pretenden tener autoridad, ser superiores a sus presas pero todo se acaba reduciendo a las ansias de poder y dominación a través del sexo. Por otro lado, la mujer captora, Nancy, representa el papel de la "traidora a su género", celosa en secreto de las cautivas pero disfrutando con sus desgracias y de su superioridad respecto de ellas. Y por último tenemos al "pueblo llano", a las maltratadas, más numerosas que sus celadores, consientes de que pueden dominarlos pero por alguna razón no son capaces de ponerse de acuerdo, todo lo contrario, buscan pisar a las demás para sobresalir y ser la favorita.

"Las chicas veían como Teddy utilizaba a Nancy. Era asqueroso, como todos los hombres, convenían. Eran los hombres quienes empezaban las guerras, quienes cometían las matanzas, las violaciones y mutilaciones.
–Imaginad si las mujeres dirigieran el mundo –suspiró Izzy.
Se hizo el silencio.
–Pero a mí me gustan los hombres –musitó Rhiannon. Todos los rostros se volvieron hacia ella, así que añadió a toda prisa–: No estos, claro.
–Imaginad como sería este sitio si estuviéramos solo nosotras –dijo Barbs.
Las demás lo pensaros en silencio.
–Aún estaría Nancy –dijo por fin la vocecilla de Joy.
–Y Hetty –dijo Maitlynd.
Se estremecieron."

En estado salvaje es una novela incómoda, dura y que en muchas ocasiones te hace revolver el estómago. No es apta para todos los públicos ni para todos los momentos. Reconozco que en ciertos pasajes lo pasé mal y las descripciones a veces pueden ser demasiado gráficas. No se escatima en el lenguaje llano pero a la vez directo, ningún aspecto se ve suavizado. En varios momentos tuve que dejar de leer pero en ningún momento lo quise dejar. Lo cierto es que en general tengo que decir que me ha gustado pero creo que la novela es demasiado extensa, desde mi humilde punto de vista creo que la última parte se alarga demasiado y ya no aporta nada nuevo. Aún y así lo recomendaría pero haciendo todas estas advertencias que dejo en este párrafo.



Por Nitha

31 de marzo de 2015

1984 por George Orwell




Editorial: DEBOLSILLO

Nº Páginas: 352 págs.

Género: distopía/ ciencia-ficción

1ª Edición: ?









Descripción aterradora de la vida bajo la vigilancia constante del "Gran Hermano". 1984 sitúa su acción en un Estado totalitario. Como explica O’Brien, el astuto y misterioso miembro de la dirección del partido dominante, el poder es el valor absoluto y único: para conquistarlo no hay nada en el mundo que no deba ser sacrificado y, una vez alcanzado, nada queda de importante en la vida a no ser la voluntad de conservarlo a cualquier precio. La vigilancia despiadada de este Superestado ha llegado a apoderarse de la vida y la conciencia de sus súbditos, interviniendo incluso y sobre todo en las esferas más íntimas de los sentimientos humanos. Todo está controlado por la sombría y omnipresente figura del Gran Hermano, el jefe que todo lo ve, todo lo escucha y todo lo dispone. Winston Smith, el protagonista, aparece inicialmente como símbolo de la rebelión contra este poder monstruoso, pero conforme el relato avanza está cada vez más cazado por este engranaje, omnipotente y cruel. Por su magnífico análisis del poder y de las relaciones y dependencias que crea en los individuos, 1984 es una de las novelas más inquietantes y atractivas de este siglo.


Esta es una sinopsis que resume muy bien toda la acción del libro. Y tengo que reconocer que todas aquellas opiniones que he leído respecto el hecho de que esta novela es la distopia por excelencia han dado en el clavo. Pero empecemos desde el principio.

¿Os habéis fijado que en todas las listas de “Novelas Que Te Tienes Que Leer Antes De Morir” aparece 1984? Pues así fue como 1984 fue calando en mi mente hasta que me vi empezando las primeras páginas de este libro. Pensé que ya que tantas personas la recomiendan, no puede ser malo echarle un ojo.

Y luego uno se encuentra con Winston Smith, un hombre medio sin ninguna característica destacable, sin una personalidad peculiar, ni un físico atractivo, ni siquiera una inteligencia fuera de lo común. Lo único que lo diferencia de los demás, a ojos del lector, es su suspicacia hacia todo lo relacionado con los estratos gobernantes de su país. Y el segundo personaje que se nos presenta es Gran Hermano, aquel que sin tener que decir ni una línea, ni siquiera aparecer físicamente, consigue ser el indiscutible protagonista de esta historia.

“Representaba sólo un enorme rostro de más de un metro de anchura: la cara de un hombre de unos cuarenta y cinco años con un gran bigote negro y facciones hermosas y endurecidas.”

Con ello os he de avisar que no encontraréis complejos sentimientos, ni profundas tramas personales, ni personajes con subterfugios. Pero en ello no está la riqueza de la novela de George Orwell.

“En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor, el cartelón del enorme rostro miraba desde el muro. Era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le siguen a uno adondequiera que esté.”

Lo que realmente engancha al lector es la explicación hasta la extenuación del mundo de Gran Hermano, de cómo el Partido (único, irrepetible y irrechazable) lo domina todo. Como el mundo más allá de esas verdades no existe. Y en ciertos momentos uno se llega de horrorizar solo de imaginar que un mundo así es posible, que la estupidez humana puede llegar hasta ese punto de no retorno, de que hay países enteros, cuya población esté tan dominada, como Winston por su propio mundo.

“Cualquier sonido que hiciera superior a un susurro, era captado por el aparato. Además, (…), podías ser visto a la vez que oído.”

Y ese horror/fascinación es lo que a mí, personalmente, me ha hecho seguir página tras página. Querer que tu protagonista se rebele, que los mande a todos a la ******, que cometa actos ilegales, que sea una persona con sentimientos y actos normales es algo muy difícil de conseguir. Generalmente, las novelas distópicas no lo logran hasta ese punto, pero Orwell sí que lo consigue.

Y no quiero adelantar nada más de la historia pero lo que más me ha gustado es cómo termina. No es un final al uso, no es feliz, no es triste, es lo que uno quiera que sea.

“EL GRAN HERMANO TE VIGILA.”



Por Nitha