El Último Adiós por Kate Morton






Editorial: Suma
Nº Pág.: 576 pág.
Género:Novela contemporánea
Primera edición: 2015









Un niño desaparecido...
Junio de 1933: en Loanneth, la mansión en el campo de la familia Edevane, todo está limpio y reluciente, listo para la tan esperada fiesta de solsticio de verano. Alice Edevane, de dieciséis años y escritora en ciernes, está especialmente ilusionada. No solo ha encontrado el giro argumental perfecto para su novela, también se ha enamorado perdidamente de quien no debería. Pero para cuando llegue la media noche y los fuegos artificiales iluminen el cielo estival, la familia Edevane habrá sufrido una pérdida tan grande quetendrá que abandonar Loanneth para siempre...
Una casa abandonada.
Setenta años más tarde: después de un caso especialmente complicado, Sadie Sparrow, investigadora en Scotland Yard, está cumpliendo un permiso forzoso en su trabajo. Refugiada en la casa de su abuelo en Cornualles, pronto comprueba que estar ociosa le resulta complicado. Hasta que un día llega por casualidad a una vieja casa abandonada rodeada de jardines salvajes y espesos bosques y descubre la historia de un niñito desaparecido sin dejar rastro...
Un misterio sin resolver.
Mientras tanto, en el ático de una elegante casa en Hampstead, la formidable Alice Edevane, ya anciana, lleva una vida tan cuidadosamente planeada como las novelas policíacas que escribe. Hasta que una joven detective empieza a hacer preguntas sobre su pasado familiar en un intento por desenterrar la intrincada maraña de secretos de los que Alice ha pasado toda su vida tratando de escapar.


Tengo que reconocer, antes de escribir nada, que Kate Morton es una de mis debilidades. Hasta el punto que hace tres Sant Jordis, la fiesta del libro de Cataluña, cuando vino a firmar libros, me aposté en la cola y conseguí una dedicatoria y conocer a una de mis autoras preferidas. No hablaba castellano pero mi inglés es bastante bueno y pude decir dos frases, abochornada, como si estuviese conociendo a un ídolo, cual Britney Spears o Justin Bieber.

Dejando de lado ese episodio y mi preciosa dedicatoria que tengo guardada en su anterior libro El Cumpleaños Secreto, que prometo que algún día reseñaré, tengo que decir que no todos sus libros son mis favoritos ni todos los mejores, cosa muy normal en este género y estas tramas en varios tempos. Empezando por el principio, Kate Morton es una autora que suele estructurar sus libros en dos o tres voces, cada una en una época distinta, que van intercalándose y construyendo una historia como un puzzle, encajando piezas poco a poco y culminando siempre en un final inesperado y sorprendente.

De todos sus libros tengo mis favoritos y alguno que no lo es tanto pero nunca jamás dejaría de leer sus historias porque es una de esas autoras que se merece mi tiempo y así es como El último adiós acabó en mis manos y no me defraudó. Para haceros mi resumen de lo que viene a continuación: me ha encantado.

Una de las cosas que más me gusta de sus libros son sus heroínas, son perfectas todas ellas a su manera. Algunas son más débiles, otras muy fuertes, algunas son día y noche a la vez, pero cada una te enseña alguna cosa y además, y eso es lo que más me gusta, te dejan una frase para recordar. En este caso ha sido Sadie Sparrow:

 "Me ordené a mí misma ponerme los pantalones de persona mayor y hacer lo que tenía que hacer."
 Efectivamente, en este caso las dos mujeres de El último adiós son Alice Edevane y Sadie Sparrow, una octogenaria y una treintañera, que no tienen nada que ver una con la otra, a excepción el lugar en el que cada una, en su época veraneaban en Inglaterra, Cornualles, tierra de mitos y leyendas. Y luego está Loeanneth, la casa del lago, que en ese mismo lugar se erige cual bella dama en una mecedora que cambia de humor conforme el cielo muta de color. Esa es otra de las características propias de Kate Morton, la de usar una mansión como si fuera un personaje más de su novela. Es una recurso literario que se ve mucho en las novelas de este estilo, pero si se hace mal, puede estropearlo todo. Sin embargo nuestra autora es una experta en ello, ya lo demostró en sus primeras novelas, La Casa Riverton y El Jardín Olvidado.

Volviendo al lío. Sadie Sparrow es una policía de renombre que ha de tomarse la baja forzosa por cierto caso policial y decide volver a casa de su abuelo en Cornualles para pasar esos días sin contar a sus parientas las razones de sus "vacaciones". Y es una de esas extrañas personas que no acabo de entender, a las que les gusta correr. Así es como descubre Loeanneth, una mansión victoriana, cerrada a cal y canto, pero abandonada como si sus habitantes se hubiesen desintegrado en el aire, en medio de una explanada en lo más profundo del bosque. Y allí es donde empieza su investigación y descubre que un niño de menos de un anito desapareció de esa casa, una noche, durante una fiesta, sin que se hubiese descubierto un rastro de él nunca jamás.

"Las currucas y los silbidos se estaban despertando, y a los lejos relinchó un caballo. No lo sabía entonces, pero jamás se libraría de ellos, de aquellos sonidos; la acecharían desde este lugar, desde este momento, invadiendo sus sueños y pesadillas, recordándole sin cesar lo que había hecho."
A partir de ese momento se va construyendo la historia a dos voces, por un lado Alice Edevane, hermana del desaparecido, que en aquel entonces era una muchacha de dieciséis años y Sadie Sparrow que en la actualidad no se resiste ante un hecho tan atroz, como es la desaparición de un niño.

"Alice notó una molesta punzada de algo parecido al remordimiento y suspiró con fuerza. Supuso que estar enamorada era lo que provocaba que sintiera de ese modo, esa compasión generalizada por todo el mundo que no fuera ella."
En esta novela hay muchos momentos cumbre, como los llamo yo. Me gusta su incertidumbre, su capacidad de sorprender al lector y ser capaz de llevarte por unos caminos que luego descubres que eran una simple tapadera para dar un giro radical a toda la trama. Tengo que reconocerlo que después de leer  El Jardín Olvidado, una novela no buena, sino sublime, no confío en mis ojos en lo que a KateMorton respecta. Es de esas autoras que hace surgir un conejo de la chistera en el último momento y eso también lo ha hecho aquí, en El último adiós. Fui capaz de adivinar la resolución de la desaparición del niño pero nunca hubiese imaginado ese final. Os invito a que intentéis mejorar mis dotes detectivescas porque no quedaréis defraudados.

Y aquí os dejo un enlace a las primeras páginas del El último adiós, publicado en El País.



Por Nitha

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