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20 de enero de 2019

La luz que perdimos por Jill Santopolo

Título: La luz que perdimos
Autor: Jill Santopolo
Editorial: Suma
Nº Pág.: 400 pág.
Género: Drama, Romance
Primera edición: mayo 2017

Lucy y Gabe se conocieron durante su último año en la universidad un día que les cambiaría para siempre. En ese momento decidieron que necesitaban hallar un sentido para su vida, aprovecharla, dejar huella. Jóvenes y enamorados, parecían tener el mundo a sus pies. No esperaban que fueran sus propios sueños los que los separaran. Pero Gabe aceptó ir a trabajar como fotógrafo de prensa a Oriente Próximo y Lucy decidió continuar su carrera en Nueva York.
Así comienzan trece años de anhelos, deseos, celos, traiciones y, sobre todo, amor. Separados por continentes, pero nunca lejos del corazón. ¿Era realmente su destino acabar juntos su viaje?

Por fin vuelvo por aquí con una tarea pendiente, reseñar el último libro que leí el año pasado y que fue una forma muy buena de darle el punto y final. La luz que perdimos es una novela que llegó a mí a través de un blog literario, con una reseña que se me quedó en la retina y además me venía perfecto para el reto Leyendo en el tiempo y fue todo un acierto.

Conoceremos a Lucy y a Gabe, dos universitarios a punto de terminar sus estudios que se conocen el 11 de septiembre de 2001. Se enamoran a primera vista pero ese momento se clava en su memoria por el suceso que ha marcado la historia, el atentado de las torres gemelas. Junto con sus compañeros ambos presencian, desde el tejado de su residencia, como a lo lejos se desmoronan esas construcciones. Ese momento marca su vida, en cierto sentido y hace que no puedan salir juntos en ese momento. Pero el mundo es un pañuelo y unos años después se reencuentran y, ahora sí, se lanzan a vivir su amor plenamente.

Esta podría ser una novela romántica cualquiera pero tienen tantas cosas más que me da miedo quedarme corta en la explicación. Para empezar Lucy y Gabe tienen el sueño de hacer algo que valga la pena en la vida. Eso no significa ser famoso o entrar en los libros de historia sino algo que perdure. Por su lado, Lucy quiere producir programas de TV para niños, programas educativos con mensajes tales como la igualdad de género, tolerancia, etc. Gabe también quiere poner su granito de arena y decide hacerlo a través de la fotografía. Su idea es que se puede cambiar el pensamiento de las personas con imagen, concienciarlos. Ambos se apoyan mutuamente, se animan y se interesan por las ideas del otro. Pero el sueño de Gabe hace que se tenga que marchar de Nueva York y su relación termina.

"Que ese sueño que tenías no era un sueño para un futuro sin definir, sino un sueño que debías llevar a cabo inmediatamente. En Nueva York jamás serías feliz. Necesitabas enfrentarte a la decepción que sentías con el mundo, trabajar en ella, si deseabas acabar cuerdo. Ya entonces lo entendía. Tan solo esperaba que algún día regresases".

A partir de entonces se nos narra la vida de Lucy, siempre desde su punto de vista. Lo cierto es que la forma de contar es lo más curioso y atrayente de la novela. Es como si Lucy le estuviera contando a Gabe su historia, como un largo monólogo introspectivo, contado a modo de novela, explicándole su relación pero también su vida cuando él se marchó y ella se quedó sola. Uno se queda con la duda de dónde está, si realmente está hablando con Gabe. En algunos párrafos nos deja caer algo de información que hace intuir realmente a dónde se dirige todo ello pero no lo sabremos hasta el final.

Lo bueno de usar la voz de Lucy es que nos metemos en su piel. Se nos presenta un personaje íntegro con sus luces y sus sombras y una mujer del mundo actual. Lucy tiene que sobrevivir a Gabe y acaba saliendo con Darren. Y aunque Darren no es Gabe, es un hombre bueno que la hace reír y la hace feliz. La verdad es que su historia es muy realista, pues pone en valor cuestiones tales como igualdad de sexos, quién debe ocuparse de la casa, los hijos, la predisposición de creer que es la mujer la que ha de hacerlo, la independencia económica. Eso es algo que me ha gustado mucho, pues como he dicho La luz que perdimos no es sólo una novela romántica, es mucho más, toca muchas teclas y sería injusto no mencionarlas ya que es lo que la hace una novela de diez.

"-Sólo ten presente que una cosa es perder la cabeza por alguien y otra muy distinta amar".

Pero Lucy y Gabe no pierden el contacto, siguen escribiéndose o viéndose cada tantos años y esos años nos llevarán al final de la historia de Lucy. Un final que se me quedará en la retina y que me ha emocionado. Confieso que acerté hacia dónde se dirigía la historia pero aún así hay un giro en las últimas páginas que no preví. 

Lo cierto es que la historia es preciosa. Pero aún siéndolo es una historia de amor contemporánea con muchos ingredientes, que pone en valor que todos amamos de forma diferente, que podemos amar a diferentes personas de forma distinta y que hay relaciones que duran meses que marcan para todo la vida y las hay que duran para siempre y que te acompañan todo ese tiempo. Me ha parecido muy real, muy terrenal, decisiones que tienen consecuencias y condicionan el futuro de los personajes. Incluso algo tan grave como el atentado de las torres gemelas es tratado de forma muy respetuosa, mostrando los diferentes modos que tienen de reaccionar a ello Lucy y Gabe, formas casi opuestas pero igualmente válidas.

"-Como mi padre. Me da miedo tener todos estos sueños y no conseguir nunca hacerlos realidad. Que eso me cabree, me hiera y me rompa por dentro y que pueda hacer daño a las otras personas que tengo cerca".

No soy precisamente amante de la novela romántica, puede que lea un par al año, y todo eso se debe a que suelen ser novelas-monotema. Por eso, cuando encuentro una que tiene más, me cautiva y eso es lo que ha pasado con La luz que perdimos, que es una novela muy humana.

"Los que pueden, actúan".




Por Nitha

31 de diciembre de 2018

Jane Eyre por Charlotte Brontë

Título: Jane Eyre
Autor: Charlotte Brontë
Editorial: Alianza Editorial
Nº Pág.: 656 pág.
Género: Drama, Romance, Novela clásica
Fecha de publicación original: 1847
Primera edición: 26 octubre 2017

Dueña de un singular temperamento desde su complicada infancia de huérfana, primero a cargo de una tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood, Jane Eyre logra el puesto de institutriz en Thornfield Hall para educar a la hija de su atrabiliario y peculiar dueño, el señor Rochester. Poco a poco, el amor irá tejiendo su red entre ellos, pero la casa y la vida de Rochester guardan un estremecedor y terrible misterio.

“La suerte ha reservado un rinconcito para usted. De usted depende coger con la mano la fortuna que le ofrecen. Que lo haga o no, es discutible.”   
 
Como ya escribí al principio de este mes me apuntaba al Reto de Novela Clásica y concretamente tenía la intención de leer Jane Eyre. Es un libro que ha estado rodando por casa muchos años, un libro que mi madre compró aún cuando estaba en la universidad de modo que ya casi no se leían las letras de lo ajado que estaba. Así que por el motivo del bicentenario le compré por Navidad pasada la preciosa edición de Alianza Editorial y con los meses me la he hecho mía también. Ya no había excusa. Lo único que me tiraba para atrás era que mi madre me ha dicho siempre que es una historia triste pero ¡ay, que equivocada estaba!

Lo cierto es que siempre he conocido el argumento de Jane Eyre y también el final.  He visto películas y miniseries que se iban poniendo en casa (la serie de la BBC es preciosa y, según tengo entendido, muy fiel), siempre de reojo, siempre con la idea de leer la novela. Y mi mayor miedo al empezar Jane Eyre era que no me gustase, por no sorprenderme, por ser farragosa, por no ser original, por ser eso que llaman "Un Clásico". Pues debo decir que estaba muy equivocada porque Charlotte Brontë acaba de posicionarse a la altura de Jane Austen, y eso es decir mucho.

“¿Para qué evocar el pasado cuando el presente es mucho más seguro y el porvenir mucho más luminoso?”

Se trata de una historia de una muchacha, Jane Eyre, hija de un clérigo y su madre, huérfana a muy temprana edad. A la muerte de sus padres fue recogida por la familia de un tío suyo y, a la muerte de éste, acabó a los cuidados de su mujer, la Sra. Reed. Tal como así Jane Eyre nunca fue querida por su tía, ni por sus primos y a los diez años fue enviada a un internado, Lowood, donde las condiciones sanitarias eran muy difíciles. Ahí, nuestra protagonista consiguió formarse y encontrar cierta paz y amor hasta convertirse en profesora de dicha institución.

La novela está estructurada en tres partes y la primera de ellas es la que nos narra estos acontecimientos. Lo cierto es que sobre ese lapso de vida de Jane Eyre yo era completamente ignorante por lo que ha sido una agradable sorpresa. Además aparecen algunos personajes que se me han quedado clavados en la retina, como Helen, una niña adorable aunque con un destino trágico, o la Srta. Temple, esa profesor/a que todos hemos tenido de pequeños y que ha sido nuestra maestra preferida. Ya en esta época nos damos cuenta de que el carácter de Jane es particular para su tiempo. No es una niña sumisa, aunque lo pueda ser durante ciertos periodos de tiempo. No es inteligente a priori pero su fin es esforzarse para ser su mejor versión y destacar en todo lo posible.

“Hasta en una vida tan triste como la mía no faltaba alguna vez un rayo de sol.”

La segunda parte de la novela es donde ya se fragua la historia de Jane Eyre de adulta. Lo cierto es que nuestra protagonista madura mucho y ver en la mujer que se ha convertido es delicioso. Jane nos da lecciones de madurez, moralidad y principios. Es el momento en que decide abandonar Lowood y buscarse otro trabajo como institutriz, acabando así en la mansión Thornfield, propiedad de Edward Fairfax Rochester, un taciturno, seco, no muy agraciado y arisco caballero. Aquí es donde comienza la historia de Jane como yo la conocía y pese a que pensé que no me sorprendería ha sido muy agradable leerla y comprender que toda esta novela va más allá de su misma historia.

Charlotte Brontë crea una de las primeras protagonistas mujeres feministas, lo que es muy extraño y admirable para la época. Jane puede parecer sumisa en algunos momentos pero cuando es realmente importante mantiene su carácter y su punto de vista. No se amilana y sigue el dictado de su razón. Al mismo tiempo la autora critica la sociedad de la época, el fanatismo religioso, el maltrato a los niños huérfanos. También se hace hincapié en la inteligencia y la predisposición de las personas, dando a entender que los granjeros, los campesinos, etc. son personas inferiores en ese sentido pero a las pocas páginas rectificando, mostrando el error al creer algo así. De modo que la lucha de clases en cierto sentido también se encuentra presente.

"Por lo general, se supone que las mujeres son muy tranquilas, pero la verdad es que sienten exactamente lo mismo que los hombres. Necesitan ejercitar sus facultades y el mismo margen de maniobra que sus hermanos varones, padecen cuando se las constriñe y se las inmoviliza como les sucede a los hombres (…) el sexo masculino demuestran una gran estrechez mental cuando declaran que las mujeres deberían limitarse a preparar pudines y hacer calceta, tocar el piano y bordar mantelerías".

Jane Eyre es una historia escrita con exquisitez, con un lenguaje sencillo y agradable. No sé cómo definir el estilo de la autora para que quede patente que me he divertido leyendo esta novela. La forma de narrar, de presentar los hechos, de concatenar los acontecimientos me ha parecido muy acertada. Incluso cuando la historia era triste era muy ameno seguir las palabras, pasar las páginas. Sin casi darme cuenta ya había leído la mitad de la novela y no me cansé, no quise dejarlo. Además, puesto que el narrador es la propia Jane Eyre, narrando en retrospectiva su vida, muchas veces se refiere a su interlocutor como "el lector" y me he sentido casi incluida en la novela, una sensación de proximidad y complicidad.

"Yo no soy un ángel, señor -aseguré-. Y no llegaré a serlo hasta que me muera. Soy solo yo... No busque en mí nada celestial, porque no lo hay; Como tampoco lo hay en usted, ni yo lo espero".
 
Después de la segunda parte, también hay una tercera y última. Poca cosa voy a escribir al respecto porque si hay por ahí un afortunado que no sepa del argumento de Jane Eyre podrá descubrir el final de la historia de amor entre Jane y Edward. Pero debo mencionar que es la parte donde sale la verdadera fortaleza de nuestra protagonista, donde muestra su capacidad de domar los sentimientos en favor de hacer lo correcto. Aun conociendo el final me he angustiado en algunas partes con el destino de Jane. Sobre todo me ha "enfadado" St. John, un clérigo local, que pretende imponer a toda costa su voluntad a Jane. Pretende, con la excusa del servicio a Dios, justificar por todos los medios sus actos, cuando creo que en realidad es un ser bastante egoísta y nada empático.
 
Después de esta lectura puedo entender porque este libro causó y sigue causando tanta fascinación entre el público. A mí me ha embaucado enormemente, tanto que seguro habrá una relectura, porque Jane Eyre es mucho más que una historia de una mujer que ama un hombre. Creo que a veces tenemos miedo a animarnos con eso que se llaman Clásicos. Este año me propuse perderles el miedo y con Jane Eyre ya van nueve y, aunque no es una gran cifra, estoy muy orgullosa de ello. Los ha habido mejores que otros pero esta novela me ha reafirmado en que un clásico no es una pared inescalable. Muchas veces son todo lo contrario pues por algo muchas generaciones los han tenido entre manos. Jane Eyre ha resultado ser una lectura ágil, fácil de leer, con una historia que engancha, que pese a ser una historia de amor tiene muchos más ingredientes: tiene drama, tiene su punto de misterio y un aire gótico muy patente.

"¿Crees que porque soy pobre, poco conocida, poco atractiva y pequeña, no tengo alma y no tengo corazón? ¡Piensas mal! ¡Tengo tanta alma como tú y llena de puro corazón!"

Lo cierto es que es una delicia acabar el año con una lectura de diez. De hecho han sido dos lecturas muy buenas pero sobre la segunda ya os contaré más el año que viene. Leed Jane Eyre y no os arrepentiréis. Mirad la serie de la BBC que es una obra de arte también.

"La vida me parece demasiado corta para perderla alimentando animosidad o recordando los errores de los otros. Todos cargamos con nuestras faltas en este mundo, pero llegará el día en que nos libraremos de ese peso".
 

 
Por Nitha

27 de abril de 2018

La Canción de los Maoríes por Sarah Lark

Título: La Canción de los Maoríes
Autor: Sarah Lark
Editorial: Ediciones B
Nº Pág.: 703 pág.
Género: Ficción, Romántica, Saga, Novela histórica
Primera edición: junio 2013


En La canción de los maoríes, las primas Elaine y Kura forjarán su propio destino entre las raíces inglesas y la llamada del pueblo maorí. En tiempos convulsos, vivirán los vaivenes de una tierra comparada con el paraíso a la que llegan misteriosos desconocidos decididos a quedarse.


Os habréis dado cuenta de que soy una lectora muy desordenada. Nunca leo dos libros seguidos del mismo género, mezclo novedades con novelas con fechas de publicación antiguas, no planifico mis lecturas, tampoco termino las sagas cuando toca y mil cosas más. Quiero pensar que es parte de mi encanto. Y hoy para no fallar a la costumbre vengo con un libro publicado en 2013, que seguramente todos ya habréis leído y (algunos) reseñado.

La Canción de los Maoríes es la segunda parte de la Saga del País de la Nube Blanca de Sarah Lark, obras con las cuales cosechó innumerables éxitos por todo el mundo. Al igual que el primer volumen de la trilogía (En el País de la Nuve Blanca), que en su día reseñé en este blog, esta novela se centra en dos mujeres, Elaine y Kura. Ambas son descendientes de Gwyneira y Helen, viejas conocidas de la primera novela. Conoceremos a nuestras muchachas en su época adolescente, con dieciséis y diecisiete años. Pudiera parecer que deberían ser dos mujeres cortadas por el mismo patrón pero no pueden ser más diferentes.

"Que Kura Warden tocara el órgano en Haldon era todo un acontecimiento (...). Varios hombres sucumbieron a distintos estadios de veneración en cuanto descubrieron el rostro y la figura de Kura, mientras las mujeres fueron vencidas por la emoción cuando la oyeron cantar."

Kura, hija de un pakeha (occidental) y una maorí, es una chica cuya belleza trastorna a todos los que la ven. Vive en una granja de ovejas pero sus intereses se centran en el arte, sobretodo la música y el canto. Su mayor sueño es ser cantante de ópera e ir a Europa a un conservatorio. Elaine, por su parte, es una muchacha bonita, vivaz, un poco deslenguada, que ayuda a sus padres y a su abuela en sus negocios. Le encantaría tener una granja de ovejas y emular a su abuela Gwyneira, aunque sus padres no poseen tierras para ello. Pero ambas tienen algo en común. Son chicas jóvenes que ansían experiencias y como no quiere la cosa se enamoran en cosa de varios minutos.

Así es cómo comienza esta novela. Kura acaba casándose con William, un irlandés recién llegado, que le promete su ansiada carrera artística aunque secretamente alberga otros fines. Elaine también se desposa con Thomas, hijo de John Sideblossom, otro de los personajes de la primera novela que se distingue especialmente por su brutalidad. Y, además, ambas primas se enemistan y no se pueden ni soportarse por una traición de Kura hacia Elaine.

"(Elaine) era una muchacha pelirroja (...). Era una joven extraordinariamente bonita y delicada, (...). Había recogido su largo y rizado cabello en una trenza que le colgaba hasta la mitad de la espalda, pero sus rizos se rebelaban. Un par de mechones ya se habían soltado y revoloteaban alrededor de su fino rostro."

A partir de este cuadro inicial viviremos las peripecias de ambas protagonistas, intercaladas en los distintos capítulos. Las novelas de Sarah Lark se caracterizan por ser escritas con un lenguaje sencillo, llano y directo. No tienen una acción trepidante puesto que su función principal es narrar un periodo de la vida de las chicas, su paso de niñas a mujer. A mi me da sosiego y calidez su prosa. Son novelas sin complejos giros pero siempre tienen sorpresas que dejan a uno perplejo. Y La Canción de los Maoríes no es una excepción, puesto que el desenlace si bien no es inesperado en el qué pero sí en el cómo. Ya lo escribí en su día, cuando reseñé la primera parte, me da ciertos recuerdos a los libros de Jane Austen: son historias sobre mujeres, mujeres que aman y sufren pero que siempre se saben sobreponer. Está claro que el contexto es totalmente distinto y la escritura también pero el fondo es ese mismo.

Al igual que me sucedió con En el País de la Nube Blanca, me costó arrancar al inicio. Al ser libros bastante largos los inicios no son tan absorbentes. Tampoco el género landscape ayuda, ya que muchas ocasiones uno se pierde en algunas descripciones. Pero una vez se conoce a las protagonistas y sus historias ya no hay quien pare a una. También ayuda todo lo que nos cuenta la autora sobre los maoríes y la cría de ovejas, aunque en esta novela lo hace menos que en el primera, y la minería, otro de los motores económicos del país en sus inicios.

Ahora que están llegando las fechas estivales, os recomiendo las novelas de Sarah Lark para vuestras vacaciones. Son perfectas para disfrutarlas en una tumbona con el sol calentando la coronilla, leyendo relajádamente las aventuras de las chicas.


Esta lectura se engloba en el reto de Novela Landscape y Exótica:


Por Nitha

28 de marzo de 2018

El Domingo de las Madres por Graham Swift


Título: El Domingo de las Madres
Autor: Graham Swift
Editorial: Anagrama
Nº Pág.: 168 pág.
Género: Romance, Ficción
Primera edición: marzo 2017










Inglaterra, 30 de marzo de 1924. El Domingo de las Madres. Una jornada en la que las criadas vuelven a sus casas para visitar a sus familias. Pero Jane Fairchild, de veintidós años y que trabaja para los Niven, es huérfana, y pasa ese día de un modo muy distinto. Se cita con su amante, Paul Sheringham, el único hijo vivo de los vecinos de los Niven, que han perdido a los otros en la guerra. Jane y Paul llevan años de relación clandestina, pero ha llegado el momento de dejarlo, porque él va a casarse con una chica de su clase social dentro de dos semanas. La pareja hará el amor por última vez, pero después de despedirse sucederá algo inesperado que cambiará para siempre la vida de ella... En los años que le quedan por delante, Jane acrecentará su interés por la lectura–a través de los libros de Conrad–, trabajará en una librería de Oxford y con el tiempo se convertirá en una novelista de éxito, en una forjadora de ficciones. Pero nunca olvidará lo sucedido aquel 30 de marzo de 1924.


Tengo la teoría de que a los que nos gusta este hobby de la lectura se nos desarrolla un sexto sentido que nos permite tener unas percepciones acerca de un libro, como una intuición. Muchas veces por la sinopsis podemos intuir un final o durante la lectura saber cómo es probablme que termine una novela. Pues bien, en este caso mi sexto sentido me ha fallado estrepitosamente. Cuando leí la contraportada de El Domingo de las Madres algo me dio a entender ciertas cosas que al final no han sido tales y, con esto lo que quiero decir es que, Grahan Swift me ha dado una gran sorpresa, un giro que no me esperaba.

Pero empecemos por el principio. 30 de marzo de 1924. Una jornada llamada El Domingo de las Madres, el día que en cierta parte de Inglaterra se le concede a los criados como libre, el día que todos los sirvientes generalmente visitan su familia, las mujeres ayudan a sus madres, los hombre visitan sus casas. ¿Pero qué hacer cuando eres una huérfana? Este es el caso de nuestra protagonista, Jane Fairchild, una joven de veintidós años que trabaja en una casa solariega como criada. Pese a su condicón es lista, sabe leer y escribir, cosa que para la época era inusual. Así que se dispone a pasar el domingo con un libro, holgazaneando en algún prado y disfrutando de un día de primavera que evoca el verano.

"¿Qué otra cosa podría hacer? (...) La gente leía libros ¿no?, para huir de sí misma, para escapar de los problemas de la vida".

Pero entonces en la casa en la que presta sus servicios llama Paul Sheringham, el hijo de los vecinos de sus propios señores, los Niven. Sí, Jane y Paul tienen una aventura, algo bastante común en la época. Es una relación clandestina, una relación entre un hombre de buena familia y una criada, pero aunque ninguno lo reconozca es una historia de amor. Llevan más de cuatro años viviendo su doble vida pero, llegado el momento, Jane irá a ver a Paul en su casa y harán el amor por última vez. Un acto con sabor a despedida pues Paul se casa en dos semanas. Los dos así lo asumen. 

Me ha dado la impresión de ser una novela desordenada pero con una estructura interna muy bien pensada. Voy a intentar explicarme sobre este punto porque sin duda es uno de los encantos de El Domingo de las Madres. Casi todo el libro nos describe la escena entre los dos amantes, su desnudez, sus gestos, su relación pero a la vez nos va contando cosas sobre su pasado, sobre su futuro siempre des del punto de vista de Jane. Sí, ella es una criada, pero tiene una mente muy aguda y elaborada y muchas veces llama atención sobre ciertos detalles que alguien de su condición no se daría cuenta. Por ejemplo, me ha encantado la alusión a las palabras. Utiliza ciertas "palabrejas" que no forman parte del "vocabulario" de una criada y ella misma lo pone a relucir. Toda la novela es un pensamiento, el pensamiento de Jane, concatenando sus ideas, sus sentimientos, qué piensa sobra tal o cual cosa, cómo afronta su despedida de Paul...

"Y amante secreta. Y amiga secreta. Él se lo había dicho en una ocasión: "Eres mi amiga, Jay." Se lo había dicho en un tono tal de declaración... Y ella había sentido como un vahído. Jamás le habían dicho eso; nadie le había llamado así nunca, y de forma tan decisiva..."

Mientras lo leía iba pensando en adjetivos como tranquila, sosegada, perspicaz, directa... Me transmitió paz y realidad. Me sentí identificada con Jane. La comprendí. Me rebelé contra su condición mucho antes de que lo hizo ella. Pero ella también fue valiente. Abandonó a los Niven seis meses después de ese 30 de marzo y consiguió convertirse en una novelista de éxito. Cambiar su vida. Una suerte de Cenicienta moderna. Y todo porque ese día fue una catarsis, ese día, como dice la sinopsis "sucederá algo inesperado que cambiará para siempre la vida de ella..."

Me ha gustado mucho como el autor pone de manifiesto que pese a la condición de unos y otros todos somos iguales llegados cierto punto. Antes la cuestión era criado/señor, ahora puede ser rico/pobre pero cuando nos quitamos la ropa, cuando disfrutamos de nuestros cuerpos somos iguales. La carne toca la carne. El sexo, el amor nos pone en el mismo nivel. Y Jane, pese a ser quién es, no se limita a si misma. Es consciente de su poder sobre Paul, disfruta de ello hasta donde se permite hacerlo. Realmente es exquisita la forma de contarlo. Tan pocas páginas y tanta belleza.

"Y nunca -en los años de..., ¿cómo llamarlo?, ¿intimidad?, ¿libertad recíproca?- habían estado tan desnudos.
Regálate los ojos, había osado pensar ella, como una belleza instalada en el lecho de forma clandestina. ¿Era ella una belleza? Tenía los nudillos enrojecidos y las uñas gastadas de los de su clase. (...) Y sin embargo había llegado a sentir algo de la imperiosa impudicia de él, como si fuera él el sirviente que le traía un cigarrillo".


Por Nitha