El viento en la cara por Saphia Azzeddine

Título: El viento en la cara
Autor: Saphia Azzeddine
Editorial: Grijalbo Narrativa
Nº Pág.: 256 pág.
Género: Novela Contemporánea, Ficción
Primera edición: septiembre 2017


Bilqiss, una joven viuda musulmana, se enfrenta a un juicio por haberse atrevido a ocupar el lugar del muecín a la hora del rezo. Sabe que, más allá de ese crimen, la acusación real es simplemente la de ser mujer y no querer someterse a unas reglas que los fundamentalistas aplican en el nombre de Alá.
Pero Bilqiss no está sola. Hasta el país se ha desplazado una periodista norteamericana, sensibilizada por la noticia, que hará cuanto esté en su mano para difundir su causa por todo el mundo. Y el propio juez del caso, alguien que conoce bien a la acusada, se debate entre la obediencia ciega a la ley y la admiración por una moderna Scherezade capaz de seducirlo con su discurso rebelde.
Los relatos de estos tres personajes irán tejiendo un retrato fiel y conmovedor del proceso contra una heroína dispuesta a luchar hasta el final por su vida y su libertad. Alguien que alza la voz porque es consciente de que su absolución sería algo más que una victoria personal. Para ella y para muchas mujeres de su país significaría una llama de esperanza en estos tiempos oscuros.


Todos tenemos géneros literarios que nos gustan más o menos, épocas históricas que nos interesan o no. En mi caso, tengo una dificultad especial para leer novela histórica medieval o contemporánea bélica. Pero me obligo a hacerlo porque sé que no es cuestión de que no me guste la historia en sí sino que suelen tratar de personas que se ven inmersas en injusticias fuera de lo ordinario y me da tanto coraje que sufro mucho. El viento en la cara es una de esas historias o al menos es lo que pensé al leer la sinopsis. Un caso demasiado ordinario por lo cruel que es, el de una mujer musulmana que, según su credo, incumple una regla, comete un pecado imperdonable y es condenada a la lapidación.

Antes de seguir, quiero dejar constancia que escribo desde la ignorancia sobre la religión musulmana y desde un punto de vista de una mujer occidental, educada en la religión cristiana ortodoxa y católica. Ciertamente mi forma de ver las cosas es completamente parcial y condicionado por mis circunstancias.

Dicho lo anterior, este libro nos presenta a Bilqiss, una mujer particular, avanzada para su momento y nacida en el punto geográfico equivocado. En ningún momento se concreta en qué país nos encontramos, quizás porque es una situación tristemente extrapolable a muchos. Afganistán, quizás, Irak... No importa el Dónde sino el Qué. La historia se repite: de niña es vendida a un hombre para casarse muy joven. Luego es condenada a sufrir malos tratos por su marido y a servirle sin recibir ni una migaja por parte de nadie. Es un mero mueble en su hogar, pero uno que se mueve, hace tareas domésticas y recibe los golpes y violaciones del señor de la casa.

Pero Bilquiss enviuda y se convierte en una mujer en cierto sentido libre. Pero de puertas para adentro, sin armar escándalo, sin mostrarlo en público porque con ello se arriesga a ser una pecadora. Todos de su pueblo se dan cuenta de que les incomoda, especialmente a los hombres. No gozan imaginar a una mujer como ella, rebelde en su mente, no osan imaginar cómo domar a esa fiera y precisamente por ello les da miedo. Pero nunca lo reconocerían porque eso supondría reconocer una debilidad. 

"Y a su pregunta de si quería un abogado, esta fue mi respuesta:
-No, señor juez, se lo agradezco, pero prescindiré de la defensa. No he hecho nada malo, y por lo tanto, no tengo que defenderme, solo contestarle, y eso porque estoy obligada a hacerlo."

Bilqiss, sin embargo, ha tenido alguna que otra suerte en la vida. Pudo ir a la escuela unos años y conocer y ver un mundo más allá de ser esposa, madre, cocinera... Ahí conoció a Nafisa, la difunta mujer del Juez que ahora deberá juzgarla. Ella era su profesora, la que le mostró sus posibilidades, y Bilqiss, tal que alumna aplicada, siempre cumplió con sus expectativas. No aprendía, sino absorbía.

En cualquier caso, todo esto desemboca en el juicio de Bilqiss. Su delito: ocupar el lugar del muecín. ¿Por qué lo hizo? Lo hizo sin más. Porque las circunstancias nos empujan a hacer cosas sin un razonamiento previo. El juicio se preveía rápido. De antemano de decidió el veredicto de la lapidación. Pero nadie pudo predecir que el propio Juez quedase hipnotizado por las ideas, la resistencia y persistencia de Bilqiss. Así, día tras día, se exponen los delitos que ha cometido y conoceremos sus respuestas mordaces. Ciertamente, creo que la contraportada se equivoca en una cosa: es cierto que Bilquiss lucha por su libertad (de decir, de hablar, de leer, de aprender, de creer, de vivir, en definitiva) pero no me ha parecido que luche por su vida, en sentido físico. Me dio la impresión de que se resigna a la pena que se le impondrá y sólo quiere irse haciendo el mayor ruido que puede, que es lo único que le queda.

"Esa chica da más miedo que la guerra. Tratar con ella no es algo intrascendente, trabar una amistad con ella no tiene nada de anodino. Es tan absorbente y molesta como afectuosa y tranquilizadora. Nadie puede domesticarla, es una solitaria, una salvaje con modales. Los cobardes huyen de ella o la denigran, pero el tiempo habla en su favor, no le es indispensable vengarse personalmente, el vacío abismal que deja en ti cuando se retira es suficiente."

En cualquier caso, esta novela no es solo Bilqiss. También conoceremos al Juez, un hombre atormentado por la religión y lo que sus deseos y su racionalidad le marcan como correcto. Una dicotomía en la que uno no tiene elección por vivir en el país que vive. También Leandra es una persona clave. Periodista occidental, buscadora de una buena historia que marque la diferencia, aparece en el juicio de Bilqiss con la idea que es aún posible salvar a nuestra protagonista. Reconozco que he disfrutado muchísimo de las entrevistas entre Leandra y Bilqiss porque son un juego de tenis de ideas muy real. Yo también he querido reprocharle las cosas que le dice la periodista a la mujer musulmana y viceversa.

Creo que este libro está escrito desde la honestidad. Es una crítica magnífica y a la vez racional de aquello que se nos presenta. Y lo más extraordinario es que está escrito por una persona con origen y conocimiento de la fe musulmana, en un lenguaje sencillo, llano y directo. Eso me hecho pensar mucho y os recomiendo esta lectura sólo por eso.


Esta lectura se engloba en el reto de Novela Exótica:


Por Nitha

3 comentarios:

  1. Hola!

    Pues tiene una pinta fantástica, además siempre me gusta leer sobre culturas diferentes a la mía. Ahora mismo estoy hasta arriba, pero más adelante no me importaría nada leerlo.

    Besitos

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  2. Hola! No me había fijado en este libro pero tampoco creo que lo llegue a leer. Tengo mis dudas de que no acabase de mal humor por ciertas cosas que me imagino que leeré y ahora mismo prefiero otra clase de historia.
    Besos!

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  3. No conocía este libro. Me gusta conocer otras culturas a través de la lectura, así que me lo llevo bien apuntado.
    Besotes!!!

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