16 de marzo de 2018

Stanley y las mujeres por Kingsley Amis


Título: Stanley y las mujeres
Autor: Kingsley Amis
Editorial: Impedimenta
Nº Pág.: 346 pág.
Género: Novela, Realista
Fecha de publicación original: 1984
Primera edición: septiembre 2017









 
Stanley Duke se adentra plácidamente en la edad madura. Nada parece importunar su vida acomodada hasta que, de repente, su hijo Steve se vuelve loco. A partir de ese momento, Stanley se ve acosado por las mujeres que le rodean, unas criaturas que le antojan neuróticas, cascarrabias o simplemente caprichosas: Nowell, su primera esposa, actriz televisiva y reina del drama; su mujer actual, Susan, una escritora reputada que no se muestra muy solidaria ante el descenso de Steve a los pozos de la locura; la madre de Susan, una esnob con título que mira a Stanley como si fuera un arribista; o Trish Collings, una psiquiatra manipuladora y tornadiza que sugiere que el culpable de la esquizofrenia de su hijo es el propio Stanley. A medida que todas ellas van comiéndole gradualmente la moral, Stanley empieza a preguntarse si la insensatez no es algo con lo que todas las mujeres lidian en su vida íntima.


Hoy os traigo una novela inusual en mi biblioteca, de aquellas que no leería pero que por casualidades de la vida ha acabado en mis manos. Aviso a navegantes: abstenerse de leer por aquellas personas sensibles a los machismos o que no sean capaces de tomarse todo a broma y simplemente disfrutar de la lectura.

"Kingsley Amis y Stanley y las mujeres: un Caso Clínico
O: cómo escribir un libro de divorcio, intentar la novela borde, suicidarse artísticamente y molestar a tus enemigos (pero también a tus amigos)"

Nuestro protagonista es Stanley, un hombre ya entrado en la madurez, casado con su segunda mujer, nada extraordinario y del todo mundano. Trabaja en el sector de la publicidad aunque le encantan los coches. En fin, nada destacable, alguien que podría ser cualquiera de nosotros. Un día cualquier, en una tarde cualquiera su hijo, Steve, se presenta en su casa y empieza a comportarse de forma muy extraña. Bebe litros de agua, habla con un tono extraño, y hace cosas que un padre identificaría en seguida como fuera de lo ordinario. No es él mismo y, aunque en lo más profundo de su conciencia Stanley sabe que algo pasa, tiene la esperanza que sea sólo una fase, un mal día y lo ignora.

Pero conforme van pasando las horas se hace evidente que Steve no está bien. Empieza a hablar de una conspiración mundial, de la Atlántida, de que nos están escondiendo la verdad universal de la historia y cosas similares y Stanley ya no lo puede ignorar más. A partir de entonces es cuando se desencadenan los acontecimientos.

Lo cierto que es esta novela no va sobre la locura, o la locura clínica del hijo de Stanley. En este caso el autor nos habla de otra clase de locura, la del sexo femenino. En toda la novela iremos leyendo frases hirientes hacia el otro sexo. Cuando leí la sinopsis fue eso lo que me llamó la atención. Hoy en día estamos tan acostumbrados a esas ideas sobre la igualdad, el ser políticamente correcto en todo y no traslucir ningún tipo de trato a favor de ningún sexo, me pareció una novela fuera de lo común. Probablemente si hubiera sido escita en el siglo XXI hubieran abucheado al autor, le hubieran crucificado y demás.

Stanley y las mujeres puede considerarse como lo que tal vez sea: un esputo verdoso, purulento, que Amis alojaba en su garganta y que necesitaba sacarse de dentro para poder seguir adelante, para volver a escribir desde la cordura y la compasión. Por Kiko Amat (extraído del Prólogo)

Pero no es el caso, Stanley y las mujeres fue escrito en 1984, por un Kingsley Amis profundamente amargado tras su segundo divorcio. Decepcionado con sus parejas femeninas, harto de las mujeres y desencantado de la vida conyugal. Ese cóctel molotov dio lugar a esta novela ácida, con frases hirientes, con tintes de comedia negra. Y veremos que en realidad es un reflejo del pensamiento de esa época, puesto que no sólo las mujeres reciben "su dosis" sino también otros colectivos minoritarios, como los judíos o personas de clase baja o los gays (o maricas, que es como los llama Stanley). Lo cierto, es que no me ha quedado claro qué es peor, ser homosexual, un judío o tener acento de clase baja.

Es un prodigio lo de Nowell, ¿no te parece? Coño, hacía casi diez años que no la veía y parece que no ha pasado un solo día por ella. Pero, claro, las narcisistas suelen conservarse muy bien. Y los maricas. Interesante esto último. 

Todo y así no ha sido ni será mi novela favorita. Y no es por el menosprecio que muestra el autor con ciertas personas, ni siquiera los insultos velados al género femenino me han echado atrás. Me has arrancado una sonrisa por lo que ridículo que suena hoy en día todo esto (cosa bastante afortunada) y eso es un signo que hemos avanzado en alguna cosa. Pero la verdad es que me ha parecido un poco aburrido todo. No he conectado con ningún personaje. Tampoco es fácil. Porque sólo conoceremos los pensamientos de Stanley y es muy limitado en cuanto a ellos, aunque haya momentos en que dice cosas sorprendentemente racionales. No deja de ser un hombre casi cincuentón simple y con aspiraciones sencillas y pensamientos unidireccionales.

Los personajes femeninas me han parecido hechas a medida para aborrecerlas. Nowell, la primera mujer de Stanley es una fabuladora, una actriz con aspiraciones, a la que a veces me ha dado ganas de zarandear. Susan, su mujer actual es demasiado esnob y estirada. Se ve de lejos que no es trigo limpio y que es una mentirosa. La Dra. Collins, psiquiatra de Steve, es una incompetente, feminista de las de antes, que culpa a los hombres de todas las desgracias, incluida una eventual enfermedad mental de la descendencia. La Sra. Daly, suegra de Stanley, es de lo peor que hay, un resto de la vieja monarquía que se niega a entender que las clases arribistas han llegado a su final. En fin, como podréis comprobar, yo también he llegado a odiar a las mujeres de Stanley.

"-Sí -dije-. A decir verdad, no imaginaba que la opinión profesional del doctor Nash fuera que todas las mujeres de más de dieciocho años padecen algún tipo de trastorno mental. Así que no se trata solo de una expresión, de una simple forma de hablar. Y no se refiere a que sean unas pelmazas, aunque muchas de hecho lo son. Es lo que intento decir. Esas mujeres tiene la imagen distorsionada de la realidad. Desde luego, no hasta el punto de creerse Napoleón, pero, de cualquier modo, la imagen está distorsionada. Más que en el caso de esos tipos que piensan que la Tierra es plana, porque al menos con ellos se puede mantener una buena charla sobre fútbol. Pero con ellas, esta disonancia se extiende a todos los aspectos de su vida".

Por último no puedo dejar de destacar dos cosas. La primera y muy positiva es la relación padre e hijo. Kingley Amis escribió el libro en un momento de odio a sus mujeres pero es indudable que amaba a sus hijos (tuvo tres) y siempre fue un padre devoto (lo dicen sus propios hijos). Esto se trasluce perfectamente en la novela, cuando Stanley, pese a estar Steve como está, siempre se pone de su parte, hasta el punto que Nowell, la madre, deja de preocuparte por Steve y es Stanley quien lo acoge en su casa, lo visita y se ocupa de todo él.

Y la segunda es el alcohol. Madre mía! Cómo fluía el alcohol en aquella época. Dejo el tema del tabaco aparte porque eso ya lo tenía presente. Pero el alcohol... Me ha dejado boquiabierta. Seis wiskies al día, varios gintonics al salir del trabajo y sin problemas para coger el coche luego. En fin, lo quería dejar patente porque realmente es impresionante cómo era la gente de borracha en los 80'.

Y aunque es un libro que se me ha hecho lento en su argumento, confieso que lo he leído muy rápido. Queda patente que el escritor es una buen novelista. Usa las palabras de forma adecuada y casi te deslizas por sus páginas sin darte cuenta, lo cual se agradece. No será un libro que le recomiendo a nadie especialmente pero para leer cosas que le guste a uno también se ha de topar con aquellas novelas que no le emocionen tanto.



Por Nitha

8 de marzo de 2018

Todos deberíamos ser feministas por Chimamanda Ngozi Adiche




Editorial: Penguin Random House
Nº Pág.: 64 pág.
Género: Ensayo
Primera edición: 29 de julio de 2014









 
Ser feminista no es solo cosa de mujeres. Chimamanda Ngozi Adichie lo demuestra en este elocuente y perspicaz texto, en el que nos brinda una definición singular de lo que significa ser feminista en el siglo XXI. Con un estilo claro y directo, y sin dejar de lado el humor, esta carismática autora explora el papel de la mujer actual y apunta ideas para hacer de este mundo un lugar más justo.


"Hoy me gustaría pedir que empecemos a soñar con un plan para un mundo distinto. Un mundo más justo. Un mundo de hombres y mujeres más felices y más honestos consigo mismos. Y esta es la forma de empezar: tenemos que criar a nuestras hijas de otra forma. Y también a nuestros hijos".
Hoy es 8 de marzo, el Día de la Mujer. Para algunos es un día importante, para otros no lo es en absoluto. Pero el caso es que hace ya unos años, y al ritmo de los cambios sociales que se están produciendo en nuestro entorno, surgen movimientos nuevos y resurgen los viejos. El feminismo es y ha sido uno de ellos y parece que últimamente está más en boca de todos. Dejando de lado toda la polémica si es o no bueno, si es o no adecuado, qué significa y qué deja de significar, hoy os traigo una propuesta curiosa.

Este "librito" que lleva por título Todos deberíamos ser feministas me cayó en las manos casi por casualidad. Simplemente empecé escuchando el nombre de su autora aquí y allá, siempre hablando muy bien de sus novelas y decidí empezar por este ensayo, de poco más de cincuenta páginas. En realidad se trata de un discurso transcrito que Chimamanda Ngozi Adiche dio en sede de TEDxEuston, un simposio anual centrado en África, en 2012, donde se produce un encuentro y discusión con personalidades notables para "inspirar y estimular" a los africanos y a los amigos de África.

La primera cuestión que se trata en este "librito" es la propia definición del feminismo. Ha sido, casi siempre, un término que atraía connotaciones negativas. Y digo "ha sido" porque en el último año o dos está cambiando la situación aunque aún queda mucho por hacer. Y me gusta mucho la definición que aporta la autora de sí misma:

“(...) feminista feliz africana que no odia a los hombres y a quien le gusta llevar pintalabios y tacones altos para sí misma y no para los hombres".

Esta frase refleja el espíritu general de todo el discurso transcrito. Es ameno, fácil y rápido de leer. Menos de media hora es más que suficiente para que podáis terminarlo pero os aseguro que da mucho que pensar. La autora se expresa de forma clara, no aporta conclusiones sino sugiere opiniones y engancha con su prosa des de la primera frase. Todos deberíamos ser feministas es una invitación velada a sus otras novelas a la que no dejaré de hacer caso.

Y aunque está claro que todos sabemos qué es la igualdad, qué supone ser mujer (sobretodo lo sabemos las mujeres), qué clase de situaciones se pueden dar en la sociedad, etc. leerlo, verlo blanco sobre negro produce una sensación muy diferente.

"Si hacemos algo una y otra vez, acaba siendo normal. Si vemos la misma cosa una y otra vez, acaba siendo normal. Si sólo los chicos llegan a monitores de clase, al final llegará el momento en que pensemos, aunque sea de forma inconsciente, que el monitor de clase tiene que ser un chico. Si solo vemos hombres presidiendo empresas, empezará a parecernos "natural" que solo haya hombres presidentes de empresas".

Si bien la autora es nigeriana y en cuestión de igualdad España es un país mucho más avanzado, este libelo no deja de ser interesante porque pone el acento en diferentes micromachismos que podríamos sufrir a diario y aporta datos objetivos sobre la situación de las mujeres. Además, aunque podamos pensar que el machismo está superado, hay realidades que persisten. El machismo es el pasado histórico de España, pero también es la infancia de muchos, la violencia doméstica de ahora y seguirá presente en el futuro.

Por todo esto, aunque parezca extraño que esta conferencia fuera celebrada en 2012, aún hoy, al oír o leer las palabras de Chimamanda Ngozi Adiche parece que nos habla a las personas del 2018.


Os invito a darle una lectura rápida y para aquellos que no tienen esa oportunidad os dejo el enlace al vídeo del discurso. Creo que es responsabilidad de todos difundir estas pequeñas obras de arte, que me parece esta disertación.




Por Nitha

4 de marzo de 2018

La Abadía de Northanger por Jane Austen


Editorial: Plutón Ediciones
Nº Pág.: 286 pág.
Género: Novela
Fecha publicación original: Diciembre 1817
Primera edición: 2014










Catherine Morland es una muchacha "tan corriente como la que más": ni por su espíritu ni por su condición social está llamada a ser una heroína novelesca... y, sin embargo, las novelas son su debilidad. La realidad le revelará al fin un mundo acaso más absurdo y angustioso que el imaginado por la peor de sus fantasías.

Tenía muchas ganas de reseñar esta novela. Quizás porque Jane Austen es de mis autoras preferidas, quizás porque escribió poco pero muy bien, quizás porque mi madre me ha inculcado el amor por la novela inglesa... No lo sé. El caso es que Jane Austen fue una novelista de esas que no llamaríamos prolíficas pero sus novelas son de lo más cotizado.

La Abadía de Northanger fue su primera novela pero la última en publicarse. Es más corta que las demás y más inmadura también. Algunos lectores la suelen desdeñar porque carece de ese estilo a lo Austen que sí tienen sus otras novelas y sólo con leer varias páginas uno se da cuenta que nada tiene que ver con el venerado Orgullo y Prejuicio o Sentido y Sensibilidad. Y quizás por eso me gusta tanto. Como podéis leer, vuelvo a remar contracorriente y voy a intentar explicarme, a ver si lo logro.

"Nadie que hubiera conocido a Catherine Morland en su niñez habría imaginado que el destino le reservaba un papel de heroína de novela". 

Nuestra protagonista se llama Catherine Morland, una muchacha joven que recién empieza a entrar en el mundo social, tan característico de la Inglaterra del S XVIII y XIX. Presentarse en sociedad, conocer jóvenes de su status, dar buena impresión, encontrar marido y casarse bien. Pero Catherine es una persona humilde, una chica agradable, con buenos propósitos y buenos pensamientos para con todos. Algunos la llamarían ingenua, yo prefiero decir que es una buena chica.

La novela comienza con Catherine acompañando a un matrimonio amigo de su familia y vecino en heredades al balneario de Bath, un punto candente de la sociedad inglesa. Allí conoce a Isabella Thorpe, una muchacha egoísta, mentirosa, llena de falsedad que maneja con sus triquiñuelas a quien quiere y como quiere. También conocerá a John Thorpe, hermano de Isabella, que cortejará a Catherine pese a que ella le deja claro desde un buen principio que solo lo puede ver como a un amigo.

"Porque Catherine había cumplido diecisiete años sin que hombre alguno hubiera logrado despertar su corazón del letargo infantil ni inspirado una sola pasión, ni excitado la admiración pasajera y moderada".

Párrafo a parte se merece Henry Tilney, un atractivo clérigo de buena familia, hijo de un militar, del que Catherine se enamorará casi a primera vista. Un hombre bueno, con maneras exquisitas para la época y pendiente de su entorno como el que más. Pese a que los protagonistas masculinos de Jane Austen suelen ser aparentemente carentes de sentimientos para revelarse luego unos hombres muy enamorados y comprometidos, Hanry Tilney no es así. Él se muestra desde el principio atento con Catherine, aunque también he llagado a dudar sobre sus intenciones más de una vez.

Lo que más me gusta de esta novela, y es lo que la convierte en mi favorita, es que podemos ver la evolución de Catherine en su trato con su entorno. Como pasa de una joven inexperta, fantasiosa y crédula, confiada en sus amistades, particularmente con Isabella, a convertirse en una joven más perspicaz, distinguiendo en las personas su yo de verdad y su puesta en escena frente a los demás. En un lapso de tiempo de unas semanas una niña, que no ha visto mundo, se va convirtiendo en una joven que empieza a comprender que la sociedad londinense no es ese cuento de hadas que se imaginó.

"Ni a la persona tan confiada como Catherine era capaz de engañar tamaña sarta de palabras insulsas. Las contradicciones y falsedades que de la carta se desprendían fueron advertidas por la muchacha, que se sintió avergonzada (...)".

La novela continuará posteriormente en la Abadía de Northanger donde Catherine será invitada por el Sr. Tilney Senior, donde seguiremos viendo esa evolución de nuestra protagonista hacia una mujer adulta, pese a algunos episodios en los que su imaginación le jugará malas pasadas. ¿Cómo una ávida lectora de novela gótica puede resistirse a arcones cerrados y salas prohibidas?

Por supuesto me dejo un sinfín de personajes secundarios que son esenciales en esta novela. Pero invito al lector que quiera conocerlos por ellos mismos. No sé si he sido capaz de transmitir el porque me ha encantado la Abadía de Northanger frente a las demás novelas de Austen. Tiene un estilo desenfadado, humorística, a la vez tendente a la parodia y caricatura. Me ha encantado esas frases de Austen de ¿por qué escribo? ¿y si escribo, de qué escribo? ¿cómo he de tratar a mi personaje principal? ¿puedo hacer de ella una tonta?. En ocasiones me daba la impresión de escuchar a la autora en un diálogo interno más que contándonos la historia de la Srta. Morland.

Y por supuesto no olvidemos que en todas las novelas de Austen el sustrato principal es el Amor.

Os invito a conocer esta primera e ingeniosa trama de esta conocida autora. Esta imperfecta novela se convierte en algo perfecto porque hasta los autores consagrados tuvieron que empezar a escribir un día.




Por Nitha

Con esta novela nos estrenamos con el Reto Nos Gustan los Clásicos.

1 de marzo de 2018

Marzo, mes de la novela familiar


Un mes más Laky de Libros que hay que leer organiza un reto temático. En este caso nos invita a leer novelas que tengan en su historia alguna historia familiar. Está claro que dentro de esta descripción entran muchas opciones y eso facilita que casi cualquier libro pueda cumplir esa descripción.

Por mi parte, hace mucho tiempo, reseñé un libro de Sarah Lark, el primero de su primera saga, En el país de la nuve blanca (reseña), y nunca más se supo de sus secuelas. Tengo esos dos tomos en mi estanteria esperandome. Y puesto que este blog se llama Libro Olvidado precisamente por la cantidad de novelas que me esperan, voy a hacerle un hueco a Sarah Lark y quién sabe a quién más aprovechando este mes familiar. E invito a Nynia a participar, que se me está relajando al otro lado del charco ;-)

Aquí os dejo el enlace a las Bases que ponen ejemplos de novelas que cumplirían los requisitos. Y a continuación iré dejando los enlacesa las reseñas que incluya en este blog:

1. Refugio por Terry Tempest Williams (reseña)


Por Nitha