El Domingo de las Madres por Graham Swift


Título: El Domingo de las Madres
Autor: Graham Swift
Editorial: Anagrama
Nº Pág.: 168 pág.
Género: Romance, Ficción
Primera edición: marzo 2017










Inglaterra, 30 de marzo de 1924. El Domingo de las Madres. Una jornada en la que las criadas vuelven a sus casas para visitar a sus familias. Pero Jane Fairchild, de veintidós años y que trabaja para los Niven, es huérfana, y pasa ese día de un modo muy distinto. Se cita con su amante, Paul Sheringham, el único hijo vivo de los vecinos de los Niven, que han perdido a los otros en la guerra. Jane y Paul llevan años de relación clandestina, pero ha llegado el momento de dejarlo, porque él va a casarse con una chica de su clase social dentro de dos semanas. La pareja hará el amor por última vez, pero después de despedirse sucederá algo inesperado que cambiará para siempre la vida de ella... En los años que le quedan por delante, Jane acrecentará su interés por la lectura–a través de los libros de Conrad–, trabajará en una librería de Oxford y con el tiempo se convertirá en una novelista de éxito, en una forjadora de ficciones. Pero nunca olvidará lo sucedido aquel 30 de marzo de 1924.


Tengo la teoría de que a los que nos gusta este hobby de la lectura se nos desarrolla un sexto sentido que nos permite tener unas percepciones acerca de un libro, como una intuición. Muchas veces por la sinopsis podemos intuir un final o durante la lectura saber cómo es probablme que termine una novela. Pues bien, en este caso mi sexto sentido me ha fallado estrepitosamente. Cuando leí la contraportada de El Domingo de las Madres algo me dio a entender ciertas cosas que al final no han sido tales y, con esto lo que quiero decir es que, Grahan Swift me ha dado una gran sorpresa, un giro que no me esperaba.

Pero empecemos por el principio. 30 de marzo de 1924. Una jornada llamada El Domingo de las Madres, el día que en cierta parte de Inglaterra se le concede a los criados como libre, el día que todos los sirvientes generalmente visitan su familia, las mujeres ayudan a sus madres, los hombre visitan sus casas. ¿Pero qué hacer cuando eres una huérfana? Este es el caso de nuestra protagonista, Jane Fairchild, una joven de veintidós años que trabaja en una casa solariega como criada. Pese a su condicón es lista, sabe leer y escribir, cosa que para la época era inusual. Así que se dispone a pasar el domingo con un libro, holgazaneando en algún prado y disfrutando de un día de primavera que evoca el verano.

"¿Qué otra cosa podría hacer? (...) La gente leía libros ¿no?, para huir de sí misma, para escapar de los problemas de la vida".

Pero entonces en la casa en la que presta sus servicios llama Paul Sheringham, el hijo de los vecinos de sus propios señores, los Niven. Sí, Jane y Paul tienen una aventura, algo bastante común en la época. Es una relación clandestina, una relación entre un hombre de buena familia y una criada, pero aunque ninguno lo reconozca es una historia de amor. Llevan más de cuatro años viviendo su doble vida pero, llegado el momento, Jane irá a ver a Paul en su casa y harán el amor por última vez. Un acto con sabor a despedida pues Paul se casa en dos semanas. Los dos así lo asumen. 

Me ha dado la impresión de ser una novela desordenada pero con una estructura interna muy bien pensada. Voy a intentar explicarme sobre este punto porque sin duda es uno de los encantos de El Domingo de las Madres. Casi todo el libro nos describe la escena entre los dos amantes, su desnudez, sus gestos, su relación pero a la vez nos va contando cosas sobre su pasado, sobre su futuro siempre des del punto de vista de Jane. Sí, ella es una criada, pero tiene una mente muy aguda y elaborada y muchas veces llama atención sobre ciertos detalles que alguien de su condición no se daría cuenta. Por ejemplo, me ha encantado la alusión a las palabras. Utiliza ciertas "palabrejas" que no forman parte del "vocabulario" de una criada y ella misma lo pone a relucir. Toda la novela es un pensamiento, el pensamiento de Jane, concatenando sus ideas, sus sentimientos, qué piensa sobra tal o cual cosa, cómo afronta su despedida de Paul...

"Y amante secreta. Y amiga secreta. Él se lo había dicho en una ocasión: "Eres mi amiga, Jay." Se lo había dicho en un tono tal de declaración... Y ella había sentido como un vahído. Jamás le habían dicho eso; nadie le había llamado así nunca, y de forma tan decisiva..."

Mientras lo leía iba pensando en adjetivos como tranquila, sosegada, perspicaz, directa... Me transmitió paz y realidad. Me sentí identificada con Jane. La comprendí. Me rebelé contra su condición mucho antes de que lo hizo ella. Pero ella también fue valiente. Abandonó a los Niven seis meses después de ese 30 de marzo y consiguió convertirse en una novelista de éxito. Cambiar su vida. Una suerte de Cenicienta moderna. Y todo porque ese día fue una catarsis, ese día, como dice la sinopsis "sucederá algo inesperado que cambiará para siempre la vida de ella..."

Me ha gustado mucho como el autor pone de manifiesto que pese a la condición de unos y otros todos somos iguales llegados cierto punto. Antes la cuestión era criado/señor, ahora puede ser rico/pobre pero cuando nos quitamos la ropa, cuando disfrutamos de nuestros cuerpos somos iguales. La carne toca la carne. El sexo, el amor nos pone en el mismo nivel. Y Jane, pese a ser quién es, no se limita a si misma. Es consciente de su poder sobre Paul, disfruta de ello hasta donde se permite hacerlo. Realmente es exquisita la forma de contarlo. Tan pocas páginas y tanta belleza.

"Y nunca -en los años de..., ¿cómo llamarlo?, ¿intimidad?, ¿libertad recíproca?- habían estado tan desnudos.
Regálate los ojos, había osado pensar ella, como una belleza instalada en el lecho de forma clandestina. ¿Era ella una belleza? Tenía los nudillos enrojecidos y las uñas gastadas de los de su clase. (...) Y sin embargo había llegado a sentir algo de la imperiosa impudicia de él, como si fuera él el sirviente que le traía un cigarrillo".


Por Nitha


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